INFOGRAFÍA | Marcas y precios de la ex de Schoklender
El miércoles pasado, el atuendo al menos audaz de Viviana Sala (52) –psiquiatra y ex esposa de Sergio Schoklender– dio que hablar en los tribunales de Comodoro Py. Sala eligió para su cita en la Defensoría Pública Nº3 a cargo de la doctora Perla Martínez de Buck –que representa a Schoklender– un vestido bombé de poplin rasado con amplio escote. Debajo, una remera de encaje con corpiño a la vista.
Mientras esperaba en el pasillo del quinto piso en los tribunales, jamás se quitó sus lentes italianos marca Gucci, favorita de celebridades como Charlotte Casiraghi, hija de Carolina de Mónaco, con gafas Fendi también en su colección. Con botas Paruolo, un maletín de cuero Humawaca y un corte de pelo ombré con reflejos en puntas y alisado por baño de keratina –muy de moda esta temporada y que en peluquerías como Llongueras cotiza en 550 pesos– el combo asciende a un total de 5600 pesos, detallado en esta infografía.
Es un lujo polémico. Este martes, Sala prestará declaración en el despacho del juez Norberto Oyarbide, imputada como parte de una asociación ilícita liderada por su ex. Y su libertad monetaria está restringida.
El fiscal Jorge di Lello, que instruye la causa, indicó a Perfil.com: "Sala tiene un embargo preventivo, como casi todos los imputados". En diciembre del año pasado, la Cámara Federal ratificó el embargo sobre una caja de ahorro a su nombre, a pesar de que un mes antes le había pedido a Oyarbide el levantamiento del bloqueo sobre sus finanzas. Lo logró en parte: su sueldo como jefa de Salud Mental del Hospital Oncológico Marie Curie fue liberado.
Sin embargo, no es una buena situación: datos del Banco Central indican una lista reciente de deudas por más de 100 mil pesos a entidades como el Citibank. Su abogada, Karina Palacios, comentó el año pasado a Noticias: "Necesita trabajar porque vive de sus ingresos".
El currículum online de Sala está lleno de credenciales: con título de psiquiatra y médica legista más especialidad en salud pública y un magister en psiconeuroinmunoendocrinología de la Universidad Fundación Favaloro –donde se desempeñó como docente–, fue autora de varios ensayos sobre psiquiatría en cárceles a mediados de los 90.
Fue en 1994 en el penal de Caseros donde Sala –entonces parte del Servicio Penitenciario Federal– conoció a Schoklender. El ex apoderado de las Madres se las ingeniaba para regalarle rosas tras las rejas. Ella misma escribió años después: "Una hermosa tarde de otoño mientras en el patio del penal sonaban los armoniosos acordes de Hermética me declaró su amor". Se casaron en 1997.
Y en el tour de lujo de Sergio Schoklender antes de su caída, Sala tuvo su lugar. En 2007, fue ella quien firmó el alquiler de una casa en el exclusivo country Highland de Pilar, tras ser rechazado de otros clubes de campo como Miraflores y Campo Chico.
También fue parte del viaje de esquí en el lujoso hotel Pire Hue de Bariloche en 2009, donde no esquió con equipo propio, sino alquilado. En el esquema inmobiliario de la causa –Sala conformó una constructora, Vicasa SA con el mismo domicilio que la firma Meldorek–, la Justicia le detectó cuatro lotes en el barrio El Patacón de Pilar, con Pablo Schoklender como propietario de terrenos lindantes. Varios testigos indicaron que vehículos de las Madres solían entrar al lugar. En términos de coquetería, Sala también conformó en 2009 a Medical Harmony SA, una firma dedicada a la estética corporal, con peelings, botox y drenajes linfáticos, entre otras actividades permitidas.
El Peugeot 308 CC con el que se pasea, modelo 2010, valuado en 190 mil pesos, está registrado a su nombre y dirección en Villa Ortúzar, la misma en que volvió a convivir con Schoklender tras el estallido del escándalo y que allanó Oyarbide. También adeuda dos meses de patente: casi 2 mil pesos según la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos del GCBA. A su salida de Tribunales el martes pasado, Fabiana Farruchi, periodista de Visión 7, le preguntó con qué fondos compró el vehículo, luego de que Sala le propinara un golpe en la mano. La psiquiatra se rehusó a responder.
(*) De la redacción de Perfil.com