La última encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés expone un escenario de fuerte desgaste social para el gobierno de Javier Milei. Aunque la aprobación presidencial parece haber encontrado una “meseta” luego de meses de caída, el humor social sigue dominado por el pesimismo económico, la preocupación por los salarios y el empleo, y una creciente polarización emocional alrededor de la figura presidencial.
El estudio fue realizado por el Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP) de la Universidad de San Andrés. En total se relevaron 1006 encuestas entre el 6 y el 8 de mayo de 2026 a personas mayores de 18 años conectadas a internet en todo el país.
Uno de los datos más contundentes del informe es el nivel de polarización emocional que genera el Presidente. Entre quienes aprueban su gestión —el 37% de los encuestados— predomina la esperanza como sentimiento asociado a Milei. Pero entre quienes desaprueban su gobierno —el 60%— aparecen emociones fuertemente negativas como vergüenza, rechazo y asco.

La encuesta revela así que el mandatario conserva un núcleo duro de respaldo emocional, aunque cada vez más encapsulado frente a un universo opositor que amplía su malestar.
La aprobación del Gobierno quedó estancada
Según la medición, el 37% aprueba la gestión de Milei, mientras que el 60% la desaprueba. La variación respecto de abril es mínima: la aprobación subió apenas un punto y la desaprobación cayó uno.
Sin embargo, el informe advierte que la estabilidad en esos números no implica una recuperación política. Por el contrario, la satisfacción con el desempeño del Poder Ejecutivo cayó tres puntos y quedó en apenas 23%.

La satisfacción general con la marcha del país también continúa en niveles bajos: solo el 29% se manifestó satisfecho, mientras que la insatisfacción neta alcanza al 68% de los consultados.
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En perspectiva histórica, el nivel de aprobación de Milei se mantiene por debajo del que tenía Mauricio Macri en el mismo período de mandato, aunque todavía por encima del registro de Alberto Fernández.
Fuerte pesimismo retrospectivo y expectativas divididas
El deterioro económico aparece como el principal condicionante del humor social. El 58% considera que la situación del país empeoró respecto de hace un año y apenas un 18% cree que mejoró. En el plano personal, el 56% afirma que su situación económica está peor que en mayo de 2025.

Hacia adelante, el escenario sigue siendo predominantemente pesimista: el 44% cree que el país estará peor dentro de un año, mientras que solo el 26% espera una mejora.
No obstante, el estudio detecta una diferencia clave entre los votantes oficialistas y opositores. Los electores de Milei y de Patricia Bullrich son prácticamente los únicos segmentos que mantienen expectativas positivas hacia el futuro. Entre quienes votaron al actual Presidente en 2023, el 56% cree que el país mejorará el próximo año y solo el 11% piensa que empeorará.
El liderazgo opositor y el techo del oficialismo
La encuesta también muestra un reordenamiento del mapa opositor. Entre quienes desaprueban al Gobierno aparecen tres figuras con niveles de adhesión similares: Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner alcanzan 49% de imagen positiva en ese segmento, mientras que Myriam Bregman llega al 46%.
El informe interpreta este fenómeno como la consolidación de un “archipiélago opositor”: no emerge todavía un liderazgo único, pero sí varios referentes capaces de retener a casi la mitad del electorado crítico del oficialismo.

En paralelo, las principales figuras del Gobierno muestran señales de desgaste. Aunque Bullrich sigue encabezando el ránking general de imagen positiva con 37%, seguida por Milei con 35%, ambos exhiben diferenciales negativos.
La encuesta también detecta una fuerte caída del vocero presidencial Manuel Adorni, cuya desaprobación llegó al 73% y registra el diferencial más negativo del gabinete, con -59 puntos.
Salarios, empleo y corrupción: las principales preocupaciones
La economía cotidiana domina claramente la agenda social. Los bajos salarios y la falta de trabajo encabezan el ránking de preocupaciones con 37% cada uno, seguidos muy de cerca por la corrupción con 36%. Más atrás aparecen pobreza (30%), “los políticos” (26%), inseguridad (26%) e inflación (22%).
El dato relevante es que la inflación volvió a ganar centralidad luego de haber perdido peso relativo durante buena parte de 2025.
El estudio además muestra un consenso transversal entre oficialistas y opositores respecto de los problemas económicos estructurales: empleo, salarios y pobreza aparecen como preocupaciones extendidas en casi todos los segmentos sociales y electorales.
En conjunto, el informe de la Universidad de San Andrés refleja que el Gobierno logró frenar la caída abrupta de su aprobación, pero todavía no consigue revertir el deterioro del clima social. La estabilidad política de Milei sigue sostenida en un núcleo duro optimista, mientras crece una mayoría atravesada por el pesimismo económico y el desgaste emocional.
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