POLITICA
IDA Y VUELTA

Gloriosas contradicciones del Imperio

La lucha por la candidatura presidencial, la economía, el periodismo en la Gran Manzana, los autos y hasta el caché de los Knicks.

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| Cedoc

· Es curioso, pero en lo que se solía describir como la sociedad más despolitizada del mundo, la lucha por una candidatura presidencial se revela, además de encarnizada, fascinante y reveladora de una intensa participación militante.

· En comparación con las elecciones primarias del opositor Partido Demócrata de los Estados Unidos, las internas argentinas de otras épocas y la total ausencia de vida política verdadera en la Argentina se hoy devuelven una foto de escualidez patética.

· Hillary se lo llevó puesto a Obama en la elección de este martes en Virginia Occidental, pero todo el proceso, el antes, el durante y el después del comicio, muestran una rivalidad feroz, aunque permanentemente encuadrada en un riguroso respeto por la civilidad decorosa.

· Las cosas de la economía no pintan demasiado bien y aunque Nueva York es una galaxia en si misma, eso se nota. Con el galón de nafta a 4 dólares, el transporte privado, vieja vaca sagrada en este país, está siendo reevaluado, aunque en los estados con grandes redes de autopistas (California, Florida, Texas) esa conciencia tarde en ser asumida. No solo la nafta es cara: acá, en NY, estacionar en la ciudad es una iniciativa dolorosa. En Manhattan, la hora de parking supera los 20 dólares y una cochera mensual oscila en los 400 dólares. El taxi cobra 2.50 dólares al subir y 0.25 cada un quinto de milla (más o menos, unas tres cuadras. La tarifa plana del aeropuerto Kennedy a la Gran manzana es de 45 dólares.

· Los autos son en los Estados Unidos mucho más silenciosos y limpios, no existe la caja de cambios manual. Anoche a última hora, por la Séptima Avenida, me quedé estupefacto al ver pasar una Hummer limusina de una longitud indescriptible y encima negra. No habiendo consumido sustancias prohibidas, constate que era cierto, ¿Dónde si no en esta ciudad alguien puede andar dando vueltas en un tanque de guerra tamaño king size?

· Nueva York tiene, se sabe, a la biblia del periodismo, el Times, a un viejo y ortodoxo tabloide popular de enorme tirada, el Daily News, y a un resiliente pero abominable pasquinacho, el ultra reaccionario New York Post, propiedad de Murdoch. Pero siempre hubo un cuarto protagonista, peleándola de afuera, el excelente Newsday, editado en Long Island y de gran calidad. Siempre les ha escupido el asado a las venerables damas del archi-duro periodismo de Manhattan, y lo seguirá haciendo, pero ayer se supo que lo había comprado Cablevision de los Estados Unidos, en 600 millones de dólares. La venta debe ser aprobada antes de concretarse por el gobierno federal de los Estados Unidos, que sigue de cerca los casos de eventual oligopolio. Igual que en la Argentina, ¿no, querida?

· Los legendarios Knicks de Nueva York, imbatibles estrellas de la NBA en tiempos idos, acaban de apostar muy fuerte a su regreso a esa turbina de millones y celebridad que el básquetbol de este país, al contratar como nuevo entrenador a Mike D´Antoni, un pacto que lo vincula a la escuadra local por cuatro años y por un total de 24 millones de dólares. ¿Por qué en los Estados Unidos estas cosas se saben y siempre se informa cuanto gana cada quien? ¿Alguien puede averiguar cuánto ganan en la Argentina tipos como Ramón Díaz, Carlos Ischia o Diego Simeone? Con todos sus vicios y deformidades, a menudo mayúsculas, lo que este país suele proyectar en muchas de sus cosas internas es una desconcertante transparencia. D´Antoni estaría ganando el equivalente a unos 500.000 dólares por mes, pero eso es -atención- antes de impuestos. Con ellos ya pagados, se quedará “solo” con unos 200.000 limpios cada 30 días.

· Pero mientras un “coach” de la NBA se lleva 50.000 por semana para parar la olla, hay mucha gente que la pasa horrible en este desmesurado país. No lo dice Fidel Castro, lo leí en la prensa local: el año pasado hubo 35 millones de norteamericanos técnicamente considerados con “hambre”. En 2007 en este país se invirtieron 14.500 millones de dólares en ollas populares (las llamadas soup kitchens) Las cifras las divulgó J. Larry Brown, experto en políticas domésticas de la Universidad de Harvard.

Le preguntaron a una de las grandes glorias del periodismo neoyorquino, el mítico Jimmy Breslin, cómo y cuando empezó a trabajar en su lejana juventud. Respondió que como “caddie” de golf a los 15 años. Cómo, le retrucan ¿y cuándo arranco como periodista? Primero fui “caddie”, insiste Breslin, y trabajaba para tipos que jugaban al golf de noche. ¿Cómo quien? Bueno, responde, le llevaba los palos a Frank Costello, una de las grandes celebridades de la mafia neoyorquina. Única condición, mantenerse lejos de los golfistas mafiosos para no escuchar lo que hablaban mientras jugaban. ¿Y el periodismo? Jimmy dice que consiguió acercarse a una redacción, la del ya desaparecido New York Journal-American, a los 16 años, pero no lo dejaban trabajar por ser menor de edad. “Todo lo que quería en mi vida era trabajar en una diario y la recepcionista de ese diario no me dejaba siquiera pasar. El mas miserable fucking day de mi vida”. Entre nosotros, en la Argentina, me pregunto, ¿cuántos de esos miles de chicos que estudian “comunicación” se mueren por entrar a trabajar en un diario? Así nos va.