El Gobierno y la Ciudad de Buenos Aires completaron este lunes la primera etapa del traslado de detenidos desde el Complejo Penitenciario Federal de la CABA, la cárcel de Devoto, al nuevo penal construido en Marcos Paz. Para celebrarlo se organizó una conferencia de prensa oficial frente a la cárcel, con Karina Milei como figura central. Sin embargo, la secretaria general de la Presidencia habló menos de dos minutos y no respondió consultas: desde la organización avisaron a los periodistas que no le preguntaran a ella, según pudo saber PERFIL.
La consigna se cumplió. En la ronda de preguntas solo respondieron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. También estuvo en el estrado la legisladora porteña Pilar Ramírez, referente de La Libertad Avanza en la Ciudad y alfil de la hermana del Presidente en el distrito. Ramírez tampoco habló con la prensa.
A eso se sumó un problema con la transmisión. La señal oficial se cortó durante los discursos y no mostró completas las intervenciones. Ante esa situación, desde el Gobierno explicaron que hubo un error en la transmisión y se compartió un corte de uno de los medios que lo transmitió en vivo. El material que hicieron circular era un fragmento del canal Argentina/12.

En su breve discurso, Karina Milei apeló a su historia personal en el barrio. “Yo viví acá muchos años y conozco las dificultades que causaba para los vecinos. Es un día de celebración porque esta era una promesa de muchos años y este Gobierno pudo hacerlo realidad en pocos meses”, dijo. Antes había agradecido a la ministra y a los efectivos “que hicieron el traslado” y celebró la “oportunidad de devolver a los vecinos de Devoto este lugar que ocupó tantos años la cárcel”.
En las últimas semanas, a raíz de hacerse cargo de la organización de la visita del Papa al país en noviembre, la funcionaria empezó a levantar su perfil público con algunas apariciones breves ante los medios, siempre sin intercambio con la prensa. Lo de este lunes siguió ese mismo formato: intervino un minuto y 10 segundos, leyendo una hoja que le pasaron desde su equipo.
Monteoliva se explayó más al revelar los detalles del operativo. “El traslado de internos a Marcos Paz es un hecho”, afirmó, y lo definió como una “obra de infraestructura sin precedentes en Argentina y Latinoamérica” que “permitió trasladar a 1400 internos en 5 jornadas, en un tiempo récord”. “Se realizó sin conflictos, sin motines y sin fugas”, agregó, y destacó “la coordinación, la voluntad política y la capacidad técnica entre Nación y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”. “Es un hito que hoy estamos celebrando, porque es la posibilidad de cambiar la vida de los vecinos del barrio y de la ciudad, además de modificar las condiciones de trabajo del servicio penitenciario federal y las realidades sanitarias para los 1.500 internos que aquí se encontraban”, sostuvo.
En la ronda de preguntas, la ministra confirmó que todavía quedan presos en Devoto. “Son 74 personas”, precisó. Explicó que son internos que “vienen trabajando con la pastoral” penitenciaria, y que entre ellos están las dos personas que presentarían su “historia de vida” al papa León XIV si visita la Argentina, un viaje que todavía no está confirmado. “Primero, la salud de Su Santidad y lo que se defina, si es ahora o cuando tenga que ser. Estamos listos para recibirlo en el momento de que el Vaticano lo confirme”, dijo.

Una de las periodistas en la conferencia preguntó qué delitos cometieron esos internos y cómo se eligió a los dos que se encontrarían con el Pontífice. “Delitos variados”, respondió Monteoliva: “Hay personas condenadas que están cumpliendo su condena por robo, por homicidio, por narcotráfico”. Sobre la selección, aclaró que no fue decisión del Gobierno: “Lo seleccionó la Iglesia”, que eligió a presos con “un trabajo activo con el resto de la población penal”.
Santilli, que en su discurso había destacado el “trabajo conjunto para hacer posible algo que se discute hace décadas”, aprovechó una pregunta sobre si el operativo podía ser un modelo de articulación para defender la línea federal del Gobierno. “No hay un Presidente más federal”, afirmó sobre Javier Milei. Mencionó inversiones en varias provincias y el trabajo de Monteoliva en Rosario, y cerró con una consigna: “Ley y orden es el camino adecuado”.
El jefe de Gabinete también tuvo que responder por un tema ajeno al acto: el decreto 1023, firmado por Milei, por él mismo y por el ministro Federico Sturzenegger, que abre un régimen de retiro voluntario al que podrían acceder 20.000 agentes de la administración pública. Santilli le restó dimensión: “Simplemente es un decreto que establece un mecanismo para el retiro voluntario de aquellos agentes que quieran acogerse, siendo corta su distancia hacia la jubilación o hacia el final de su carrera laboral. Es simplemente eso”.
Según el comunicado oficial, el operativo se hizo con un comando unificado de las cinco fuerzas federales. Incluyó reuniones informativas con los presos y sus familias, evaluaciones médicas con un sistema de triaje y un registro con códigos QR para controlar la salida y la llegada de cada interno. Antes del traslado, 1.080 efectivos del Servicio Penitenciario Federal probaron las instalaciones durante diez días, en coordinación con la Justicia y con la participación de la Pastoral Penitenciaria de la Iglesia católica.
El cierre de Devoto, la última cárcel en territorio porteño y un reclamo histórico del barrio, le dio al oficialismo una foto de gestión en la Ciudad, que es el territorio político de Ramírez y una de las prioridades de Karina Milei en la construcción de LLA. La hermana del Presidente encabezó el anuncio, pero dejó a otros la tarea de responder, incluso las preguntas sobre la agenda del Gobierno que se cruzaron con el acto.
MC