Quizás uno de los datos más relevantes de los últimos días no sea solamente qué artículos quedaron dentro o fuera de una ley, sino la fotografía política que dejó la negociación. El Gobierno de Javier Milei se enfrentó a la frágilidad de la mayoría que había logrado enlazar y que los gobernadores ya no actúan únicamente como socios legislativos, sino también como un factor de contención frente a las iniciativas que mejor expresan la identidad política del mileísmo y su batalla cultural. En ese equilibrio de poder volvió a asomar la figura de Sergio Massa, quién empezó a ser mecionado tras la sesión en los pasillos del Congreso y en las redes sociales, pese a su prolongado silencio público.
Sin ocupar cargos públicos y manteniendo un bajo perfil desde las elecciones de 2023, el líder del Frente Renovador, reapareció en la conversación política a partir de versiones que le atribuyen un rol decisivo en las negociaciones que terminaron por frustrar los capítulos más controvertidos de la iniciativa. En medio, también, de la incertidumbre sobe el futuro electoral del peronismo.

La propia senadora del kirchnerismo, Juliana Di Tullio, alimentó esa interpretación con un enigmático mensaje en X. "El pueblo argentino logró lo impoSible: que este gobierno enTreguista tenga que bajar dos capítulos claves del proyecto de inviolabilidad. La ley de tierras y la ley de Manejo del fuego siguen vigentes", escribió. Las mayúsculas de las palabras "impoSible", "enTreguista" y "Manejo" formaban las iniciales de Sergio Tomás Massa, un guiño que rápidamente comenzó a circular entre dirigentes del peronismo.
La señal fue reforzada por dirigentes del massismo. La diputada Marina Salzmann compartió un fragmento del periodista Pablo Duggan y escribió: "Sergio Tomás Massa siempre trabajando para frenar los intentos de este Gobierno de llevarse puesto todo. Ayer ganó el pueblo argentino, no todo vale, no todo está en venta y más temprano que tarde vamos a salir adelante".
En la misma línea, Sabrina Selva replicó un mensaje del abogado Gregorio Dalbón que resumía el nuevo reparto de roles dentro del peronismo: "Axel en la calle. Cristina injustamente detenida en su casa. Y Sergio Massa con un celular". La legisladora completó: "Sin la exposición pública que muchos demandan, Sergio Massa está en lo importante".
Incluso la diputada naciona, Cecilia Moreau, compartió un video que recupera el recordado episodio en el que Massa parece lanzar una botellita con la mirada durante una sesión, una escena que el massismo induce para mostrar que puede conducir sin ocupar el centro de la escena.
Los gobernadores marcaron un límite
Más allá de la discusión sobre el protagonismo de Massa, el dato político central fue otro: gobernadores considerados dialoguistas decidieron ponerle un límite al Gobierno. Según una reconstrucción publicada por Parlamentario, Massa mantuvo conversaciones con mandatarios provinciales que hasta entonces habían acompañado varias iniciativas del oficialismo para pedirles que sus legisladores rechazaran los capítulos vinculados con la extranjerización de tierras y el manejo del fuego.
Entre quienes habrían participado de esas conversaciones aparecen Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones) y también Rolando Figueroa (Neuquén), todos dirigentes con perfiles alejados del kirchnerismo duro y que, en distintas oportunidades, facilitaron la gobernabilidad de Milei.
El resultado fue elocuente. La Casa Rosada comprendió que insistir con esos artículos ponía en riesgo toda la ley y optó por retirarlos antes de la votación. No fue una derrota total, pero sí una derrota política. Porque, por primera vez en varios meses, quedó demostrado que los gobernadores pueden coordinar posiciones para modificar sustancialmente un proyecto del Ejecutivo.
¿Un punto de inflexión?
Más allá del resultado de la votación, la principal incógnita es si lo ocurrido representa un episodio puntual o el inicio de una nueva etapa en la relación entre la Casa Rosada y los gobernadores. Hasta ahora, el oficialismo había logrado construir mayorías legislativas mediante acuerdos específicos con mandatarios provinciales, una dinámica que le permitió avanzar con buena parte de su agenda pese a su debilidad numérica en el Congreso.
La discusión por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, sin embargo, dejó entrever que esa lógica podría estar mostrando sus primeros límites. La resistencia a los cambios en la Ley de Tierras y en la de Manejo del Fuego evidenció que, cuando entran en juego intereses estratégicos para las provincias, los gobernadores dialoguistas ya no están dispuestos a acompañar automáticamente al Gobierno. La coordinación que exhibieron en esta oportunidad alimenta la hipótesis de que pueden convertirse en un actor con capacidad no solo para garantizar gobernabilidad, sino también para condicionar la agenda oficial.
Este momento del mileísmo adquiere mayor relevancia si se observa el calendario legislativo que el Gobierno pretende impulsar antes de las elecciones. Entre las iniciativas pendientes aparecen la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la reforma electoral, el denominado "Súper RIGI", la Ley de Inocencia Fiscal y la denominada Ley "Hojarasca", varias de ellas con una fuerte carga simbólica dentro del proyecto político de Javier Milei. Algunas ya cuentan con media sanción, pero todas dependerán de negociaciones en un Congreso donde el oficialismo volvió a comprobar que no tiene mayorías propias ni aliados permanentes. La pregunta que dejó la última sesión es si la excepción fue la votación de la Ley de Tierras o si, por el contrario, marcó el comienzo de una etapa en la que los gobernadores van a hcer valer mucho más su peso político.
En ese nuevo escenario, la figura de Sergio Massa volvió a colarse en la conversación política, aunque sin abandonar el bajo perfil que mantiene desde la derrota electoral de 2023. Más que por una reaparición pública, su nombre comenzó a sonar en la trastienda de las negociaciones a partir de las versiones sobre contactos con gobernadores dialoguistas para frenar los capítulos de la Ley de Tierras y la Ley de Manejo del Fuego, una lectura que fue reforzada por dirigentes del Frente Renovador.
Más allá del rol que efectivamente haya tenido el exministro, la principal señal que dejó la sesión es otra: los gobernadores demostraron que pueden coordinar posiciones para condicionar la agenda del Gobierno cuando consideran que están en juego intereses provinciales o algunas de las reformas más representativas del proyecto libertario. Si esa dinámica se consolida, Javier Milei deberá afrontar un Congreso mucho más complejo para avanzar con iniciativas como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el "Súper RIGI", la reforma electoral, la Ley de Inocencia Fiscal o la denominada Ley "Hojarasca", piezas centrales de la agenda con la que pretende llegar fortalecido al inicio de la campaña electoral.