POLITICA
Clima político

Milei reactiva la disputa con Massa y lo devuelve a la escena pública

El Presidente volvió a elegirlo como destinatario de sus críticas en medio de la pelea con Lula y abrió interrogantes sobre su lugar en una oposición sin liderazgo definido. En paralelo, el massismo bonaerense bloquea la estrategia de poder del kicillofismo naciente.

Javier Milei y Sergio Massa 28072026
Javier Milei y Sergio Massa | Collage CeDoc

La decisión de Javier Milei de volver a confrontar con Sergio Massa en medio de la crisis diplomática con Brasil no fue un episodio aislado. En pocos días, el Presidente también cargó contra dirigentes del Frente Renovador, mientras el massismo se diferenciaba del gobernador Axel Kicillof por las reelecciones indefinidas y en el peronismo comenzaban a circular encuestas que vuelven a mencionar al exministro como un actor competitivo hacia 2027. La sucesión de hechos expone un posible escenario que se va desvelando: un oficialismo que necesita mantener viva la polarización y una oposición que, sin un liderazgo consolidado, vuelve a mirar a uno de los dirigentes que parecía haber quedado fuera del tablero tras la derrota de 2023.

En medio de su escalada verbal contra Luiz Inácio Lula da Silva, Javier Milei volvió a colocar a Sergio Massa en el centro de la discusión nacional al sostener que dirigentes y estrategas brasileños habían colaborado con la campaña presidencial de Unión por la Patria en 2023, una forma de responder antes las críticas por su injerencia política en ese país. Casi en simultáneo, el Frente Renovador salía a responder los ataques del propio libertario contra uno de sus referentes en la Rural, José Ignacio "Vasco" De Mendiguren. Mientras que en la provincia de Buenos Aires se desmarcaba del kicillofismo naciente por las reelecciones indefinidas de los intendentes, brazo fundacional del movimiento político del gobernador. Sumado a la evidente necesidad del mileismo de conseguir un rival con quien confrontar.

massa y milei

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Ninguno de esos episodios, tomado de manera aislada, alcanza para hablar de un regreso político, pero juntos describen un cambio en el panorama actual: Massa volvió a ocupar un lugar en la conversación pública no tanto por una decisión propia como por la convergencia de distintos conflictos que atraviesan al oficialismo y a la oposición.

La paradoja es evidente. Hace menos de tres años, el entonces ministro de Economía abandonaba el Gobierno de Alberto Fernández luego de una campaña atravesada por una inflación superior al 200%, devaluación mediante, reservas internacionales en mínimos y una crisis económica que terminó facilitando el triunfo de Milei. La derrota parecía haber clausurado, al menos por un tiempo, sus aspiraciones nacionales. El propio Massa optó por el silencio, redujo al mínimo sus apariciones públicas y dejó que fuera el Frente Renovador el que sostuviera la actividad política cotidiana.

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Hoy el escenario luce distinto, aunque todavía lejos de significar una rehabilitación política definitiva. En esa transformación también hay una necesidad del oficialismo. La construcción política de Milei se apoya, desde antes de llegar a la Presidencia, en una lógica de confrontación permanente. La polarización constituye uno de los motores de su liderazgo y, para sostenerla, necesita adversarios con volumen político para evitar que las conversaciones públicas no pongan el ojo en la situación economía y en casos de impacto social, como ya les sucedió con el salido Manuel Adorni.

En la región, ese papel volvió a ocuparlo Lula, convertido nuevamente en símbolo de la disputa ideológica entre la nueva derecha latinoamericana en creciente avance y los gobiernos progresistas de la región en un significativo repliegue. En el plano doméstico, donde el peronismo todavía no logra consolidar un liderazgo capaz de ordenar a la oposición, Milei volvió a levantar la figura de Massa como representación del modelo económico que promete haber dejado atrás.

lula y massa

El movimiento tiene además una ventaja política para el Presidente: permite volver a discutir el pasado reciente en lugar de concentrar el debate exclusivamente en los desafíos de la gestión. La economía de 2023 continúa siendo uno de los principales pasivos de Massa y el oficialismo procura mantener vigente esa asociación cada vez que el exministro reaparece en la agenda. Sin embargo, ese mismo dirigente al que el Gobierno busca identificar con la crisis heredada conserva atributos políticos que ningún otro referente opositor reúne hoy con la misma amplitud. Mantiene diálogo con gobernadores, intendentes, sectores empresariales y sindicales; conserva influencia dentro de la estructura del peronismo bonaerense y sostiene vínculos internacionales construidos durante años de gestión.

A diferencia de otros dirigentes de Unión por la Patria, Massa preserva además canales abiertos tanto con el gobierno brasileño de Lula como con sectores del establishment político y financiero de Estados Unidos. Durante su paso por el Ministerio de Economía cultivó relaciones con funcionarios demócratas, organismos multilaterales y empresarios estadounidenses, pero también con dirigentes del Partido Republicano. Esa red de contactos es vista por algunos gobernadores e intendentes como un activo relevante frente a la administración de Donald Trump si es que persiste en el poder, incluso más si se piensa en un cambio a una administración demócrata.

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El primer límite a Kicillof

La primera señal concreta de reactivación política apareció en la provincia de Buenos Aires. Mientras Axel Kicillof buscaba avanzar con la derogación de los límites a las reelecciones indefinidas de los intendentes, el Frente Renovador decidió no acompañarlo. Recordemos que esa ley fue sancionada durante la gestión de María Eugenia Vidal y hoy el kicillofismo intendentista busca eliminar para consolidar su estrategia de poder frente a la Cámpora y Máximo Kirchner.

Sin los votos del massismo, el oficialismo bonaerense quedó obligado a buscar acuerdos por fuera de Unión por la Patria y quedó expuesta una realidad que atraviesa toda la interna peronista: ni Kicillof ni La Cámpora cuentan hoy con capacidad suficiente para imponer unilateralmente las decisiones estratégicas del espacio.

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Los sondeos que volvieron a mencionarlo

Durante la semana, en los medios aparecieron publicaciones donde reflejaban la existencia de relevamientos que mostraban un escenario de empate técnico entre Massa y Milei en un eventual balotaje presidencial. Aunque en varios casos no se difundieron las fichas técnicas completas, esos estudios comenzaron a circular con fuerza entre dirigentes peronistas y alimentaron una discusión que parecía clausurada tras las elecciones de 2023.

Por otro lado, las consultoras Zuban Córdoba, Analogías, Circuitos, Proyección y Pulso Research vienen registrando desde hace meses un desgaste gradual de la imagen presidencial y una mayor predisposición social hacia una alternativa opositora. Ninguna de esas mediciones alcanza por sí sola para proyectar un escenario de 2027, pero en conjunto ayudaron a reinstalar una pregunta que hasta hace poco parecía fuera de agenda: quién podría encabezar la reconstrucción del peronismo.

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Milei vuelve a subirlo al ring

¿La segunda contribución al regreso de Massa llegó desde la propia Casa Rosada? El Frente Renovador reaccionó primero a los ataques de Milei contra José Ignacio "Vasco" De Mendiguren después de la Exposición Rural. Días más tarde respondió nuevamente cuando el Presidente acusó al gobierno de Lula de haber intervenido en la campaña presidencial de Unión por la Patria. Más allá de la controversia diplomática, el dato político fue otro: Milei eligió volver a discutir con Massa antes que con cualquier otro dirigente opositor.

Mientras tanto, Massa evita involucrarse de lleno en la disputa entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Su estrategia consiste en preservar el diálogo con todos los sectores mientras el Frente Renovador mantiene autonomía propia. En La Plata observan con desconfianza esa posición y algunos dirigentes del entorno del gobernador interpretan que el massismo y La Cámpora podrían confluir más adelante en una negociación interna. Del otro lado lo niegan y repiten que la prioridad sigue siendo construir una propuesta competitiva para enfrentar a Milei. Esa ambigüedad, lejos de debilitarlo, termina reforzando su lugar en el tablero: es uno de los pocos dirigentes capaces de conversar con todos sin quedar completamente identificado con ninguno de los bandos.

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Un regreso impulsado por el sistema político

Todavía es prematuro hablar de una candidatura o de una recuperación definitiva de Massa. La derrota de 2023 y el recuerdo de la crisis económica siguen siendo un condicionante evidente para cualquier proyecto presidencial. Pero la política suele ofrecer segundas oportunidades cuando el contexto cambia.

Esta semana dejó una señal en ese sentido. El oficialismo volvió a encontrar en Massa un adversario útil para sostener la lógica de confrontación que caracteriza a Milei. El peronismo, mientras tanto, sigue sin resolver su liderazgo y observa cómo uno de los dirigentes que parecía haber quedado definitivamente fuera de juego vuelve, de manera silenciosa, a recuperar centralidad.

Quizá esa sea la principal novedad. Massa todavía no volvió a liderar a la oposición. Lo que volvió fue la necesidad de los oficialismos nacionales y provinciales de hablar, confrontar o negociar con él. Esa diferencia, sutil pero decisiva, explica mejor el momento político que cualquier encuesta o declaración aislada.

ML