POLITICA
investigaciones por sobornos

Los pasos de Odebrecht en Argentina salpican a Cristina, De Vido y Jaime

La Justicia de Brasil tiene en su poder agendas del titular de la firma. Su principal objetivo en el país era reactivar el soterramiento del Sarmiento. Las reuniones con los funcionarios K.

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protagonistas. La ex Presidenta y su ex ministro de Planificación fueron procesados esta semana como parte de una asociación ilítica en la obra pública. La causa contra Marcelo Odebrecht (derecha) podría no sólo comrpometer a Jaime. | cedoc

El 17 de julio de 2013, Marcelo Bahia Odebrecht apuntó en la agenda de su teléfono iPhone su preocupación en torno a su obra más problemática en la Argentina: el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento. Una obra que la constructora brasileña había ganado a principios de 2008, junto a Iecsa -de Angelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri- y otras dos compañías. Desde entonces, el dinero para financiar el soterramiento no aparecía.

Aquel día de julio, el empresario apuntó cuatro notas en clave sobre el Sarmiento, que están en poder de la Justicia de Brasil. El dueño de la constructora está actualmente detenido y acusado de corrupción y lavado de dinero. Este año, llegó a un acuerdo para confesar y que la Justicia le permita seguir haciendo negocios. Su empresa pagó sobornos a decenas de funcionarios y políticos de su país, y transfirió coimas a funcionarios de otros once países donde buscaba ganar contratos en la obra pública. En total, confesó sobornos por US$ 35 millones. Argentina quedó sexta en el ranking, de acuerdo al relato de seis ejecutivos arrepentidos en los Estados Unidos.

Las notas de Odebrecht habrían sido consecuencias de un anuncio que podía destrabar sus problemas en la Argentina. La agencia estatal Télam anunció ese mismo 17 de julio de 2013 que el Consejo de Ministros del Gobierno de Brasil había aprobado el otorgamiento de US$ 1.500 millones para que arrancara la obra en Buenos Aires. Los fondos serían aportados por uno de los principales financistas de Odebrecht en la Argentina: el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES).

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Cinco días después, Marcelo Odebrecht pidió ver a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La mandataria lo recibió el 31 de julio a las 19.15, de acuerdo al registro de audiencias de la Casa Rosada.

Hubo otro encuentro poco después. Esta vez, fue formalmente solicitado por el entonces ministro de Planificación, Julio De Vido. Cristina, De Vido y Odebrecht se reunieron el 31 de agosto de 2013 a las 19.15. A pesar del crédito, la obra siguió sin ejecutarse. Nadie explicó nunca por qué.

Una serie de e-mails en poder de la Justicia brasileña revelaron que Odebrecht y el ex ministro de Hacienda de Brasil Antonio Palocci negociaban los créditos de exportación de servicios y el financiamiento del BNDES a cambio de pagos indebidos. Así consta en los documentos a los que accedió PERFIL. En Brasil, los créditos que el banco estatal le daba a empresas como Odebrecht terminaron en un círculo negro: los brasileños financiaron obras públicas en Argentina y otros países donde la empresa está admitiendo haber pagado coimas. En los correos analizados, Marcelo utilizaba el apodo de “italiano” o “jefe” para referirse a Palocci, luego jefe de Gabinete de Dilma Rousseff.

El juez Marcelo Martínez De Giorgi debe investigar el presunto pago de coima de Odebrecht a Manuel Vázquez, testaferro y asesor del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime. En 2017 deberá reclamar que esos testigos arrepentidos sean identificados para poder avanzar en la causa local contra Jaime y Vázquez. Pero el caso Odebrecht en la Argentina comienza a extenderse más allá de Jaime.

Los nexos de Odebrecht con el kirchnerismo son más. El funcionario kirchnerista que mantuvo la mayor cantidad de reuniones con los representante de Odebrecht en el país fue Roberto Baratta, mano derecha del entonces ministro De Vido. Entre abril de 2007 y septiembre de 2011, Baratta se reunió oficialmente en seis oportunidades para tratar “temas varios” y cuestiones relacionadas con el gasoducto a cargo de la constructora brasileña. La empresa tiene casi diez obras ganadas durante el gobierno kirchnerista.

En abril y septiembre pasado, además, hubo reuniones con funcionarios macristas. La empresa seguirá operando en el país, al menos sus socios locales no lo desmintieron. La obra del Sarmiento tendrá financiamiento del Estado Nacional.


Iecsa, la socia que se despega

El caso Odebrecht no sólo toca al kirchnerismo. Una de las socias locales de Odebrecht en el soterramiento del Sarmiento es la constructora Iecsa, de Angelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri. Desde que el escándalo de las coimas salió a la luz, la empresa argentina busca despegarse de los brasileños, a pesar de que siguen compartiendo el consorcio de la obra del ferrocarril, que el gobierno de Macri decidió financiar.

“Nosotros desconocemos el tema de Odebrecht  y no tenemos nada que decir”, agregan sobre el pago de coimas a funcionarios argentinos.

Ejecutivos de Iecsa mantuvieron una reunión oficial en la Casa Rosada junto a los representantes de Odebrecht en abril de 2008 para debatir cómo financiar la obra. Así consta en los registros oficiales. Entonces, buscaban que la obra sea financiada por el Credit Suisse y Depfa Bank. “Los Kirchner cosideraban que los intereses eran demasiado altos”, sostienen en la compañía de Calcaterra. Pero en 2013, Odebrecht consiguió el financiamiento del BNDES. “Quedó como líder del proyecto”, dicen en Iecsa.