A casi un año de las elecciones legislativas, el expresidente Mauricio Macri volvió a mostrarse al frente del PRO con un acto partidario en Olivos, donde buscó reafirmar el liderazgo del espacio que fundó hace dos décadas y ordenar la estrategia de cara al 2027. El líder del partido fue el principal orador del encuentro realizado en Olivos y, tras esa reaparición política, iniciará una gira por el interior del país que incluirá visitas a Mendoza y Santa Fe, dos distritos clave para el armado opositor.

El encuentro formó parte del relanzamiento partidario del PRO que impulsa Macri junto a la conducción del espacio y sirvió para mostrar cohesión interna en medio de las discusiones sobre el vínculo con La Libertad Avanza y las negociaciones electorales de cara a 2027.
Uno de los primeros en tomar la palabra fue el exsecretario general de la Presidencia Fernando de Andreis, quien planteó la necesidad de que el partido vuelva a ocupar centralidad política en la nueva etapa. En su discurso sostuvo que el PRO debe “mirar para adelante”, reivindicó la experiencia acumulada durante más de dos décadas y afirmó que el kirchnerismo y el populismo “están en decadencia”, por lo que ahora el desafío pasa por “construir lo que viene”.
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De Andreis también buscó marcar una diferencia entre el respaldo al Gobierno y la identidad partidaria, y resaltó la importancia de continuar el cambio que el gobierno de Javier Milei empezó. En ese marco, remarcó que el desafío es interpretar a “ese argentino que votó el cambio, que está haciendo un esfuerzo y todavía no ve que ese cambio le llegue”.

El dirigente planteó además que el partido debe empezar a “ponerle palabras a lo que falta” y asumir un rol activo en la construcción de la próxima etapa política. Frente a intendentes, legisladores y referentes partidarios, llamó a aprovechar “la oportunidad” que tiene el espacio y afirmó que el PRO todavía conserva un lugar central dentro del escenario político.
Luego fue el turno de Macri, que arrancó el discurso con una referencia irónica al interés mediático sobre su vida personal. “Hoy los amigos de la prensa están más interesados en que hable del amor y no de la política”, dijo entre risas. Sin embargo, enseguida giró hacia el terreno político y agregó una frase que despertó aplausos entre los presentes: “Un país que está más interesado por el amor que por el poder, tiene futuro”.

El expresidente aprovechó el acto para reivindicar el acompañamiento del PRO al gobierno de Milei incluso antes de asumir. “El PRO decidió acompañar a este gobierno antes de que fuera gobierno”, afirmó. Y recordó que el espacio sostuvo al oficialismo en los momentos de mayor incertidumbre política: “Cuando el gobierno estuvo solo, estuvimos nosotros. No dudamos”.

En ese sentido, Macri remarcó que el PRO apoyó “las leyes más difíciles al servicio del cambio” y destacó que lo hizo “sin pedir nada a cambio”. Según planteó, el acompañamiento responde a una coincidencia programática vinculada al equilibrio fiscal, la desregulación económica y la estabilidad macroeconómica.
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“Compartimos con el gobierno la agenda del equilibrio fiscal, la desregulación y la estabilidad”, sostuvo. Pero al mismo tiempo dejó en claro que el partido no resignará autonomía política. “Nuestra lealtad no es con un gobierno. Nuestra lealtad es con nuestros valores y nuestras ideas”, advirtió.

La frase fue interpretada como un mensaje hacia la Casa Rosada y también hacia sectores del PRO que impulsan una integración total con La Libertad Avanza. Macri insistió en que el espacio amarillo tiene un rol propio dentro del proceso político actual y que debe ejercerlo incluso cuando eso implique marcar diferencias.
En ese punto, defendió la necesidad de expresar críticas al oficialismo cuando sea necesario. “La crítica honesta no es la que perjudica al cambio. Es el silencio”, afirmó. Y añadió que si el PRO “calla”, lo que termina avanzando es nuevamente el populismo.
“El PRO está para cuidar el cambio, para completarlo y para que llegue para siempre”, sintetizó el exmandatario.

Las críticas más fuertes estuvieron dirigidas hacia Kicillof, a quien Macri apuntó como el principal candidato del peronismo para los próximos años. “Lo que claramente no nos genera futuro es tener gobernadores como Kicillof”, expresó.
Luego profundizó la ofensiva y cuestionó al PJ por ubicar al mandatario bonaerense como una de sus figuras centrales. “La verdad que me da mucha lástima por el peronismo porque si ese es su candidato estrella, ese candidato seguramente pierde”, sostuvo.
Incluso ironizó con las consecuencias que podría tener una eventual victoria del gobernador. “Y si llega a ganar, van a volver a perder porque nunca más los van a votar definitivamente”, afirmó. Y agregó: “Esperemos que el peronismo consiga un candidato mejor que Kicillof. Por el bien de todos nosotros”.

En otro tramo del discurso, Macri volvió a insistir con la necesidad de consolidar reglas institucionales permanentes y destacó especialmente el rol de la Justicia. “La independencia judicial es la más importante de las reglas permanentes”, señaló.
Según explicó, no puede haber confianza ni inversiones sin un Poder Judicial independiente y valoró la intención del Gobierno de avanzar en la cobertura de vacantes judiciales. También pidió prestar atención a los perfiles de los futuros magistrados porque, según dijo, “una vez que se los pone hay que fumárselos muchos años”.

Además, elogió una reciente columna del exministro de Hacienda Nicolás Dujovne y respaldó públicamente al titular del Banco Central, Santiago Bausili. En ese sentido, propuso que su pliego sea enviado al Senado para darle continuidad institucional a la política monetaria más allá del actual mandato presidencial.
Sobre el cierre, Macri buscó transmitir un mensaje de continuidad política y de defensa del rumbo económico actual. Aseguró que no existen “segundas intenciones” detrás del acompañamiento del PRO al Gobierno y afirmó que todo el esfuerzo del espacio está puesto en lograr que “el cambio sea irreversible”.
También recordó la gestión del Frente de Todos y acusó al kirchnerismo de haber actuado como “un ejército de demolición” que destruyó avances realizados entre 2015 y 2019.
“La Argentina nunca más tiene que abandonar este rumbo”, concluyó Macri, antes de convocar a la dirigencia partidaria a trabajar especialmente en territorio bonaerense. “No hay futuro del país sin futuro de la provincia de Buenos Aires”, cerró.
RG/AF