Desde la provincia de Santa Cruz, donde pasará el fin de semana largo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a chicanear a los gurúes financieros, criticó a los "que creían que el mercado arreglaba todo" y se mostró orgullosa por pertenecer al bando de los que "creíamos en la intervención del Estado", al tiempo que manifestó que "la Argentina está en mejores condiciones para enfrentar el temporal".
"Es necesario articular esfuerzos para seguir profundizando el modelo; éste es el desafio que hoy tenemos", lanzó la Presidenta en la apertura de ofertas para la construcción de dos represas hidroeléctricas en Puerto Deseado. "Argentina frente a esta crisis tiene una gran oportunidad, pero para ello es necesario mucha serenidad, convicción, trabajo y firmeza en todos y cada uno de nuestros actos", agregó.
Mientras la Presidenta daba su discurso sobre la fortaleza de la economía argentina, por un lado, en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires el Merval se desplomaba y rozaba un 10% negativo en una de sus peores jornadas de la historia (aunque después cerró con una baja del 5,5); y por el otro, el Instituto de Estadisticas y Censos (INDEC) anunciaba la inflación de septiembre: un 0,5%.
Chicana al campo. La Presidenta tuvo también tiempo para deslizar una crítica al campo, que hoy cuestionó las medidas unilaterales anunciadas anoche. La mandataria aseguró que ayer estuvo con miles de pequeños productores "en serio, convocados entre sí", con quienes ratificó el "compromiso de seguir sosteniendo la soberanía alimentaria del país".
"Ahora han comenzando a aceptar, los que dudaban, los escépticos, que éste era el camino que llevábamos adelante", dijo en referencia al modelo económico que desde 2003 viene llevando adelante el kirchnerismo. "Ayer en el país escuchaba algunas voces que en marzo nos criticaban", marcó Cristina quien añadió que "hay que sentarse y pensar" porque "muchas veces es más fácil criticar".