La Justicia absolvió a todos los sospechosos del secuestro de Pablo Belluscio por entender que la investigacion inicial, llevada adelante por la fiscal Rita Molina, había sido deficiente y no había elementos para responsabilizarlos de haber mantenido al chico cautivo. Así lo resolvió el tribunal oral que llevó adelante el juicio oral que, no obstante, dictó condenas menores por resistencia a la autoridad y tenencia ilegal de armas.
El fallo del tribunal presidido por la jueza Clarisa Moris, e integrado por sus colegas Oscar Zapata y Lino Mirabelli, determinó que Manuel Valenzuela, alias “El Chileno Manolo”, Horacio “Lala” López, Oscar Villagra y Mario Leopoldo Ibarra no fueron autores del secuestro del joven.
Al término de la audiencia donde se sobreseyeron a los acusados, el abogado defensor de Horacio López y de Manuel Valenzuela, Juan Planes, sostuvo que "existieron muchos errores en la instrucción y `presiones políticas y mediáticas sobre la fiscal. Se buscaron chivos expiatorios y la verdadera investigación quedó dormida. Los testigos dijeron cosas distintas a las que le hicieron decir y realizaron denuncias penales contra la fiscal y la policía":
Belluscio, entonces de 25 años, fue secuestrado el 22 de septiembre de 2003 cuando salía del complejo deportivo Perú Beach, de la localidad bonaerense de Martínez, donde practicaba hockey.
Durante el cautiverio, que duró 43 días y tuvo tres lugares distintos, los secuestradores enviaron a la familia del estudiante de biología dos falanges del dedo índice de la mano izquierda como un mensaje mafioso de presión.
El 3 de noviembre de 2003, la familia de Belluscio pagó 148.000 dólares de rescate desde un tren en movimiento en Isidro Casanova y la madrugada siguiente el joven fue liberado cerca de un country en Benavídez, partido de Tigre.