Que detrás del caso Skanska esté el mismo sabueso que detectó lo que sería el escándalo IBM-Banco Nación, no es casualidad: son muchos los puntos en común y también todo nació por falsa facturación.
En 1994, la empresa IBM consiguió un contrato de US$ 250 millones para informatizar las sucursales del Nación. Un año más tarde, se descubrió la punta de un episodio que escondía sobreprecios y un acuerdo entre funcionarios y empresarios por coimas millonarias. Se convirtió así en el mayor caso de corrupción sobre el que avanzó la Justicia.
Todo se destapó cuando la DGI estudiaba sospechosos pagos de IBM a proveedores. Hallaron una jugosa suma para la firma Capacitación y Computación Rural (CCR). IBM decía que la había subcontratado para realizar un programa informático para el banco.
Pero CCR era una “empresa fantasma”, para encubrir el pago de US$ 37 millones a los directivos del Nación, en “recompensa” por el contrato. CCR era manejada por Juan Carlos Cattáneo, ex segundo de Alberto Kohan en la Secretaría General de la Presidencia de Carlos Menem. Su hermano Marcelo, también implicado, apareció ahorcado en 1998, con un recorte del caso en su boca. Ese mismo año, Alfredo Aldaco y Genaro Contartese, del Nación, confesaron haber cobrado coimas.
Por la causa, que ya lleva 12 años, pasaron varios jueces. Más de una decena de empresarios y funcionarios, entre los que se encuentran Aldo Dadone, ex presidente del Nación, irán a juicio oral por cohecho y administración fraudulenta. No hay detenidos.