El abogado Maximiliano Rusconi, a cargo de la defensa del técnico en informática Diego Lagomarsino, quien es por el momento el único imputado por el caso Nisman por prestarle el arma que acabó con su vida, presentará hoy ante la fiscalía un texto en el que se afirma que de los 41 mil pesos que cobraba mensualmente, depositaba 20 mil a nombre del fiscal de la UFI-AMA, según informó el periodista Raúl Kollmann de Página/12.
“Alberto Nisman se quedaba con la mitad del sueldo mensual de Diego Lagomarsino. Todos los meses, Lagomarsino cobraba los 41 mil pesos del contrato firmado por Nisman y concurría de inmediato a un banco ubicado al lado a depositar 20 mil pesos en una cuenta del fiscal”, sería la información más importante del texto, junto al cual Rusconi entregará documentación que supuestamente acredita los depósitos mensuales.
Según informó Kollmann, la cuenta del banco estadounidense de la que Lagomarsino era testaferro sería el Merrill Lynch de Nueva York. Los supuestos titulares de la misma serían la madre de Alberto Nisman, Sara Garfunkel, la hermana del fiscal, Sandra Nisman y el técnico en informática, pero no el propio fiscal de la UFI-AMIA, quien figuraba solamente como apoderado, condición que lo autorizaba a mover los fondos.
La estrategia de Rusconi al presentar esta información sería rebatir la acusación de la ex pareja de Nisman, la jueza de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, quien dijo que un posible móvil del crimen sería por razones económicas. “Dado que la doctora Arroyo Salgado nos obliga a exponer cuál era la relación económica con el doctor Nisman, lo hacemos transparentando todo. Ella llevó a una situación que no hace bien a la imagen del fiscal fallecido”, afirmará Rusconi en el escrito.
Ayer en diálogo con radio Vorterix, el abogado de Lagomarisno diijo, sin entrar en detalles, que su cliente develaría una información que podría dañar la imagen de Nisman: “Son datos de la intimidad de la relación de ellos dos, que no tienen que ver con la intimidad en el sentido sexual ni nada de eso, que tienen que ver con una exigencia de Nisman sobre él y que demuestra un comportamiento de Nisman como mínimo cuestionable. Son los dos únicos datos que Lagomarsino se guardó (en el momento de brindar su declaración testimonial ante la fiscal) porque pensaba que no tenían que ver con el objeto procesal y porque nadie le preguntó por eso”.