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Opinin

Solución putinesca al dilema de Néstor y Cristina

Putin dejó la presidencia pero no el poder ni el gobierno. Kirchner podría aprender una lección del ruso.

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| AFP

Vladimir Putin lo hizo y Néstor Kirchner tal vez debería abandonar por un momento sus hábitos y mirar un poco más allá, hacia Rusia. El delfín del Putin, Dimitri Medvedev, de 42 años, acaba de jurar como nuevo presidente con su antecesor, Putin, como futuro primer ministro o jefe de gabinete.

Es una solución para los casos en que, por alguna razón, un impedimento legal o un error de cálculo estratégico, un presidente popular no se presenta a elecciones y elige a un sucesor, con lo cual el poder (con la autoridad como atributo inestimable) queda separado del
gobierno, al menos por un tiempo.

Esta división es una anomalía política, que se nota más en aquellos países acostumbrados a fuertes liderazgos políticos, como es el caso de Argentina y también de Rusia. Hay muchas semejanzas en la evolución política reciente de ambos países.

Putin dejó el gobierno con una fuerte imagen positiva, debido a la recuperación económica rusa (su país es un formidable productor y exportador de gas y de petróleo) y a que los rusos perciben que durante su doble mandato el país fue más respetado por EE.UU. y por Europa. Putin no podía postularse a un nuevo periodo porque la Constitución lo prohibe y designó como sucesor al joven Medvedev, que hizo campaña prometiendo más libertades y, como Cristina, mejor calidad institucional.

Es que en eso también se parecen: ni Putin ni Néstor han sido muy cuidadosos con las instituciones republicanas en el ejercicio de su liderazgo y sus adversarios los consideran populistas y autoritarios.

La "solución Putin" tiene un inconveniente: Medvedev comienza su gobierno debilitado. Pero el nombramiento de su mentor como primer ministro tiene algunas ventajas: sincera rápidamente la situación real y permita la convivencia de dos líderes, cada uno en su ámbito: el presidente como un jefe de Estado y una responsabilidad tal vez más externa que interna, y el jefe de gobierno, a cargo de la administración cotidiana y la política doméstica.

Y no se necesita alquilar o comprar costosas oficinas en el equivalente en Moscú de Puerto Madero.

*Editor del diario Perfil.