POLITICA
Diario PERFIL

Un argentino para frenar la ola mundial de los "indignados"

Netanyahu designó a un cordobés para negociar con los protagonistas de la mayor protesta en la historia de Israel.

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| Cedoc

El movimiento de los indignados irrumpió con ruido en la escena mundial. Y luego de las primeras reacciones de represión y criminalización por parte de las autoridades de España y Grecia, el movimiento inspirado por las ideas de Stéphane Hessel se expandió a Israel, donde el último fin de semana 350 mil personas salieron a las calles a reclamar un cambio en la política económica y social.

Para frenar esa marea humana, la mayor desde la creación del Estado israelí, el argentino Manuel Trajtenberg estará al frente de un comité de independientes y funcionarios que buscará negociar con los manifestantes.

Paradójicamente, el mediador también es uno de los indignados, ya que participó de las dos primeras concentraciones en Tel Aviv, a las que también asistieron sus hijas. El cordobés es licenciado en economía y da clases en la Universidad de Tel Aviv, donde goza del respeto de sus colegas. Según le confió a PERFIL Raul Voskoboinik, de la Asociación de Amigos de la Universidad en la Argentina, “Trajtenberg es muy prestigioso porque impulsó el desarrollo tecnológico en Israel”. En 2009 y 2010 participó en la Argentina de simposios sobre política económica internacional organizados por la Universidad de Tel Aviv.

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Emigró a Israel a los 16 años y aún conserva un acento extranjero cuando habla hebreo. Además de ser un académico de renombre, es una persona agradable, divertida y sencilla. Quizás por esas cualidades, Benjamin Netanyahu lo eligió para negociar con los indignados israelíes, que salieron masivamente a las calles para protestar por el alto costo de la vivienda, la inflación y la política presupuestaria del gobierno y, desde hace un mes, acampan en el Boulevar Rotschild de Tel Aviv en espera de respuestas a sus demandas.

Aunque los sondeos indican que cerca del 88% de los israelíes apoyan de alguna manera la llamada “protesta de las carpas”, el Ejecutivo anhela haber hallado el antídoto para contener a los indignados. Ese anticuerpo sería Trajtenberg, que se autodefinió según el diario Haaretz como “un ferviente sionista que pasó tres años de su vida trayendo judíos a Israel, un patriota israelí con un alma sudamericana y un doctorado en Economía de Harvard”. Además, el cordobés es director del Sistema Nacional de Educación Superior de Israel, cargo desde el que estableció fluidos contactos uno de los líderes de los indignados, el dirigente estudiantil Itzik Shmuli.

Sin embargo, Trajtenberg deberá lidiar con un grupo ecléctico de manifestantes, no sólo compuesto por jóvenes, sino también por israelíes de distinta extracción política. Según Amir Oren, editorialista de Haaretz, una definición de las posiciones políticas de la “protesta de las carpas” se volverá inevitable durante las próximas semanas, ante la perspectiva aún incierta de un reconocimiento del Estado de Palestina por las Naciones Unidas en setiembre. Eso podría incluso convencer a las autoridades a desalojar a los indignados, aprovechando una eventual tensión en el exterior para resolver los problemas internos.

Esas alternativas no afectaron a Trajtenberg, ex asesor económico del otrora primer ministro Ehud Olmert. El argentino le pidió esta semana a Netanyahu que cambie su política económica y que implemente las recomendacionas que adoptará el comité que preside. “Entiendo que mis visiones deben cambiar”, le expresó por ese entonces el primer ministro, dando señales de la importancia que le concede a la tarea del economista argentino.

“Necesitamos sensibilidad social no como un slogan, sino como una característica de los miembros del panel. Debemos escuchar al pueblo, aquellas 350 mil personas se manifestaron porque están heridas”, aseguró Trajtenberg, que dialogará con los líderes el martes. Con la misión de aplacar el malestar de los indignados, Trajtenberg se encamina a transformarse en el modelo de negociador perfecto para Madrid, Atenas y otras capitales, que con circunstancias políticas y económicas distintas también deben lidiar con altas dosis de “indignación” social.

Marchas por todo Israel. Los dirigentes del movimiento de “indignados” que agita Israel desde mediados de julio llamaron ayer a los manifestantes a salir a las calles en Tel Aviv y Jerusalén y repetir los levantamientos que protagonizaron durante el último mes. De esa forma, la “protesta de las carpas” extenderá hoy su movilización hacia Berseeba y otras 11 localidades del país.

A la de Berseeba se sumarán protestas en otras localidades, como Haifa, principal ciudad del norte del país; Eilat, sobre el Mar Rojo, en el extremo sur; y Netanya, en el centro. Por su parte, Tel Aviv y Jerusalén fueron, en esta ocasión, voluntariamente dejadas en un segundo plano.

Stav Shafir, uno de los jóvenes líderes de la movilización, dijo que el objetivo de estas iniciativas es mantener la presión sobre el gobierno de Benjamín Netanyahu. “Debemos reforzar la protesta porque desde hace un mes Netanyahu se limita a intentar dividirnos y humillarnos para ganar tiempo, y sin hacer nada de nada. El gobierno debe tomar medidas concretas para probar su buena voluntad. Tras eso, sí podremos entablar un diálogo”, disparó con indignación Shafir.

Muchos analistas estiman que la extensión a nivel nacional de las manifestaciones deberá servir también para que el movimiento de protesta defina claramente sus objetivos, fijando prioridades políticas que podrían empañar su creciente popularidad, respaldada por el 88% de los israelíes. La presión amenaza el futuro del gobierno israelí.

* De la redacción del diario PERFIL.