El empresario K Lázaro Báez y los Kirchner contrataron para manejar sus finanzas a un contador acusado de montar una maniobra para defraudar al Estado. El sistema orquestado presuntamente por Daniel Pérez Gadín fue descubierto en 1995. Pasaron los años y mientras esperaba el juicio se convirtió en el contador del hotel Alto Calafate, del matrimonio presidencial, de Austral Construcciones y Epsur –la petrolera de Báez–, del Banco Ciudad, Repsol, Edenor, la Bolsa de Comercio y la Secretaría de Industria de la Nación, y fue profesor de la UBA.
Entre 1993 y 1994, Pérez Gadín y su socia, María Rosa Candelieri, tramitaron 1.193 permisos de ingreso al país y de residencia para ciudadanos chinos, coreanos, peruanos y de otros países. Trámites por los que cobraron. Trámites basados en documentación falsa, según consta en la causa a la que accedió PERFIL.
Los extranjeros ingresaron al país como empleados de empresas pesqueras. Pérez Gadín presentaba en la Dirección Nacional de Migraciones los certificados de presuntos puestos de trabajo para los ciudadanos orientales: cocineros, ingenieros, enfermeros, mecánicos, alistadores de buques, especialistas en procesamiento de pesca, en administración de personal, empacadores, etcétera. Presentaba certificados de apoderado y autorizado por esas pesqueras para realizar los trámites. La Justicia determinó que era todo falso.
La fiscalía también pidió que sean enjuiciados dos funcionarios de Migraciones que aprobaban todos los trámites de Pérez Gadín: el jefe de División de Permisos de Ingreso, Rubén Dalceggio, y Sergio Rodríguez Oneto, director de Admisión de Extranjeros.