“Ser el amigo, el amante y el empleado de Valentino por más de 45 años exige mucha paciencia”, dijo Giancarlo Giammetti, en el documental Valentino, el último emperador. El desarrollo global de Valentino no puede excluir a Giammetti quien fue todo eso que dijo en el mencionado documental. Por eso, desde el lunes 19 de enero cuando se informó la muerte del diseñador, él fue quien habló en nombre de la marca e incluso de la familia, dado que en eso se habían convertido, aunque estaban separados. También, en la misa de despedida a Valentino que se realizó en Roma, Giammetti fue quien recibió las condolencias de los invitados famosos presentes.
Mente brillante. En los años 60, Roma fue la sucursal de Hollywood debido a los estudios de Cinecittá. Anita Ekberg, Sofia Loren, Liz Taylor son las primeras famosos que eligieron los diseños de un muy joven Valentino. Su primera colección en 1962, dejó la estampa de su emblemático rojo imperial que fue rebautizado como “rojo Valentino”. El encuentro del diseñador con Jackie Kennedy fue clave y potenció su nombre cuando en 1968 le creó el vestido de su boda con el magnate Aristóteles Onassis. En 1970, Valentino fue el primer modisto italiano en tener su propia tienda en Nueva York. Desde entonces, se lo consideró como el portavoz de la alta costura de Italia, y combinó la artesanía italiana, la costura francesa y el prêt-à-porter estadounidense.