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Crisis

Cuba se hunde: informe oficial admite colapso económico y reconoce un “modelo agotado”

La economía cayó 15% desde 2020 y el propio gobierno admite que el sistema está estancado y sin salida. La mortalidad infantil se duplicó y 1,5 millones de cubanos emigraron en cinco años.

Cuba 29012026
Cuba | AFP

La economía cubana se contrajo un 5% en 2025, según estimaciones del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), un organismo académico dependiente de la Universidad de La Habana. Con este resultado, la isla acumula una caída superior al 15% desde 2020, marcando un ciclo de retroceso continuo que ya lleva tres años consecutivos y que, en palabras del propio informe, responde al funcionamiento de un “modelo económico agotado”.

Aunque el régimen no publicó cifras oficiales definitivas, el presidente Miguel Díaz-Canel había admitido una baja del 4% en los tres primeros trimestres. El CEEC, sin embargo, eleva el dato y advierte que “la economía profundizó su contracción en el año, de modo que se consolidó un patrón de estancamiento y ausencia de recuperación”. La diferencia entre ambas cifras, más allá del matiz, refleja la opacidad con la que el Gobierno cubano maneja su información económica, incluso cuando los datos provienen de sus propias instituciones.

Energía, inflación y migración: tres vértices de una crisis múltiple

El informe no se limita a un diagnóstico económico. Describe un panorama de crisis estructural que se extiende a todas las áreas de la vida en Cuba. La crisis energética, en particular, es señalada como “eje de arrastre sobre el resto de sectores”, con una caída del 13,7% interanual en la generación eléctrica, atribuida al colapso de las termoeléctricas soviéticas construidas hace más de medio siglo.

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El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) es calificado como “crítico”, con apagones constantes que paralizan fábricas, oficinas y hospitales. El documento subraya que esta situación “no es un accidente, sino el resultado de décadas de desinversión, mala gestión y dependencia de subsidios externos que ya no llegan”.

En cuanto a la inflación, el informe oficial reconoce un aumento del 14,07% en 2025, pero admite que las estimaciones extraoficiales sitúan el alza de precios en la canasta básica en torno al 70% interanual. Esta disparidad refuerza lo que el informe llama una “erosión acumulada del poder adquisitivo”, ya que los salarios estatales “no compensan la mordida de la inflación”, condenando a millones de cubanos a una pérdida sostenida del nivel de vida.

Emergencia social y colapso demográfico

Las consecuencias sociales del derrumbe económico son tan evidentes como devastadoras. El CEEC admite un “deterioro de las condiciones sociales”, y entre los datos más impactantes se encuentra la mortalidad infantil, que subió de 4,6 por mil en 2020 a 9,8 por mil en 2025, revirtiendo décadas de avances en salud pública.

A esto se suma un éxodo sin precedentes: en cinco años, Cuba perdió 1,5 millones de habitantes, un número que equivale al 13% de su población. La emigración, más allá de los motivos individuales, es leída como un rechazo colectivo al sistema: “una sangría demográfica sin precedentes que evidencia el rechazo de los cubanos a un modelo que no ofrece futuro”.

Ausencia de reformas y un 2026 con más sombras que luces

Aunque el CEEC reconoce que el Gobierno logró reducir el déficit fiscal a niveles “manejables”, el diagnóstico estructural es implacable. El informe subraya “la ausencia de reformas estructurales y macroeconómicas sustanciales”, y concluye que “la dinámica de la economía cubana en 2025 fue coherente con la utilización de un modelo económico agotado y sin resortes efectivos que permitan accionar palancas para transformar una realidad necesitada de cambios estructurales”.

Respecto a las proyecciones para 2026, el centro advierte que el país enfrenta un “escenario dominado por la incertidumbre”, con riesgos derivados de la crisis venezolana y el endurecimiento de las sanciones petroleras por parte de EE.UU.

El informe califica de “optimista” la previsión gubernamental de un crecimiento del 1% y sostiene que “Cuba atraviesa por lo que podría calificarse como una ‘coyuntura crítica’ definida como una situación de intersección y solapamiento de varias crisis: malestar social, cuestionamiento de las instituciones establecidas, rompimiento de la ‘normalidad’, la aparición de nuevos sujetos sociales que también tienen un rol político, estancamiento del modelo de funcionamiento anterior, y un debate, explícito o no, sobre el proyecto de país”.