Un niño de 11 años murió de rabia en Canadá después de haber estado expuesto a un murciélago que ingresó a su habitación mientras dormía. El caso generó conmoción en el país y volvió a poner el foco sobre la importancia de buscar atención médica inmediata ante cualquier contacto con estos animales, ya que la enfermedad es casi siempre mortal una vez que aparecen los síntomas.
Según informaron las autoridades sanitarias, el menor se despertó una mañana con un murciélago sobre su rostro. Aunque en ese momento no se detectaron heridas evidentes ni se consideró que hubiera sufrido una mordedura, tiempo después comenzó a presentar síntomas compatibles con la rabia.
El niño fue internado de urgencia, pero su estado de salud se deterioró rápidamente. Finalmente, falleció a causa de la infección, una enfermedad viral que afecta el sistema nervioso central y que, cuando se manifiestan los síntomas clínicos, tiene una tasa de mortalidad cercana al 100%.
La rabia se transmite principalmente por la saliva de animales infectados, generalmente a través de mordeduras o arañazos. Los murciélagos son uno de los principales reservorios del virus en América del Norte y, debido a que sus mordeduras pueden ser muy pequeñas y pasar inadvertidas, las autoridades recomiendan consultar de inmediato con un profesional de la salud ante cualquier posible exposición.
Los especialistas recuerdan que la aplicación temprana del tratamiento de profilaxis posexposición —que incluye la vacuna antirrábica y, en algunos casos, inmunoglobulina— puede prevenir el desarrollo de la enfermedad si se administra antes de que aparezcan los síntomas.
Tras el fallecimiento del menor, las autoridades sanitarias reiteraron la importancia de evitar el contacto directo con murciélagos y otros animales silvestres, y recomendaron que, si uno de estos animales es encontrado dentro de una vivienda, especialmente en una habitación donde dormía una persona, se busque asistencia médica de inmediato para evaluar la necesidad de iniciar el tratamiento preventivo.