La demencia, que incluye a la enfermedad de Alzheimer, es quizás la amenaza más temida que pende sobre las sociedades longevas. La demencia afecta ya a más de 57 millones de personas en el mundo y se encamina a triplicar esa cifra para el año 2050.
No es mucho lo que puede hacerse para prevenirla, aparte de mantenerse activo, comer sano y no fumar. Pero una nueva herramienta asoma en el horizonte, y desde el lugar menos pensado: las vacunas.
Un nuevo estudio de la Universidad de Brown, en Estados Unidos, con medio millón de participantes, acaba de confirmar que la nueva vacuna recombinante contra el herpes zoster disminuye el riesgo de desarrollar demencia en los primeros cuatro años del ingreso a un geriátrico.
Al comparar a aquellos que recibieron aunque sea una dosis de la vacuna con los que no recibieron nada, los investigadores encontraron que los vacunados tuvieron un 24% menos riesgo de demencia después de cuatro años. Los científicos, que publicaron su hallazgo en la revista Annals of Internal Medicine, subrayaron la escasa cantidad de personas mayores de 66 años que reciben esta vacuna, cuando tiene tantos beneficios.
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LLuvia de evidencias a favor de la vacuna
El herpes zoster es una enfermedad especialmente frecuente y dolorosa en las personas mayores de 50 años, en las que produce un intenso dolor y ardor. Popularmente conocido como “culebrilla”, el herpes es causado por la reactivación del virus de la varicela-zóster (VZV). Este virus permanece latente en el sistema nervioso tras la infección infantil de varicela y puede despertar décadas después causando una erupción dolorosa.
Un estudio realizado con más de 300.000 pacientes reveló el año pasado que la inmunización con la vacuna recombinante está asociada con una disminución del 51% en la aparición de nuevos casos de demencia, con un impacto especialmente positivo en las mujeres.
Otros estudios, en Gales, en Australia y en Canadá, ya habían insinuado una relación entre la nueva vacuna contra el herpes zoster, del laboratorio GSK, y un menor riesgo de padecer demencia. Incluso la vieja vacuna, a virus atenuado, se había asociado con un menor déficit cognitivo. La nueva investigación, en Estados Unidos, lo confirma con miles de casos y un diseño metodológico más estricto.

Falta de conciencia sobre el riesgo
Este vínculo entre la vacuna y la falta de demencia indicaría que el virus del herpes, tan extendido en la población y que genera la varicela en la infancia, podría estar implicado en la demencia en la vejez.
Sin embargo, una encuesta realizada sobre 3.500 personas en al año 2024 por la Federación Internacional sobre el Envejecimiento reveló que el 86% de los adultos mayores de 50 años subestima los riesgos del herpes zoster.
Se calcula que el 90% de los argentinos mayores de 50 años ha tenido contacto con el virus de la varicela en algún momento de su vida y, por lo tanto, están en riesgo de desarrollar herpes zóster. Pero la mitad no lo tiene en cuenta. Uno de los principales factores que inciden en esta posibilidad es la edad, ya que el riesgo de contraerlo se incrementa a partir de los 50 años y continúa aumentando cada año que pasa.
Dado el beneficio de la vacuna para prevenir el herpes y, también, la demencia, los expertos aconsejan recibirla después de los 50 años. “Tenemos una evidencia convincente que demuestra que la vacuna también puede tener beneficios para la demencia, lo que, por supuesto, es una razón más para recomendar la vacunación”, concluyó Pascal Geldsetzer, investigador en este tema en la Universidad de Stanford, Estados Unidos.