La explotación sexual comercial infantil es el tercer negocio ilícito más lucrativo del planeta, y un problema que afecta gravemente a los niños y niñas de América Latina, inocentes víctimas de traficantes y explotadores, con el turismo sexual como una amenaza creciente en la región.
Aunque no existen cifras que indiquen cuántos menores son víctimas de explotación sexual en la región, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, a nivel global, cerca de 150 millones de niñas y 73 millones de niños y niñas han padecido alguna forma de violencia sexual.
Según un informe de la Red de Agencias de Noticias por los Derechos de la Infancia (ANDI) de América Latina , se calcula que anualmente un millón de niñas y niños son inducidos al mercado sexual, que incluye pornografía infantil, explotación sexual comercial y otras actividades, según un estudio sobre Violencia contra la Niñez presentado a Naciones Unidas a finales de 2006.
En la última década se ha incrementado la preocupación acerca de la explotación sexual comercial infantil en los países de América Latina y el Caribe, pues “a medida que la cantidad de niños y niñas se ven obligados a sobrevivir por sus propios medios o a contribuir con los ingresos familiares, aumenta el número de víctimas que caen en las redes de este delito”, según señala el informe genérico situacional de la fundación "Save the Children" Suecia.
En gran parte, la explotación se explica por la situación de abandono o situación de sobrevivencia en la calle de muchos niños y niñas. Según Unicef existen 100 millones de niños y niñas abandonadas en todo el mundo, y 40 millones viven en América Latina.
El turismo sexual es uno de los grandes problemas en América Latina. Por ello, "Save the Children" Suecia -entre otros- ha insistido que si bien es importante que los países de la región promuevan el desarrollo del turismo como alternativa para el crecimiento económico, simultáneamente es imperativo desarrollar una estrategia de prevención del Turismo Sexual Infantil.
"Latinoamérica parece ser, cada vez más, un destino atractivo para turistas sexuales. Se han desatado prejuicios acerca de la imagen de la mujer latina difundiendo ideas como que «están llenas de energía sexual» o que «solo piensan en sexo». Las zonas de más afluencia turística de este tipo están en Brasil y los países del Caribe”, afirma el artículo "La Globalización del Comercio Sexual", de Tammy Quintanilla, miembro del Comité de Latinoamérica y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer.
Los estudios revelan que los denominados puertos turísticos conviven con altas concentraciones de pobreza. Las marcadas asimetrías de clase social entre el turista y las comunidades es lo que hace más favorable el turismo sexual infantil. "Los abusadores incluso sienten que les hacen un favor a esas comunidades", según afirma Carlos Iván García, coordinador de prevención del Abuso Sexual y la Explotación Sexual Infantil de "Save The Children" Reino Unido.
Por otra parte, uno de los estudios más recientes, realizado por la Fundación Restrepo Barco en Colombia (2006), señala que en zonas donde ocurre la explotación sexual comercial en contra de menores de edad, el 80,1 % de las víctimas eran niñas y 19,9 %, niños, una tendencia que se mantiene en la región de América Latina.
Las causas. El mayor número de víctimas se concentra en las poblaciones más pobres. El desplazamiento y las migraciones forzadas, como consecuencia de conflictos armados, violencia o desastres naturales, entre otros fenómenos, son factores que generan condiciones extremas para familias enteras, que se enfrentan a sobrevivir en escenarios marginados urbanística y socialmente, lo que representa grandes riesgos para los niños y niñas.
El estudio reveló también que la explotación sexual aparece asociada con hábitos alimenticios: en las plazas de mercado algunas madres y sus hijas acuden a recoger los desperdicios y la situación es aprovechada por los comerciantes del sector para establecer una cruel ley de intercambio donde ellos exigen acceder a manoseos o relaciones sexuales.
Las ventas ambulantes también son propicias para que los abusadores se ofrezcan a comprar toda la mercancía a cambio de relaciones sexuales.
En tanto en más de la mitad de las ciudades objeto de estudio se encontró que los niños y las niñas atribuyen su vinculación a la explotación sexual a la presencia de un amigo o conocido que hace de intermediario.