Partos humanizados, ecológicos, en cuclillas, en la bañera, en la propia casa... Cada vez se escuchan más modalidades alternativas para traer un hijo al mundo, y de las sensaciones recopiladas según cada experiencia. Ahora se habla de los partos orgásmicos, una vivencia que varias mujeres aseguran haber alcanzado. Sin ir más lejos, un documental norteamericano se encargó hace poco de recopilar este tipo de testimonios que, en algunas mujeres, puede hasta resultarle ofensivo y sin sentido. Perfil.com consultó a diversos especialistas, que hablaron de ciertos placeres que algunas mujeres llegan a alcanzar durante los partos.
“Sencillamente logré alcanzar ese estado de éxtasis en el que se suceden esos picos orgásmicos. Eran como oleadas arrolladoras que iban penetrando hasta lo más profundo de mí, mientras yo reía y gritaba. No me sentía como si estuviera teniendo contracciones. Eran más bien como una especie de arrebatos. Y de hecho no experimenté dolor sino sensaciones verdaderamente intensas”. Este es el relato, sin más, de Amber Hartnell, un ama de casa de 29 años que vive en la isla de Kauaien, en Hawai. Su relato se hizo famoso luego de contarlo en el documental Parto Orgásmico, que se ha emitido en Estados Unidos y que se está proyectando en numerosos eventos especiales en todo el mundo.
Los especialistas consultados por Perfil.com difieren en sus comentarios. “ Hay mujeres que hablan de que tuvieron sensaciones casi orgásmicas, sumamente placenteras. Eso depende de cada mujer, de la conmoción que le provoca el traer un hijo al mundo. Cada mujer vive ese momento poniendo en juego su historia, las significaciones que le da al parto, sus vínculos paternos, filiales, su historia con las pérdidas... Todo el escenario influye en ese momento, no sólo el externo, sino también el interior”, destaca Carlos Burgo, médico que se dedica a realizar partos humanizados, una modalidad que evita las intervenciones que se realizan en los partos medicalizados, y que se basa en el respeto de los tiempos y las decisiones de las mamás.
“Con nuestro modelo de asistencia, en el que le damos el tiempo que las mujeres piden y necesitan, somos testigos de un montón de acontecimientos que los ostetras tradicionales ni se enteran”, recalca Burgo. Y agrega: “Estamos acompañando a la mujer y a quienes ella decidió que la acompañen, vemos cómo algunas se bancan la angustia, vemos los abrazos, los sollozos, los dolores, las sensaciones, los sentimientos. Somos casi testigos de un orgasmo de la pareja, porque el parto es en definitiva la última expresión de la sexualidad humana”.
Por su parte, la psicoanalista Silvia Jadur, miembro de APA y especialista en medicina reproductiva, asegura que a lo largo de sus 30 años en su trabajo nunca a escuchado relatos de mujeres que hayan tenido orgasmos durante el parto. Sí, en cambio, dice haber escuchado partos “placenteros” para algunas mujeres. “Hay un porcentaje importante de ellas que no han manifestado intensos dolores o sufrimientos físicos. El grado de dolor físico depende del umbral que cada persona puede tolerar. Tiene que ver también con las marcas que las experiencias infantiles y cómo el dolor fue significado a través de las palabras transmitidas en la familia de lo que se considera doloroso, o no”, explica la especialista.
Según Jadur, sí existe el “goce” en los partos, pero no desde lo sexual, sino “en la posibilidad de alumbramiento, de generar un nuevo ser humano”. Y explica que los partos humanizados o “naturales”, influyen en que se genere aún más los momentos placenteros.
(*) redactora de Perfil.com