“Mirar hacia arriba”. El nombre que Máximo Chinen eligió hace casi dos años para una cuenta de Instagram terminó convirtiéndose también en una invitación a redescubrir una parte de Buenos Aires que, según advierte, miles de personas atraviesan todos los días sin detenerse a observar.
En 1894, la inauguración de la Avenida de Mayo marcó el hito de la primera arteria planificada de CABA y de América del Sur. Diseñada para unir simbióticamente la Plaza de Mayo con la Plaza del Congreso, los vértices del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, sus nueve cuadras de traza buscaron exhibir la imagen de un país próspero a través de una arquitectura monumental que amalgama el academicismo francés, el art nouveau y la impronta hispánica.
Hoy, más de 130 años después, la pérdida de dinamismo comercial del microcentro y el deterioro edilicio motivaron el nacimiento de un plan de recuperación urbana gestado desde la ciudadanía que ya resuena en las redes sociales.

Máximo, un joven de 23 años que cursa la carrera de Arquitectura en la FADU-UBA, trabaja en restauración patrimonial y administra la cuenta Mirar Hacia Arriba en Instagram, impulsó una petición abierta en la plataforma Change.org (change.org/MirarHaciaArribaBA), Chinen propone un Plan de Restauración Integral y Puesta en Valor con el objetivo de detener la degradación de las fachadas, reactivar comercios vacíos e impulsar un eje turístico de nivel internacional comparable con la Gran Vía madrileña o los Campos Elíseos de París. La campaña ya supera las 2.200 adhesiones en la web y alcanza cerca de dos millones de impresiones en formatos audiovisuales.
“Al principio, cuando arranqué la carrera, no veía mucho lo que era la arquitectura patrimonial. Lo fui desarrollando con el tiempo y encontré una pasión en esto”, contó Chinen. El punto de inflexión llegó al comparar la avenida que conocía con las fotografías históricas. “Viendo fotos antiguas me empecé a dar cuenta del lugar que tenemos como ciudad. Estaba muy cerca de mi casa, yo lo veía todo el tiempo”, explicó a PERFIL. Las imágenes del Centenario y de los primeros años de Avenida de Mayo le mostraron, dice, “el poder arquitectónico que tenía la avenida” y cuánto de ese potencial había quedado relegado.
Una avenida pensada para mostrar la Argentina al mundo
La arquitectura de la Avenida de Mayo fue tomando una marcada impronta española, particularmente en el tramo que se extiende desde la avenida 9 de Julio hacia el Congreso. “Históricamente fue una avenida que demostraba el progreso y el valor de la Argentina. La arquitectura daba fe de eso, tenía un sentido: demostrarles a los países del mundo que nuestro país era grande, prometedor”, señaló Chinen.
Una de sus particularidades es la armonía de su paisaje urbano. A lo largo de la traza, edificios de alturas similares y estilos arquitectónicos que dialogan entre sí mantienen una continuidad visual difícil de encontrar en otros sectores de Buenos Aires.
Declarada Lugar Histórico Nacional, en sus cuadras sobreviven algunos de los edificios y establecimientos más reconocibles de la Ciudad: el Palacio Barolo, el Café Tortoni, el Teatro Avenida, el Pasaje Roverano, el edificio de La Inmobiliaria, el antiguo Hotel Majestic, el Hotel Chile, Los 36 Billares y el edificio del exdiario Crítica, entre otros.

"Buenos Aires mantuvo casi la totalidad de sus edificios históricos, a diferencia de otras capitales de la región. El potencial no está en reconstruir, sino en ver lo que tenemos y sacarle provecho", explicó Máximo a PERFIL.
El plan sugiere que el Estado encabece la limpieza de las fachadas más emblemáticas (como el Pasaje Roverano, el Hotel Chile o La Inmobiliaria) y otorgue incentivos fiscales o créditos blandos a propietarios privados para la restauración de sus frentes.
Cuatro ejes principales
-Recuperar la identidad urbana, con poda planificada para liberar visuales históricas, ensanche de aceras, luminarias tradicionales de tonos cálidos y mobiliario acorde con el entorno.
El punto del arbolado despertó discusión. "No se trata de retirar árboles ni modificar el clima de la arteria, sino de ordenar las copas para que no tapen la arquitectura ni obturen la vista del Poder Legislativo, que fue la idea urbana original de los bulevares", aclaró el joven a este medio.
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-Restaurar el patrimonio, mediante la limpieza estatal de fachadas representativas e incentivos fiscales y créditos blandos para promover intervenciones en edificios privados.
-Reactivar la actividad comercial y turística, especialmente mediante la recuperación del desarrollo hotelero y comercial.
-Crear un paseo semipeatonal durante los fines de semana, con sectores destinados a los peatones y tomando como referencia la experiencia implementada en la Avenida Corrientes.
Recuperar la "vida" de la avenida
Para Chinen, la revitalización comercial es inseparable de la patrimonial. La intención es recuperar parte de la actividad que históricamente caracterizó al corredor a través de sus cafés, hoteles, teatros y comercios.
“El Tortoni está, London City está, los turistas la viven. Simplemente es unificarla más y darle más prioridad o protagonismo dentro del turismo y de los íconos de Buenos Aires”, afirmó. Actualmente, señaló, cuando se piensa en las postales porteñas aparecen rápidamente el Obelisco o el Planetario, mientras que Avenida de Mayo perdió centralidad dentro de ese imaginario.
La apuesta es que la inversión sobre el espacio público también pueda generar un efecto sobre los inmuebles privados, los locales vacíos y la actividad económica del centro porteño.
Tras una primera reunión informativa con funcionarios del Gobierno porteño, Chinen busca ahora sumar adhesiones para darle mayor respaldo a la propuesta y presentarla formalmente ante la Legislatura y las áreas de Patrimonio Urbano.
“Mucha gente me escribió, gente mayor que vivió toda su vida la Avenida de Mayo, diciéndome que por favor siga adelante, que quieren llegar a verlo”, relató Máximo sobre la repercusión que tuvo la iniciativa entre los vecinos.
“Resulta paradójico que los argentinos viajemos a Europa a admirar lo que aquí dejamos en el olvido. Contamos con una arquitectura de jerarquía mundial; recuperar la Avenida de Mayo es un acto de orgullo e identidad porteña”, concluye.