Un médico forense contratado por la familia de Solange Grabenheimer, la joven que apareció muerta en 2007 en la casa de la localidad de Florida que compartía con su amiga Lucila Frend, aseguró que el cadáver de la víctima llevaba por lo menos 24 horas en el lugar cuando fue encontrado, momento en que la acusada se encontraba en la escena del crimen.
"No hay ninguna duda de que este cadáver tenía 24 horas de muerto", dijo el forense Luis Kvitko, jefe de cátedra de Medicina Legal en la UBA, que fue el primer testigo en declarar hoy frente al Tribunal Oral en lo Criminal 2 de San Isidro en el juicio en el que Frend está acusada como autora del homicidio calificado de su amiga.
Kvitko, perito presentado por la querella, concluyó que el horario del asesinato fue a la 1 del 10 de enero de 2007, cuando Lucila estaba en la vivienda que compartía con la víctima, en la localidad bonaerense de Florida, partido de Vicente López.
El perito además no descartó que Solange haya sido víctima de algún tipo de ataque sexual antes de ser asesinada.
Cuando el presidente del tribunal, Oscar Zapata, le preguntó si en este caso hubo un ataque sexual, Kvitko recordó que en una foto de la autopsia advirtió una lesión que podría ser compatible con "una penetración no consentida".
A pesar de las acusaciones que pesan sobre ella, ayer, Frend volvió a asegurar que es inocente.
El cadáver de Solange fue encontrado en el interior del PH por su novio, su prima y la propia Frend que, ante la ausencia de la joven en un cumpleaños, fueron hasta allí a comprobar si había sucedido algo.
Frend viene sosteniendo que el asesinato ocurrió luego de que ella partiera hacia su trabajo, a las 7.30 de la mañana, mientras su amiga dormía.
Pero la Fiscalía y los querellantes sostienen que una de las pericias determinó que habría sido con anterioridad a ese horario.