El tráfico ilegal de cadáveres y piezas anatómicas se encuentra bastante extendido en las instituciones médicas de la Ciudad de Buenos Aires. Aunque la legislación indica que buena parte de los restos humanos no reclamados por familiares en los hospitales públicos, deben destinarse a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), lo cierto es que muchos de ellos terminan desviándose a instituciones de enseñanza e investigación privadas.
“Existe un tráfico de partes anatómicas. Deberíamos recibir el 95% de los cadáveres no reclamados en los hospitales públicos de Buenos Aires, pero eso no ocurre porque terminan en lugares privados, vendidos por dos mangos”, le reveló al Diario Perfil una fuente de la Facultad de Medicina.
“Hay convenios entre la Facultad y el Gobierno de la Ciudad, pero la verdad es que se pierden la mayoría de los cuerpos”, confirmó Horacio Conesa, director del Departamento de Anatomía y del Instituto de Morfología.
Todas las sospechas apuntan hacia los institutos de enseñanza e investigación privados. “Hay universidades privadas que no tienen convenios como el nuestro, pero sí cadáveres, nos roban lo mejor”, aseguró un catedrático que pidió no ser identificado.
Desde las instituciones privadas niegan utilizar material cadavérico, aunque muchos, como el Instituto Biomédico de Buenos Aires, denunciado por la UBA en 2003, promocionan en su página de Internet la disponibilidad de piezas anatómicas.
En 2003, un empleado de la Facultad de Medicina fue denunciado por sacar del edificio restos humanos conservados en formol. El sospechoso incluso habría llegado a esconder una pelvis detrás de un pizarrón, pero nada de esto pudo ser comprobado por la Justicia.
Los decretos 2.131 de 1989 y 4.127 de 1991 introducen la posibilidad de que las universidades de El Salvador y Maimónides también reciban cadáveres, previo paso por la UBA, pero tanto públicos como privados reconocen que eso nunca se cumplió.