SOCIEDAD
El pas en vilo con cada alerta meteorolgico

El año en que el granizo generó paranoia

Cayó dos veces y causó muertes y daños millonarios. Autos abollados, vidrios rotos, escuelas destruidas y heridos. El termómetro meteorológico dejó miles de perjudicados, y despertó a los especuladores.

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Incontables destrozos a causa de la tormenta de granizo que cay sobre Rosario | Tlam
Es normal levantarse todos los días y averiguar la temperatura. En 2001, nadie salía de su casa sin saber cuál era el índice de riesgo país. Hoy un nuevo fenómeno está de moda: la alerta meteorológica, y su principal estrella, el granizo. Es que durante 2006, dos breves y destructivas granizadas causaron muertes y daños millonarios que despertaron la avaricia en los especuladores.

Buenos Aires y Rosario, con casi cuatro meses de diferencia, tuvieron cada una su miércoles de granizo, el 26 de julio y el 15 de noviembre, respectivamente, cuando sufrieron la destrucción de miles de autos, casas y hasta de varios aviones por piedras de hielo del tamaño de pelotas de golf.

En Rosario. Cinco personas murieron en la ciudad santafesina y en localidades vecinas como consecuencia indirecta del histórico y violento temporal, 100 recibieron heridas de diversa consideración, 300 debieron ser evacuadas de sus hogares y unas 40 mil se quedaron sin luz.

Los cascotes de hielo provocaron ese día de noviembre, cerca de las 18 y en apenas 10 minutos, la caída masiva de árboles, roturas de parabrisas y chapas en miles de remises y taxis, en 150 colectivos urbanos y cinco ambulancias, además de la destrucción de la mitad de las luminarias del alumbrado público.

La sede de los Tribunales de Rosario, en el centro de la ciudad, a metros del arbolado Parque Independencia, sufrió la explosión de más de 1.000 cristales de ventanas internas y exteriores, lo que hizo lucir al edificio como si hubiese recibido un ataque.

Los talleres de reparación de automóviles y los comercios de reposición de cristales se vieron sobrepasados en la demanda de insumos, una situación que motivó a sus dueños a triplicar los precios para incrementar en forma desmedida sus ganancias, ante la penuria de los afectados.

El Ministerio de Educación de Santa Fe estimó que los perjuicios sufridos en las escuelas públicas de Rosario y la zona debido al temporal llegaron a 3 millones de pesos. Los daños totales, que incluyeron la pérdida de cosechas enteras de trigo, fueron calculados en 200 millones de pesos por funcionarios santafesinos, que debieron salir a ofrecer créditos blandos a los damnificados.

En Capital. La situación en Buenos Aires, cuatro meses antes, no fue mejor cuando otro meteoro de granizo cayó repentinamente sobre la ciudad y dejó unos 15 heridos, puso fuera de circulación al 20 por ciento de los 39.000 taxis porteños y agujereó miles de techos y tanques de agua de viviendas del área metropolitana.

Veinte minutos del 26 de julio, cerca de las 16, fueron suficientes para que 7.600 taxis sufrieran la rotura total de sus lunetas y parabrisas, mientras que otros 29.000 recibieron abolladuras en la chapa.

Otros miles de colectivos de transporte urbano de pasajeros y automóviles particulares fueron alcanzados por el feroz temporal, por lo que los talleristas también aquí sacaron tajada en los precios de reposición de cristales y otras refacciones.

La ruina de los ventanales de la sede judicial rosarina se pareció a la que aquí lució el Jardín Botánico, en el barrio porteño de Palermo, donde el "bombardeo" de piedras de hielo destruyó 2.230 cristales, rompió 15 luminarias, tumbó un poste de luz e inundó la bomba de riego.

La ciudad sufrió cortes de luz que también dejaron sin suministro a más de 40.000 usuarios, la interrupción de los servicios de subtes, trenes y telefonía celular. Casi 200 vecinos de varios barrios pidieron ayuda al Gobierno porteño, cuya sede fue perforada por las piedras en los techos de policarbonato, debido a la violencia de la granizada. Otro hecho para destacar fue el detrozo que sufrió un estacionamiento del barrio porteño de Recoleta, que se derrumbó y así aplastó una decena de autos.

Las piedras de hielo no perdonaron ni siquiera a los aviones en el Aeropuerto Metropolitano, donde cuatro aeronaves de la empresa Aerolíneas Argentinas y una de Lan debieron ser reparadas en las alas y fuselajes, debido a las abolladuras.

Fuente: DyN