Un plan de emergencia para el Hospital Francés con un subsidio para pagar los sueldos de los trabajadores, junto a la provisión de insumos y pacientes aportados por el Pami, fue el resultado del acuerdo de esta tarde entre el gobierno nacional y la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (ATSA). Pero los delegados adelantaron su rechazo al programa planteado.
El acuerdo fue rubricado por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el titular del gremio sanitario de la Asociación de Trabajadores de la Salud (ATSA), Héctor Daer, tras un encuentro con el jefe de Gabinete Alberto Fernández. Los fondos saldrán de la cartera laboral, mientras los insumos serán provistos por el Ministerio de Salud.
Daer, dijo que el plan de emergencia será por 90 días, período durante el cual la cartera laboral aportará un subsidio para que los trabajadores del hospital cobren sus salarios, mientras recibirá insumos del Ministerio de Salud y pacientes del Pami. "Con esos tres ejes garantizados, no tenemos dudas que el hospital tiene una salida segura", afirmó el secretario general de ATSA.
David Garutti, delegado de los trabajadores del Hospital, adelantó que una asamblea "ya había rechazado este plan de ATSA, porque significa rebaja de salarios y trabajo en negro”. “Además reconoce a esta intervención como canal de diálogo", cuestionó el delegado y aseguró que el plan de Daer "es volver a lo peor de la década del 90".
El titular de ATSA destacó que "el viernes de la semana próxima se determinará el monto del subsidio, de acuerdo a lo que el Ministerio de Trabajo tenga en su presupuesto como partida ejecutable". El subsidio "será cobrado por los trabajadores en tres etapas y consistirá en el 80 por ciento en forma no remunerativa, es decir que los trabajadores cobrarán lo mismo que percibían como salario de bolsillo", explicó el dirigente gremial.
Daer aseguró que este subsidio "no será para pagar deuda del hospital, sino para ponerlo en marcha" y aclaró que "la deuda en salarios la sigue teniendo la Asociación Filántropica del Hospital Francés con los trabajadores".
También indicó que en este período de emergencia "las 260 camas que tiene el Francés se completarán con pacientes del Pami, para poder poner el centro asistencial en funcionamiento, ya que no existe con las 20 o 22 camas que actualmente tiene ocupadas".
El titular de ATSA admitió que en el programa de emergencia que terminó de eleborarse hoy "no estuvo un sector minúsculo de la comisión interna del hospital", pero aseguró que este plan "será sometido a votación en la asamblea de trabajadores.” Y agregó: “Existe una disidencia con un sector de la comisión interna del hospital, que plantea la estatización, pero todas las autoridades dicen que esa solución es imposible".
Mientras tanto, Daer enfatizó: "Queremos consensuar este plan con todos los trabajadores, pero si no tenemos un mecanismo de consulta transparente vamos a constituir un padrón de trabajadores con una urna donde se aprobará o rechazará este programa".
“Estamos de acuerdo con consultar a los trabajadores, pero también se tiene que oír nuestro planteo, si hablamos de superávit no puede ser un plan que nos propongan rebajas de salarios y trabajo en negro y pagarnos lo adeudado dentro de diez meses, o sea nunca", aclaró Garutti.
El delegado sostuvo que el lunes próximo "habrá una reunión con el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en la cual le plantearemos nuestras propuestas para reactivar el hospital", y aseguró que "la tercerización de los servicios es el mecanismo por el cual se fuga el dinero del Hospital".
El 24 de octubre pasado una reunión entre la intervención judicial y el Ministerio de Trabajo acordó al reincorporación de la totalidad de los despedidos en el largo conflicto que derivó en hechos violentos sucedidos dentro del hospital.
Pero los trabajadores mostraron su disconformidad al tener como interlocutores a los integrantes de la intervención, a la que calificaron de "patoteros", y volvieron a plantear demandas para lograr el pago de su salarios adeudados y la reactivación del hospital.
El hospital Francés, ubicado en La Rioja 951 del barrio porteño de Balvanera, tenía en su época de esplendor 18.000 socios y 260 camas, y en la actualidad hay sólo 22 pacientes internados.