En los bosques de Costa Rica, un grupo de especies en peligro de extinción, como monos tití, cariblancos o ardillas –entre otros animales– está aprendiendo a utilizar “puentes ecológicos” construidos por el hombre para así evitar morir electrocutados o aplastados en las rutas.
Los “puentes ecológicos", hechos con mecate y mallas de colores similares al follaje de la naturaleza, atraviesan rutas y caminos en la Península de Osa, en el Pacífico sur de Costa Rica, sobre las copas de los árboles, para evitar que los animales mueran aplastados por vehículos o electrocutados con los cables de alta tensión.
El coordinador regional del área de sostentabilidad del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE, monopolio estatal de energía y telecomunicaciones) en esa región, Fernando Ortíz aseguró que la iniciativa de los “puentes ecológicos” nació en el año 2000.
Los técnicos de la empresa de electricidad comenzaron a darse cuenta de que gran cantidad de monos, ardillas y osos perezosos morían en las rutas y en las líneas de alta tensión, y comenzaron a buscar la forma de evitar los decesos.
“El problema no se trataba sólo que los animales morían por el impacto de la electricidad o bajo las ruedas de automóviles y camiones, sino que muchos de ellos pertenecen a especies en peligro de extinción, que es necesario proteger”.
“El objetivo se está logrando, hay especies que utilizan esos puentes elevados, como las ardillas, el mono cariblanco, el mono congo, y el perezoso, también el mono tití, pero otras manadas son más desconfiadas”, reconoció Ortiz.
Hasta ahora se han construido seis puentes en esa zona, pero van a irse ampliando en las regiones de mayor tránsito de animales –enfatizó el experto–, quien aseguró que la cantidad de muertes se ha ido reduciendo con esta modalidad.
Además, Ortiz remarcó que hace seis años atrás morían entre 70 y 90 de esos mamíferos electrocutados en las zonas de mayor paso, pero que las estadísticas han ido disminuyendo con los pasos habilitados. Es que, de hecho, en esa región de la península de Osa se encuentra el parque nacional de Corcovado, con un área de 54.538,9 hectáreas en la parte terrestre y 2.400 en la marina.
El parque protege diversas especies que se encuentran en peligro de extinción como felinos y reptiles grandes; además de especies de aves endémicas o de distribución restringida. Se conoce la existencia de 104 especies de mamíferos, 367 de aves, 117 de anfibios y reptiles y 40 especies de peces de agua dulce.