SOCIEDAD

Historias de piratas en San Julián, el puerto donde nació la Patagonia

Un fascinante punto de la meseta patagónica, gobernada por una abundante fauna marina y el recuerdo de Magallanes. Fotos.

En pleno Puerto de San Julián fue inaugurada esta réplica de la nave de Magallanes, que en el año 1520 realizara la fenomenal travesía que la llevó a dar una vuelta completa al planeta viajando hacia
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31 de marzo de 1520. El sepulcral silencio de las aguas de Puerto San Julián se ve interrumpido por un lastimero crujir de maderas y el helado viento que impulsa las velas del barco. Hernando de Magallanes, el célebre navegante, y sus hombres creyeron haber encontrado la anhelada unión de los océanos. El capitán de la flota intentó calmar los ánimos de los sublevados, mandando oficiar el 1 de abril, Domingo de Ramos, la que sería la primera celebración católica en aquellas lejanas latitudes.

Cinco meses fueron los que permanecieron en el “Porto San Giulano” los tripulantes de la expedición de Magallanes. En el transcurso de los mismos entraron en contacto con los habitantes nativos de estas latitudes, los cazadores y recolectores Tehuelches, los “lugareños gigantescos”.

“Anduvimos dos meses sin ver a nadie. Un día, de improviso, vimos un hombre de estatura de gigante, que estaba en la orilla casi desnudo, cantando y echándose polvo en la cabeza. Era tan alto que apenas le llegábamos a la cintura”, describió Antonio Pigafetta, cronista de la expedición de Magallanes, el primer encuentro de los europeos con el pueblo tehuelche o aonikenk en la bahía de San Julián.