Esteban Maskin es director de una agencia de publicidad en la que tanto él como su equipo se pasan el día sentados frente a computadoras, en busca de la manera más creativa de satisfacer a sus clientes. En ese proceso a Maskin se le ocurrió que, además de los clientes, los empleados también merecían un grado de atención. En ese sentido, buscó salidas recreativas para combatir el estrés –y las malas posturas– que puede ocasionar pasar todo el día dentro de una oficina y se le ocurrió que una sesión de masajes quincenal era ideal para contentar al staff.