SOCIEDAD
Un mes de receso escolar

La gripe A invita a reencontrarnos con nuestros vínculos

La necesidad de proteger a nuestros hijos nos confronta con una rutina diferente. Cómo reorganizar el trabajo y la casa.

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| CEDOC
La denominada gripe A nos obligó a reorganizarnos con los hijos sin escuelas, sin actividades deportivas, sociales o artísticas. Nos ha obligado a guardarnos, a refugiarnos en nuestros hogares. Y esto, indefectiblemente, nos invita a reencontrarnos con nuestros vínculos, a priorizar, a reorganizarnos con el trabajo, a pensar que las cosas podrían cambiar radicalmente nuestra vida.
La necesidad de protegernos y proteger a nuestros hijos nos confronta con una rutina diferente: días en los que ya no corremos de una actividad a otra llevando a los chicos del colegio a fútbol, luego a inglés y a casa a hacer la tarea, baño, cena y a dormir. Jornadas agotadoras que impedían la charla relajada, el juego en el piso con nuestros hijos, ratos distendidos sin llamadas telefónicas, mensajitos de textos o mails urgentes.
Obviamente esto nos hace re-aprender muchas cosas más que un simple correcto lavado de manos. Nos vemos obligados a reorganizarnos internamente, a reconstruir espacios con nuestros afectos. Quizás sea un buen momento para parar y ver cómo era la calidad de nuestros intercambios cotidianos.
A continuación y a modo de orientación, intentaremos dar algunas ideas para sobrellevar estos momentos y reconstruir lo cotidiano:
La clave: Organizar el día. Si bien es deseable que mantengan lo más cercano posible el horario real al habitual, pretender arrancar el día a las 7 puede ser complicado e innecesario. Es más operativo que mantengan un horario cercano a las 8 o 9 de la mañana.
Establecer momentos pautados para diferentes actividades, por ejemplo: desayunar, luego realizar las tareas que le enviaron desde la escuela. En la mañana es óptimo el nivel atencional a esas horas, cuando los niños están más descansados. Por la tarde se puede planificar la realización de otra tanda de tareas, armando espacios para leer, hacer esculturas con plastilina, masa o arcilla, pintar, armar rompecabezas, collage usando diferentes materiales, cocinar, ver películas , jugar con la PC, con burbujas, con globos, con pelotas, etcétera.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando los padres deben trabajar y no son ellos los que están para supervisar el cumplimiento de la rutina? En el consultorio, con mucha frecuencia les aconsejamos a los padres de nuestros pacientes que, cuando tienen dificultades a la hora de ayudarlos a cumplir con la tarea, se apoyen en un docente particular. Esto puede ser más costoso a nivel económico, pero por un lado, seguramente a los niños les rinde mejor el tiempo dedicado a la labor escolar, y por otro lado, a padres e hijos les quedan reservados los otros momentos para relacionarse más relajadamente.
Recomendamos aprovechar estos días para sumergirse en la divertida tarea de crear, imaginar, pintar, leer, jugar y disfrutar al máximo de tu hijo. Destacamos que como recomendación para fortalecer la autoestima de los hijos en un contexto de sana comunicación, se aconseja dedicar veinte minutos como mínimo a juego en el piso con ellos. Esto no sólo es beneficioso para los niños, sino también para los padres, ya que por veinte minutos dejamos de lado obligaciones y estrés cotidiano, recuperando un espacio saludable para reír, relajarnos y compartir con nuestros hijos.

(*) Lic. en Psicopedagogía de Hémera .