La Conferencia Episcopal Argentina presentó hoy un duro documento advirtiendo que Argentina está "enferma de violencia" en un trabajo titulado "Felices los que trabajan por la paz" en el marco de la 107 asamblea plenaria reunida en la localidad Pilar.
El documento asegura que "los hechos delictivos no solamente han aumentado en cantidad sino también en agresividad": "Una violencia cada vez más feroz y despiadada provoca lesiones graves y llega en muchos casos al homicidio. Es evidente la incidencia de la droga en algunas conductas violentas y en el descontrol de los que delinquen, en quienes se percibe escasa y casi nula valoración de la vida propia y ajena".
A su vez, plantea que la corrupción tanto pública como privada es "un verdadero cáncer social" y causante de "injusticia y muerte". El plenario episcopal que preside monseñor José María Arancedo criticó que en el país se promueva con frecuencia “una dialéctica que alienta las divisiones y la agresividad”, y reclamó "no responsabilizar y estigmatizar a los pobres por ser tales" como responsables de la violencia y los delitos.