SOCIEDAD
Cumplieron distintas funciones durante la ltima dictadura

Más de 250 represores a la espera de juicios

La reciente orden de detención contra doce marinos y policías de la ESMA por la causaque investiga el juez federal Sergio Torres,abultó la cifra de los presos y condenados por crímenes de lesa humanidad.

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Los represores Adolfo Scilingo, Alfredo Astiz y Miguel Etchecolatz se suman a la lista de condenados por crmenes de lesa humanidad. | CEDOC

La reciente detención de doce marinos y policías que se desempeñaron en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), entre ellos el ex jefe de esa fuerza, el almirante Jorge Anaya, aumentó a 261 la cantidad de represores de la dictadura detenidos a la espera de juicios por crímenes de lesa humanidad.

De ese total, 44 integraron los grupos de tareas y también los mandos que actuaron en el principal campo de concentración clandestino de la Marina, por donde pasaron entre 1976 y 1980 unos cinco mil prisioneros, de los cuales la gran mayoría continúan desaparecidos.

El registro de la Procuración. Según un registro elaborado por la Procuración General de la Nación, además de los ya detenidos hay otros 73 represores procesados que se encuentran prófugos, aunque doce de ellos ya han sido apresados en otros países ante los cuales se tramita la extradición.

El informe, elaborado por la Fiscalía General de Política Criminal y Derechos Humanos –a cargo de Felix Crous– marca los avances de la Justicia argentina desde la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida en 2003.

El registro también da cuenta que desde junio, cuando se reiniciaron los primeros juicios tras el parate de 18 años, la Justicia ordenó y efectivizó otro medio centenar de detenciones de represores que gozaron de impunidad durante todo ese lapso.

Genocidio, por primera vez. En cambio, desde el 18 de septiembre, cuando el tribunal oral de La Plata condenó a prisión perpetua al ex comisario de la bonaerense Miguel Etchecolatz por genocidio, las nuevas detenciones sumaron 24.

El dato revela que, aún con lentitud, tampoco la justicia fue permeable a la ola de amenazas desencadenadas por ese fallo, cuyo punto culminante fue la desaparición del testigo clave de ese juicio, Jorge Julio López, y el posterior reclamo de amnistía por parte de grupos que reivindican el terrorismo de Estado.

La causa de la Escuela de Mecánica. Entre las detenciones ordenadas el martes pasado por el juez federal porteño Sergio Torres –quien lleva adelante la megacausa por la ESMA– figuró la del jefe de la marina durante la guerra de Malvinas.

Anaya había sido juzgado en 1985 junto a los otros comandantes, pero fue absuelto. Por su parte, sus antecesores, el ahora inimputable –por habérsele declarado demencia senil– Emilio Massera y el ya fallecido Armando Lambruschini, fueron condenados, para ser indultados en 1990.

Torres además ordenó que se detenga a los también almirantes Antonio Vañek, y Julio Torti, con lo que el número de ex altos jefes de la Marina detenidos por los crímenes de la ESMA sumarían cinco. Desde hace un tiempo, ya se encontraban presos los ex jefes de operaciones navales Manuel García Tallada y Luis María Mendía.

Junto a estos mandos, están procesados y detenidos decenas de “comandos operativos” de menor rango pero que ganaron notoriedad por la magnitud de sus crímenes y también por su crueldad, como son el caso del ex marino Alfredo Astiz y Ricardo “Sérpico” Cavallo, quien está apresado en España al igual que el aviador naval Adolfo Schilingo, ya condenado en ese país a 640 años de prisión por participar de los denominados “vuelos de la muerte”.

Los que faltan. Entre los prófugos se encuentran unos 18 militares y policías uruguayos requeridos por la Justicia argentina a quienes se les imputa haber operado en el campo de concentración Automotores Orletti, donde solían reunir a los secuestrados de otros países latinoamericanos en el marco del Plan Cóndor de intercambio terrorista entre las dictaduras de la región. También hay una extradición pedida a España: la del imputado en la causa ESMA Juan Carlos Fotea.

De los 262 represores detenidos, 157 pertenecieron a las fuerzas armadas, la Gendarmería y la Prefectura, 23 integraron servicios penitenciarios y otros 81 fueron policías, como los ya condenados Etchecolatz y Julio Simón, más conocido como “el Turco Julián”.

Fuente: Télam