Un vigilador privado denunció que su vecino, que purga una condena por robo calificado, entró a su casa donde lo amenazó de muerte apuntándole con una pistola, pese a que tiene una tobillera electrónica mediante la cual le controlan sus movimientos.
Rodolfo Fernández, supuesta víctima, afirmó que “el que parece preso soy yo. No salgo de mi casa ni un momento porque tengo miedo de que el ladrón vuelva. Nadie se ocupa de ésto y no me quiero ver obligado a usar mi arma”.
Según denunció Fernández en la comisaría quinta de Martín Coronado, partido de Tres de Febrero, la primera amenaza se concretó el 21 de octubre en su casa, en Salk al 1600, y manifestó que el delincuente y su hermano, que viven al lado, "me odian porque soy jefe de seguridad de un mercado y los denuncié varias veces porque son piratas del asfalto y por las noches se juntan a drogarse”.
Por su parte, fuentes judiciales señalaron que “se hicieron tres denuncias, pero la fiscalía aún no ordenó el allanamiento”, mientras que a su vez, la abogada de Fernández, Paola Torrez, dijo que “en otra oportunidad, según declaró mi cliente, estas personas lo empujaron y le apuntaron con el arma delante de su hija”.
El régimen de libertad monitoreada del Servicio Penitenciario Bonaerense beneficia a los presos que tienen buena conducta, aunque el sistema generó polémica, cuando el 22 de junio de este año un interno de 19 años, que tenía una tobillera, mató a un chico de 13 años en Billinghurst.
Al mismo tiempo, el procedimiento provocó una fuerte discusión cuando el ex jefe de seguridad de Alfredo Yabrán, Gregorio Ríos, condenado a 27 años por el crimen del fotógrafo de Noticias, José Luis Cabezas, se le estableció el arresto domiciliario, pero no le colocaron tobillera electrónica porque no quedaban más.