Un reciente estudio científico ha transformado por completo la comprensión que tenían hasta el presente los veterinarios acerca de la longevidad de los perros, al afirmar que el envejecimiento de nuestros fieles amigos no es uniforme, sino que depende de cada raza, ya que el tamaño corporal es el factor determinante para marcar el inicio de la senilidad en los canes.
De esta manera, de acuerdo con los datos obtenidos por los autores del trabajo, las razas grandes y gigantes comienzan su proceso de declive biológico significativamente antes que sus pares de menor dimensión.
Para los perros de razas grandes, la etapa "senior" suele presentarse a los 6 o 7 años de vida, como consecuencia de un desgaste metabólico acelerado. Este rápido crecimiento juvenil genera un daño celular superior que afecta prematuramente tanto a órganos vitales y al sistema locomotor del animal. En razas como el Gran Danés o el San Bernardo, el corazón debe trabajar con mayor intensidad para mantener la circulación sanguínea.
En contraste, los perros pequeños como los Chihuahuas o Caniches pueden estirar su juventud biológica hasta alcanzar los 10 u 11 años sin signos visibles de vejez. Su metabolismo más eficiente y su menor peso corporal resultan en un desgaste físico reducido con el paso de las décadas. Esta ventaja genética les permite, en muchos casos, superar los quince años de vida manteniendo una buena calidad de salud general.
Así, la antigua creencia de multiplicar por 7 cada año humano para calcular la edad perruna ha quedado obsoleta frente a estas nuevas evidencias científicas, por lo que muchos veterinarios y especialistas sugieren utilizar relojes epigenéticos que analizan la metilación del ADN para obtener resultados mucho más precisos y personalizados. Este método revela que un año calendario no impacta igual en un Terrier que en un Pastor Alemán adulto.
Por último, el estudio señala que entender este calendario biológico les permite a los dueños de nuestros más fieles amigos poder ajustar los cuidados preventivos, la alimentación y las visitas al veterinario según las necesidades de cada raza. al tiempo que enfatiza que una detección temprana de los signos de envejecimiento puede prolongar la vida activa de los perros.