SOCIEDAD
Incertidumbre

Varados en Florianópolis: el drama de los ciudadanos argentinos tras el paro de la CGT

Los pasajeros denunciaron que la empresa no brindó soluciones ni reprogramaciones, limitándose a entregar cupones para café tras más de 24 horas de incertidumbre.

PARO GENERAL 19022026
PARO GENERAL | AFP

Miles de turistas argentinos quedaron varados en el aeropuerto de Florianópolis, Brasil, tras la cancelación masiva de vuelos de Aerolíneas Argentinas hacia Buenos Aires. El conflicto surgió como consecuencia directa del paro nacional convocado por la CGT contra la reforma laboral que debatió el Congreso. Los pasajeros denunciaron una parálisis total en la terminal y la ausencia de representantes de la aerolínea de bandera para gestionar soluciones.

La medida de fuerza afectó el transporte a nivel nacional, pero su impacto alcanzó a quienes se encontraban de vacaciones en el exterior. Muchos de estos viajeros quedaron atrapados en el aeropuerto brasileño sin cronogramas de reprogramación. Uno de los casos más críticos fue el del vuelo AR1209, cuyos pasajeros permanecieron en la zona de embarque sin recibir respuestas oficiales sobre su regreso al país.

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María, una de las afectadas, explicó a la agencia Noticias Argentinas que la única asistencia recibida por parte de la empresa fue un cupón para canjear por café. En el mostrador de la aerolínea no hubo personal propio, sino empleados de una firma tercerizada que no contaban con autoridad para decidir sobre los nuevos vuelos. Esta falta de información generó un clima de tensión y angustia entre las más de 40 familias que esperaron durante toda la jornada.

La incertidumbre se profundizó ante la falta de canales de comunicación efectivos. Los pasajeros intentaron contactarse vía WhatsApp, pero el sistema los derivó nuevamente a una atención presencial inexistente en el aeropuerto. "Estamos esperando la llegada de un supuesto supervisor, pero hasta ahora no pasa nada", comentó María sobre el vacío de poder que encontraron al intentar formalizar sus reclamos.

El desamparo económico completó el cuadro, ya que los turistas tuvieron que costear con fondos propios el alojamiento y la comida. A diferencia de otros casos de cancelación por fuerza mayor, la empresa no asumió la responsabilidad de los gastos de estadía forzada. La sensación generalizada entre los varados fue de abandono total por parte de la aerolínea nacional en territorio extranjero.

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El impacto en los pasajeros

El grupo de afectados incluyó a un gran número de niños y jubilados que vieron comprometida su salud y bienestar. Una de las preocupaciones más urgentes fue la de un pasajero mayor que estuvo a punto de agotar su medicación sin posibilidad de reposición inmediata. "Estamos desamparados", remarcó, subrayando que la falta de un médico o asistente agravó la vulnerabilidad de los turistas.

El trayecto original de los damnificados contemplaba una conexión desde Buenos Aires hacia Neuquén, provincia de la que son oriundos. Al caerse el tramo internacional, perdieron automáticamente el enlace interno, quedando doblemente desconectados de sus hogares. La logística de regreso se volvió un rompecabezas imposible de armar sin la intervención de Aerolíneas Argentinas, que mantuvo sus oficinas cerradas durante la protesta.

Finalmente, los viajeros expresaron su indignación comparando el servicio con el de otras compañías del mercado. "Hablamos de Aerolíneas Argentinas, no de una low cost; no entendemos cómo no mandan un representante", sentenció María. El repudio creció con el paso de las horas, mientras las familias continuaron pagando hoteles y traslados a la espera de un vuelo que les permitiera volver a casa.

TC/DCQ