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Regreso a la democracia

Así recuerdan 1983 quienes votaron por primera vez, cuando Argentina era una fiesta

Cuatro historias de argentinos con un sentimiento en común: tras siete años de dictadura militar, el fervor y la esperanza de elegir el destino de la patria. Lo que aprendimos, lo que nos falta.

Alfonsín votando en 1983. Argentina salía de la dictadura.
Alfonsín votando en 1983. Argentina salía de la dictadura. | Cedoc

Marita, Liliana, María y Recaredo pudieron votar por primera vez el 30 de octubre de 1983 luego de siete años de dictadura. Vivir el acto democrático que cuarenta años después forma parte del sentido común, fue un hecho crucial en ese día histórico que coronó a Raúl Alfonsín como presidente electo y baluarte de la autodeterminación de los argentinos.

Alegría, emoción, incertidumbre, fervor y temor fueron algunas de las sensaciones que experimentaron los votantes. Sin embargo, todos coincidieron en la fuerte convicción y las ganas de protagonizar algo que no sucedía hacía tiempo. Ese día votó el 85,5% del padrón y la Unión Cívica Radical se impuso, con el 51.75 % de los votos, sobre el Partido Justicialista, con el candidato Italo Luder a la cabeza, quien atrajo a 40.16 % del electorado.

Raúl Ricardo Alfonsín y Víctor Hipólito Martínez encabezaban la lista 3 de la Unión Cívica Radical (UCR) que asumió el 10 de diciembre de ese mismo año, 1983.

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30 de octubre 1983. Argentina era una fiesta, se votaba por primera vez tras siete años de dictadura militar.

Deolindo Bittel acompañaba a Italo Luder en la lista 2, la fórmula elegida por el Partido Justicialista. Esa, la de 1983, significó la primera derrota peronista en elecciones presidenciales. En septiembre de 1973, el partido creado por Juan Domingo Perón había estado representado por Héctor J. Cámpora, entonces ganador con 62% de los votos.

El 17% de los votantes de Alfonsín provino de nuevos votantes que representaban un tercio del padrón. Además, el 54% del electorado femenino también se inclinó por la fórmula radical.

Los votantes tuvieron que decidir entre 13 listas y Alfonsín impuso en 17 de los 24 distritos, el Partido Justicialista ganó en Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero y Tucumán.

El 17% de los votantes de Alfonsín provino de nuevos votantes que representaban un tercio del padrón

A los tres días de asumir, el gobierno democrático decretó el juicio a los miembros de las tres juntas militares que usurparon el poder en 1976. Aunque a partir de entonces, la Argentina comenzaría a recorrer un difícil camino de recuperación, la consolidación de la democracia estaba en marcha.

 

Así recuerdan 1983 quienes votaron por primera

Farmacéutica y oriunda de la localidad bonaerense de Arrecifes, Marita Tognolotti y su hermana se fueron a estudiar a San Luis porque, al haber crecido en dictadura, tenían miedo de ser universitarias en la convulsionada Buenos Aires de fines de los '70.

Marita tenía 20 años cuando votó por primera vez y recuerda haber llegado a la escuela con tanto temor como emoción por no saber exactamente cómo era, preocupada por no revelar su voto ni llevar algo que hiciera que le impugnaran la posibilidad de elegir a su candidato. “Íbamos con el documento en la mano y el voto entre la ropa para no perder tiempo, y desde entonces siempre llevo la boleta desde mi casa, es una costumbre”.

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Votó en 1983. Marita Tognolotti hoy, en su farmacia.

Marita recuerda ese día y le sale un suspiro: “¡Ay sí...! Yo estuve toda mi adolescencia en los años 70 con los militares, que no podíamos salir, teníamos miedo; mi padre estudiaba en Buenos Aires, viajaba, y todavía recuerdo la sensación del miedo de que no llegara a la noche y que le pasara algo. Fue una época muy fea y por eso cuando en el 83 pudimos ir a votar por primera vez fue algo festivo. No queríamos que volvieran los militares ni un gobierno peronista y toda la juventud y mi generación se inclinó por Alfonsín”, revela. 

“Yo estaba estudiando en San Luis, me acuerdo, y fui a verlo allá cuando estaba en campaña, y eso que San Luis siempre fue muy peronista, ¡a muerte!”. 

A partir de entonces, Marita no dejó de participar en ninguna de las elecciones. “Venía siempre a votar a Arrecifes, hasta el día de hoy que tengo 60 años. Me llamaron para estar en una mesa, pero por mi fibromialgia y hernia de hiato, pedí la eximición, pero quiero como ciudadana elegir las nuevas autoridades”.

"El Diario del Juicio de Perfil fue fundamental para la película Argentina, 1985" (Mariano Llinás)

“Mis clientes en mi farmacia saben mi opinión, a quién voy a votar... me inclino por la línea de Patricia Bullrich y obviamente a los peronistas, nada de nada”, enfatiza.

Para octubre 1983, el padre de Marita ya había fallecido y su madre se volvió a casar con Marcial, un escribano “muy liberal” que adhería a la UCEDE. “Yo hablaba mucho de política con él, y le decía: ´mirá Marcial, la UCEDE no va a hacer nada, para mí hay que apoyarlo a Alfonsín’ . Y Alfonsín se ganó a toda la gente que lo votó. Teníamos esa sensación de que podíamos ser un país libre. Mi deseo es que ahora también vaya mucha gente a votar”, expresa.

 

Cuando Argentina era una fiesta

María Tagliapietra vino solita al conurbano bonaerense desde Entre Ríos, justo antes de que las aguas de la represa Salto Grande sepultaran su ciudad, Santa Ana. Las elecciones de 1983 la sorprendieron, con un marido afiliado a la UCR, y ya dos de sus cuatro hijos. Habilidosa, por entonces ya deambulaba por las ferias de Berazategui, Florencio Varela y Quilmes, vendiendo los almohadones, cortinas y muñecos "country", que hacía con sus propias manos para llegar a fin de mes. "Mi marido estaba con Leopoldo Moreau y trabajaba en el Ministerio de Economía, pero eso no alcanzaba. No sé bien qué hacía allí, porque yo no me metía en política. Yo escuchaba y no opinaba", recuerda.

"En 1983 , yo estaba en babia, no sabía qué era realmente la democracia, entonces me fui a votar como nada, pero nerviosa, no sabía cómo hacerlo... ni llevé tijerita para cortar boleta. Esta vez sí voy a llevar", avisa.

"Me acuerdo que esperamos los resultados en casa, clavados delante del televisor desde las 6 de la tarde; yo con mi mate y mi esposo, con su vinito tinto. Nos quedábamos mirando sin movernos, hasta que estuvieron los resultados. ¡Fue una alegría! Yo siempre amé a Alfonsín, era un líder, el sí tenía autoridad. Alfonsín fue el padre de la democracia", evalúa María.

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Votó en 1983. María Tagliapietra, cocinera y artesana. "Alfonsín tenía entereza".

"Me gustaba Alfonsín, tenía entereza para tomar decisiones. Yo creo que lo que prometió lo cumplió hasta que le hicieron una jugada sucia, me gustaba su respeto a la familia, la ley, las cosas de antes. Pasaron 40 años, y ahora, sacando alguno de estos amarillentos, los del Pro, lo demás es todo negativo . Hoy está moralmente destruida la sociedad, la economía podría mejorar, si cambia la politiquería, pero se perdió el respeto y también nuestros derechos como seres humanos, porque ahora todos avasallan", analiza con la sabiduría que le dejaron los años.

Alfonsín, modelo inagotable de coherencia y determinación

Con Alfonsín en el gobierno, María dejó de recorrer las ferias y se convirtió en cocinera de escuelas. Cuenta que es cristiana y evangeliza y que ella siempre fue para adelante. Enviudó joven, pero nunca arrugó. Crió sola a sus 4 hijos y ya llegaron 23 nietos. No la rodea la abundancia, pero siente que la vida le sonríe y María siempre agradece, habla de la fe, sonríe todo el tiempo. "Ya de jubilada conocí el mar por primera vez, en Mar del Plata. Hace un mes, uno de mis chicos me llevó a las Cataratas del Iguazú y en octubre, otro me invita a El Bolsón. ¡Me debe quedar poco hilo en el carretel, porque me llevan a todos lados!"

 

1983, retorno a la democracia

Liliana González Olguin es bernalense, escribana con título de la Universidad del Salvador. Vivía con sus padres en Ezpeleta, cuando le tocó votar en 1983. "Para nosotros, que somos una generación que transcurrió toda una vida sin haber votado, era la primera vez que lo hacíamos. Fue muy emocionante. Como yo estudié algo vinculado a lo jurídico, mi interés incluso era más particular”, repasa.

“Se vivía realmente como una fiesta y se dio la situación de que quien encabezaba el radicalismo tenía un carisma muy particular. Alfonsín era un imán, porque su discurso era la democracia, la Constitución y era encantador escucharlo”, enfatiza.

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Votó en 1983. Liliana González Olguín, escribana y el registro de su primera votación: "Alfonsín era el civismo y tenía mucho imán".

“La posibilidad de votar fue un cambio fundamental y en las universidades, una especie de liberación, incluso para el diálogo. Los estudiantes sentíamos que era increíble que pudiera producirse eso", recuerda.

A pesar de ser hija de un radical, Liliana nunca se había vinculado a la política. “Alfonsín era el civismo, ese hombre era el picaporte para entrar en una vida reglada por otras normas y en donde se suponía que todo iba a cambiar”, repasa. “Recuerdo que él había venido a Quilmes, fui a verlo y fue fascinante escucharlo y también fui al Obelisco cuando hizo su cierre de campaña, era un rockstar”.

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1983. "Para los universitarios, votar y dialogar fue una especie de liberación, no pensamos que se podría producir", recuerda la escribana González Olguín.

“El día de la votación nos juntamos todos a almorzar en la casa de mi mamá y ahí esperamos el resultado. Era un evento fascinante para nosotros. Dentro del núcleo familiar había una disputa sonante, porque el lado materno era peronista acérrimo y por el otro, con un padre radical, era como un Boca-River”, detalla Liliana, pero aclara que, a pesar de la rivalidad, todo fue alegría cuando supieron que había un nuevo Presidente elegido por la mayoría.

Elecciones 1983 y 40 años de democracia

"Soy hijo de un oficial de la armada que era un ferviente demócrata a pesar de que había participado entre los oficiales que echaron a Perón. El creía que la sociedad tenía que poder gobernarse sin demasiado dolor de cabeza. Mi madre era afiliada radical más o menos desde que nació y yo tenía un hermana peronista, otra antiperonista, una afiliada a la Democracia Cristina que nos hizo afiliar a unos cuantos, un cuñado del Partido Intransigente y, todavía hoy, somos todos diferentes, pero podemos llevarnos bien aun hablando de política. Igual de viejos estamos menos diferentes que de jóvenes", se presenta Recaredo Antonio Vazquez, un abogado de San Telmo con 5 hijos.

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Recaredo Antonio Vazquez también votó por primera vez en 1983

El también votó por primera vez en 1983. "Yo tenía 26 años y fui con mi hijo de tres años y el Opel Ka 180 que me había regalado mi padre tres años antes, para mi casamiento. Era la época en que los autos se podían dejar en la calle. Me tocó votar en el colegio Juan Martín de Pueyrredón, en Chacabuco y EEUU, donde yo había hecho 5to año. Para entonces ya había fallecido una de mis 9 hermanos. Al mediodía almorzamos juntos en el departamento de mis padres. Ya 3 o 4 estábamos casados y una hermana vivía en Viedma, otra en Corrientes", rebobina Recaredo que por entonces la peleaba con una imprenta en el barrio Agronomía.

"Entonces yo me sentía identificado con Alfonsin. Para mí era un demócrata y terminó demostrándolo con sus más y sus menos, a pesar de que no era bueno en economía, como demostraron las gestiones de Bernardo Grinspun y Juan Vital Sourouille.En ese entonces, yo tenía una imprenta con serios problemas económicos y una de las cosas que decía Alfonsin es 'voy a ir con el gerente del Banco Nación a levantar las persianas de las empresas que están golpeadas'. Y nunca vino y yo tuve que cerrar ", comenta pero no suena a reproche.

"Ahora estoy más intranquilo con el futuro. 2001 nos demostró que había menos paciencia, pero ahora, si el nuevo gobierno no da muestra de razonabilidad, pueden pasar cosas difíciles. Hemos deteriorado demasiado la vida de los argentinos. Mi miedo es que la sociedad no haya aprendido de lo que ya nos pasó y que volvamos a tener un dolor de cabeza", se sincera. Por supuesto, hoy irá a votar.