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Beatriz Sarlo y la Sputnik V: "Me autocritico fuertemente, no debí decir 'por debajo de la mesa'"

La ensayista reconoció que se equivocó en la forma de contar el episodio en el que la esposa de Kicillof, Soledad Quereilhac, le ofreció ser parte de la campaña de concientización.

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Beatriz Sarlo en TN | captura de pantalla

La escritora e intelectual Beatriz Sarlo salió a corregir sus dichos sobre una presunta oferta "por debajo de la mesa" de la vacuna rusa Sputnik V antes del tiempo correspondiente por parte de la esposa de Axel Kicillof, Soledad Quereilhac. "Fue una expresión muy poco apropiada. No fue 'por debajo de la mesa', no debí decir 'por debajo de la mesa", dijo en diálogo con Radio Con Vos.

Asimismo, cuando le consultaron si es verdad que hace veinte años que no habla con Soledad Quereilhac, como dijo Axel Kicillof, Sarlo detalló: "Yo me fui de la universidad hace muchos años, es verdad que no hablo con Quereilhac. Era una excelente alumna. No teníamos una relación muy estrecha porque no es lo habitual entre el profesor titular y el ayudante que recién se incorpora".

Por otro lado, respecto de sus críticas a Quereilhac por un ofrecimiento de privilegio sobre el resto, en el marco de la campaña de concientización, Sarlo explicó que por mail le transmitió al editor intermediario que "fueron a la facultad de Filosofía y Letras para usar la cabeza. Eso le dije a Quereilhac. No es una funcionaria tampoco y no me parecía que correspondía".

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No obstante, ratificó su critica respecto a que si se trataba de una campaña pública para que personalidades de la cultura dieran el ejemplo ante la desconfianza que en ese momento despertaba la vacuna rusa Sputnik V, debía ser informada formalmente por funcionarios de Gobierno, con mayores precisiones que las que se le proporcionaron.

 "Que yo sepa la mujer de Axel Kicillof no es funcionaria", dijo Sarlo, y agregó: "Si era una campaña pública, a mí no me llegó con la forma que tiene que tener una campaña pública". Además, resaltó que en el mail no se precisaba quiénes iban a dirigir ese operativo de vacunación ni quiénes iban a integrar ese grupo de personalidades relevantes.

Por otra parte, dijo que ella vive en la Ciudad de Buenos Aires y se preguntó "por qué la Provincia estaba reclutando a intelectuales porteños". "Mantengo mi critica porque en ese mail que recibí no había ningún dato", enfatizó Sarlo, y añadió que el contenido de ese mail "parecía más propio de un centro de estudiantes que a un aparato burocrático del Estado".

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En tanto, la ensayista criticó a Comodoro Py por haber filtrado los mails que ella aportó para la investigación: "Los mails yo los aporté para la causa. Salieron de Comodoro Py no sé de qué modo. Deberían manejarse con discreción. A la hora de que dejé todo en Comodoro Py, ya estaba en todos lados".

Por último, concluyó: "Me atengo al juicio, no me importa, yo hago mi trabajo. Hay que atenerse a las consecuencia de mis palabras, no me ha ido mal por eso. Pueden decir que soy una vieja que anda mal de la cabeza". 

Sarlo había dicho inicialmente en televisión que recibió la vacuna "por debajo de la mesa" y que respondió que prefería morirse "ahogada de covid". Sin embargo ante la Justicia y los medios rectificó esto y se dieron a conocer los mails donde un editor en común, Carlos Díaz, entre Kicillof, Quereilhac y Sarlo le ofrecía la vacuna "por derecha" y ella por cuestiones de ética se negaba. 

A pesar de la rectificación, Axel Kicillof dijo que "el daño está hecho" igual. Previamente había criticado duramente a Sarlo por una actitud "canalla".

J.D. / M.C.