miércoles 25 de mayo de 2022
ACTUALIDAD Entrevista exclusiva
26-04-2022 15:21

Quién es Marcelo Kohen, el jurista que busca romper con 30 años de ausencia argentina en la Corte de La Haya

El profesor de derecho internacional es impulsado por Cancillería busca ocupar un lugar en el tribunal de la ONU. Es experto en Malvinas y representó al país durante el conflicto de las papeleras sobre el río Uruguay y el caso de la Fragata Libertad.

26-04-2022 15:21

En 2023 Argentina tendrá la posibilidad de contar con un juez en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el tribunal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con sede en La Haya y, de esta manera, romper con más de 30 años de ausencia de representación nacional en el órgano judicial de mayor peso a nivel internacional.

El candidato apoyado por el gobierno nacional es Marcelo Kohen, nacido en Rosario y radicado en Suiza desde hace más de tres décadas, quien podría convertirse en el tercer argentino en ser electo al tribunal. "Existe un déficit de representación argentina, tener un juez que sea activo es otra manera de demostrar la contribución argentina al respeto por el derecho internacional", comenta en una entrevista exclusiva con PERFIL.COM.

El especialista en derecho internacional representó a Argentina en litigios como el caso de las pasteras sobre el río Uruguay o el embargo de la Fragata Libertad. Es miembro de la Comisión Permanente de Conciliación Argentino-Chilena, experto en la cuestión Malvinas y también colaboró en la opinión consultiva que llevó a la CIJ a reconocer la soberanía del país africano Mauricio sobre el archipiélago de Chagos, apropiado por el Reino Unido durante su proceso de descolonización.

Marcelo Kohen, el candidato argentino a juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya 20220425
 Marcelo Kophen es profesor de Derecho Internacional en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza.

En diálogo con PERFIL, el jurista reflexiona acerca de la importancia de esta rama del derecho y destaca la tradición diplomática argentina, en un contexto de "ataques" al orden multilateral tras la guerra en Ucrania, que derivó en un fallo de la CIJ contra Rusia. No solo responde ante las críticas sino que reivindica el valor de los organismos internacionales como única vía pacífica para resolver controversias entre los estados. "A veces hay una percepción de que la Corte favorece a los estados poderosos y no es así, es independiente a pesar de que puede haber muchas presiones como en todo el mundo", sostiene.

— Argentina no tiene un juez en la Corte Internacional de Justicia desde hace más de treinta años. ¿Por qué es importante que un argentino vuelva a ocupar ese lugar? 

Tener un juez que sea activo es es importante por la tradición argentina y su contribución al derecho internacional desde el siglo XIX. Existe un déficit de representación argentina. Nuestro país tuvo solo dos jueces en la historia del organismo, a diferencia de otros estados latinoamericanos, como Brasil, con cinco jueces, o México con cuatro. Según su estatuto, la Corte debe estar compuesta por jueces que representen los principales sistemas jurídicos del mundo. Un juez argentino aportará un enfoque latinoamericano y del Caribe sobre la base de la trayectoria de nuestro país en la materia. La rotación es un elemento que contribuye a la representatividad. 

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— ¿Cómo contribuyó nuestro país a la configuración del derecho internacional?

Hay reglas que tuvieron su origen en América Latina gracias a propuestas o prácticas argentinas. Hubo juristas argentinos destacados como Carlos Calvo o José María Drago cuyos aportes fueron importantes para establecer la igualdad soberana entre los estados, la no intervención o la limitación al uso de la fuerza, en momentos en que se usaba la diplomacia de las cañoneras y se abusaba de la protección diplomática a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Otro ejemplo es el caso el Nobel de la Paz Carlos Saavedra Lamas (1936). Argentina también aportó en materia de respeto de las fronteras heredadas al momento de la descolonización, una regla que surgió en la región y hoy se aplica en todo el mundo, jugó un papel importante al proponer en la primera conferencia interamericana la prohibición de la conquista como modo de adquisición de la soberanía territorial. En las últimas décadas la Argentina jugó un rol importante en la promoción de tratados de derechos humanos.

— La Corte Internacional de Justicia renueva 3 de sus 15 miembros el próximo año, de los cuales 1 representará a la región de América Latina y el Caribe. ¿Cómo surgió su candidatura? 

Fue una propuesta de destacados colegas y amigos de todo el mundo que consideran que mi presencia como juez sería una contribución positiva para el trabajo de la Corte, donde en general hay dos lugares para la región de América latina y el Caribe, actualmente ocupados por un juez brasileño y uno jamaiquino. A diferencia de otros órganos de la ONU, no son los estados los que proponen a los jueces, la Corte tiene que ser independiente, entonces en su estatuto está previsto grupos de cinco juristas destacados de cada país y miembros de la Corte Permanente de Arbitraje impulsen las candidaturas. Los gobiernos las apoyan, algo que es necesario porque al fin y al cabo los jueces de la Corte son elegidos por mayoría doble de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad. Los estados participan activamente en la campaña electoral.

— ¿Cómo son las negociaciones diplomáticas por puestos clave en organismos internacionales? 

Hay una práctica que a mi modo de ver es muy negativa que es el intercambio de votos entre países. El “mercado de votos” es una práctica criticada que es cada vez más frecuente y conspira contra la buena calidad de los órganos. Las elecciones no deberían depender de eso sino de criterios objetivos que determinen cuáles son los mejores candidatos, como el currículum, los antecedentes y la experiencia.

Marcelo Kohen, el candidato argentino a juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya 20220425
Desde 2016 Kohen es secretario general del Institut de Droit International, una entidad galardonada con el Premio Nobel de la Paz (1904). "Soy el primer no europeo electo en casi 150 años de historia del instituto", cuenta. (Foto: CIJ).

— Considerando las críticas a la política de doble estándar de algunos países respecto a las organizaciones internacionales, ¿cómo evalúa las relaciones internacionales desde el plano del imperio de la ley versus la Realpolitik?

Pongo en duda la “Realpolitik”. Hubo situaciones que se consideraban inmutables y cayeron como un castillo de naipes. Pretender que los estados respeten el derecho internacional es una visión ética de las relaciones internacionales, no es idealismo sino una manera específica de concebir la realidad. Las sociedades humanas, incluida la internacional, tienen dos opciones para regular sus relaciones: el derecho o la fuerza. Si no se respeta el derecho internacional, que es una decisión, estamos en la ley de la selva, donde se impone el más fuerte. Lo notable es que los estados que deciden usar la fuerza de manera contraria al derecho tratan de buscar argumentos jurídicos para justificar esa violación, incluso a veces sabiendo que no son valederos. Eso solo ya demuestra la importancia del derecho internacional.

— La coyuntura actual está marcada por la asimétrica guerra en Ucrania que involucra tanto la violación del derecho internacional como denuncias contra Rusia por crímenes de guerra. ¿En qué estado se encuentran esos casos? 

Ucrania presentó dos casos ante la Corte, el primero luego del conflicto de 2014 y el segundo cuando se inició el conflicto armado en febrero de este año. Lo hizo sobre la base de las convenciones sobre discriminación racial, lucha contra el terrorismo y sobre genocidio. En el caso reciente, y considerando que uno de los motivos de la invasión fue que se estaba cometiendo genocidio contra la población rusa, Ucrania invocó que Rusia no podía usar ese argumento y pidió medidas cautelares, a lo que la Corte hizo lugar

— ¿Qué implicancias tiene el fallo contra un país poderoso como Rusia sobre la imagen de la Corte?

La CIJ dictó medidas cautelares, entre ellas ordenar la suspensión de las operaciones militares en Ucrania. A pesar de que Rusia no compareció -algo que está previsto en el estatuto- el caso sigue y la decisión de la Corte es obligatoria. A veces hay una percepción de que la Corte favorece a los estados poderosos y no es así. Es independiente, a pesar de que puede haber muchas presiones como en todo el mundo. Como candidato, aspiro a evitar que la Corte pueda ser influenciada por ese tipo de presiones políticas. Prácticamente la totalidad de los fallos de la Corte fueron cumplidos con muy pocas excepciones, en las que inclusive se llegó a la misma solución prevista por la Corte por otras vías, lo que muestra el peso importante de sus decisiones.

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— El conflicto armado entre Rusia y Ucrania parece haber roto con una relativa paz en el orden mundial desde la caída de la URSS, poniendo bajo la lupa el rol de la ONU como garante de paz. ¿Estamos frente a una crisis del multilateralismo?

El sistema internacional fundado en el multilateralismo está expuesto a múltiples ataques. De lo que se trata es de preservar ese orden multilateral, aun cuando el Consejo de Seguridad esté bloqueado por el derecho de veto de alguno de los miembros permanentes. El sistema de seguridad colectiva de la Carta de Naciones Unidas no es perfecto, pero es una parte de la realidad que hemos heredado de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de sus deficiencias hay que pensar qué pasaría si no existieran las Naciones Unidas, sería una situación en la que solamente primaría la fuerza. 

— ¿Hasta qué punto sirven las resoluciones de los organismos de la ONU en el accionar de los estados que violan el derecho internacional?

Las resoluciones expresan muchas veces el estado de la situación desde el punto de vista jurídico y lo que los estados deben hacer o no. Por sí solas no puedan imponer al estado que viola una obligación internacional su cumplimiento, porque no existe un “gendarme” internacional para imponerlas pero juegan un papel que erosiona las posiciones contrarias al derecho internacional, ya que quien no las respeta expone a la luz del resto de la comunidad internacional su actitud violatoria. El sistema internacional tiene muchos defectos pero no se trata de tirar por la borda lo que hay sino intentar mejorarlo.

— ¿La CIJ solo dirime controversias entre los Estados?

Tiene dos jurisdicciones: la contenciosa cuando dos estados tienen una controversia y la llevan a la Corte, y la consultiva, cuando se le pide una opinión sobre una cuestión jurídica, algo que pueden hacer los órganos de la ONU o entidades especializadas. Esta última no tiene el mismo efecto que un fallo, no es obligatoria, pero tiene un peso muy importante porque se pronuncia sobre quién tiene razón o no desde el punto de vista jurídico. 

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— ¿Qué posibilidades hay de que Argentina pueda presentar la cuestión Malvinas ante la CIJ?

Para que la cuestión Malvinas llegue a la Corte por vía contenciosa, haría falta que ambos estados estén de acuerdo y acepten la jurisdicción de la Corte para resolver su controversia. 

— De ser elegido juez de la Corte, ¿cuál será su misión?

En lo contencioso, mi objetivo es que la Corte cumpla su función de decidir las controversias conforme al derecho internacional, más allá del poder de cada estado parte y de los temas que se discuten. Me gustaría lograr que los fallos sean bien motivados, que al momento de resolver la controversia se les explique concretamente a los estados por qué la Corte falló de esa manera y no de otra, y evitar todo tipo de presión cuando llegan cuestiones políticamente sensibles. Yo soy profesor, no diplomático ni político, y pienso de manera independiente porque trato de fundar mi opinión sobre la base del derecho. No soy “pro-tal estado o tal otro” sino “pro-derecho internacional”, lo que me importa es que los estados lo respeten.

— ¿Le gustaría cerrar con algún comentario final?

Mi compromiso como candidato es con la independencia de todo estado, presión o interés; poner el respeto del derecho internacional por encima de todo, y poner todo el esfuerzo y la experiencia acumulada en mis más de tres décadas de trabajo en el derecho internacional al servicio de la justicia.

cd / ds