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Una invasión de pequeños bichitos negros puso en alerta a CABA: qué son y cómo combatirlos

Una plaga de trips molestó a quien se animara a salir de su hogar en plena ola de calor. Se trata de trips y son un gran dolor de cabeza para aquellas personas que cultivan cannabis.

Pequeños insectos
Pequeños insectos que invaden CABA. | Foto: @nicopildora.

Una plaga de insectos acompañó las temperaturas extremas de CABA. Parecían pequeños ácaros de las aves o piojillos de palomas, pero en realidad son una plaga de trips, unos insectos ínfimos que en los últimos días se posaron sobre toda persona que saliera al aire libre.

El nombre científico de estos pequeños animales es Caliothrips phaseoli y en redes sociales varios usuarios mostraron el malestar que les generó la presencia de estos insectos, ya que por la ola de calor comenzaron a revolotear y a subirse a los seres humanos.

Miles de personas advirtieron la presencia de pequeñísimos puntos negros en sus pieles y ropas y una comezón posterior, por lo que se quejaron de la presencia de estos "piojillos".

Según la descripción que hace el Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo), el insecto presenta el dorso de la cabeza y el tórax reticulados, las alas anteriores con dos áreas claras que las atraviesan a manera de bandas y las patas son oscuras con el extremo de las tibias claras. Las formas larvales son de coloración amarillo claro.

Las hembras insertan huevos aislados en hojas u otras partes de la planta, donde se nutren las ninfas. El ciclo huevo-adulto se completa en dos semanas aproximadamente, y presenta numerosas generaciones por año.

Por su tamaño y ubicación en partes protegidas de las plantas es difícil detectarlos, la aparición de puntos negros (excrementos) en las hojas es indicio de la presencia de trips.

Este ínfimo animal se caracteriza por ser un gran dolor de cabeza para aquellas personas que cultivan cannabis en sus domicilios, por el daño que le ocasionan a las plantas.

Incluso, en la Ciudad y el Conurbano la ropa recién lavada y colgada en la soga se transformó en una suerte de atractor cromático y quedó impregnada de cientos de trips.

Entre las soluciones para combatir esta plaga se encuentran el jabón potásico pulverizado y las trampas cromáticas (trozos de plásticos de colores vivos pintados con aceite).