Importaciones sobre ruedas

Autos eléctricos chinos invaden Argentina pese al giro hacia Estados Unidos de Milei

Concesionarios de BYD, con grandes salas de exhibición iluminadas, están apareciendo en todo el territorio como parte de una ola de nuevos locales de marcas como BAIC, MG y Chery.

Arribo del Barco BYD a Argentina Foto: BYD

El fuerte aumento de las ventas de vehículos eléctricos chinos en Argentina está favoreciendo la estrategia del presidente Javier Milei para contener la inflación, aunque contradice los esfuerzos de funcionarios de Estados Unidos por alejar a Buenos Aires de Pekín.

BYD Co. ingresó este año al grupo de las diez marcas con más ventas en la segunda mayor economía de Sudamérica, menos de un año después de desembarcar en el país, en septiembre pasado. Concesionarios de BYD, con grandes salas de exhibición iluminadas, están apareciendo en todo el territorio como parte de una ola de nuevos locales de marcas como BAIC, MG y Chery.

La situación habría sido difícil de imaginar el año pasado, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó a Milei con un paquete de US$20.000 millones para ayudar a su partido a ganar las elecciones legislativas de medio término. En ese momento, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró en televisión que Milei estaba “comprometido a sacar a China de Argentina”, aunque no se refirió específicamente al sector automotor.

Creció un 340% el patentamiento de autos eléctricos e híbridos en el primer semestre y ya representan el 15% del mercado

En la práctica, los vehículos chinos están entrando al mercado gracias a la apertura de la economía argentina impulsada por Milei. Su creciente presencia refleja la solidez de la relación comercial entre ambos países. Además, el miércoles el canciller argentino afirmó que el mandatario libertario planea viajar a Pekín en algún momento.

El gobierno implementó un cupo anual libre de aranceles para importar 50.000 vehículos eléctricos, equivalente a cerca del 10% del mercado de autos nuevos. Sin embargo, como parte del esquema estableció un límite relativamente bajo para el precio de los vehículos que califican para el beneficio, lo que en la práctica favorece a los fabricantes chinos.

“En cuanto a la relación con China, lo que es comercio exterior no es una línea roja de EE.UU.”, afirmó Patricio Giusto, profesor universitario y director del Observatorio Sino-Argentino. “Tiene que ver con el aperturismo que promueve Milei en la economía y uno de los sectores que estaba esperando que esto suceda para aprovecharlo eran los automóviles eléctricos chinos”.

En lo que va del año, solo BYD ha vendido más de 8.200 vehículos en Argentina, superando a Jeep, Honda y Nissan, aunque todavía por detrás de marcas consolidadas como Toyota y Volkswagen, según datos de la asociación de concesionarios ACARA. Si se suman las ventas de otras marcas chinas, esa cifra se duplica con creces.

Tesla, encabezada por el aliado de Milei, Elon Musk, todavía no cuenta con un concesionario propio en Argentina, aunque ya contrató a un gerente para iniciar sus operaciones en el país.

China también superó a Brasil como principal origen de las importaciones argentinas en lo que va del año. En 2025, las compras de productos chinos alcanzaron el nivel más alto en al menos cinco años, según datos del gobierno argentino.

BYD ya es un actor relevante en varios mercados de América Latina, donde fabrica vehículos en Brasil y sus modelos circulan desde Ciudad de México hasta São Paulo. Argentina ahora sigue esa tendencia regional mientras Milei abre la economía a una mayor competencia extranjera.

La estrategia también está dando resultados. El costo relativo de comprar un automóvil cayó 26% desde que Milei asumió la presidencia y los precios mensuales de los vehículos descendieron en junio en el área de Buenos Aires, algo poco habitual para un país que hasta hace poco enfrentaba una inflación cercana al 200%. Aunque sus adversarios políticos responsabilizan a Milei por el deterioro de la industria automotriz local —centrada principalmente en la fabricación de camiones—, el gobierno sostiene que la llegada de sedanes y SUV chinos forma parte de la solución y no del problema.

El cupo de importación de vehículos eléctricos “permitió que los argentinos puedan elegir entre una mayor variedad de autos, con diferente tecnología, y más baratos de mantener”, respondió en enero el ministro de Economía, Luis Caputo, a un crítico. Agregó que una red de estaciones de carga incentivará la producción local de camiones eléctricos. “En conclusión, ha sido una medida que ha beneficiado a todos los argentinos, y a la propia industria”.

El pragmatismo de Milei

La disposición de Milei a trabajar con China, aunque responde a una realidad política y económica, contrasta con el respaldo financiero recibido de la administración Trump y con sus frecuentes elogios a Washington. Incluso durante la campaña presidencial de 2023, al ser consultado sobre el comercio con China, respondió: “¿Usted comerciaría con un asesino?”.

Pero como presidente, la respuesta parece ser cada vez más afirmativa. Aunque suele destacar públicamente sus reuniones con empresarios estadounidenses, como el magnate tecnológico Peter Thiel y el empresario petrolero Harold Hamm, también ha elogiado a China como socio comercial. El país asiático sigue siendo uno de los principales destinos para las exportaciones argentinas de materias primas y brindó apoyo financiero al banco central argentino más de una década antes de que lo hiciera Estados Unidos.

En el mercado automotor, el desembarco de BYD está transformando la percepción de los consumidores argentinos, acostumbrados durante décadas a comprar vehículos de marcas estadounidenses, europeas y japonesas.

“Pasamos de ser un país que veía a los autos chinos con prejuicios y como sinónimo de cosa barata y de pobre calidad y se empezó a descubrir que por mucho menos dinero accedías a autos modernos impresionantes de una tecnología superior”, afirmó Carlos Cristófalo, especialista del sector y director del sitio Autoblog Argentina. “Se quebró la brecha: El miedo de comprar un auto chino desapareció”.

Iker Rosales, vendedor de un concesionario de BYD en el exclusivo barrio porteño de Puerto Madero, asegura que cada día reciben entre 10 y 15 potenciales compradores.

“La gente se acerca con temor por la calidad”, explicó. “Pero cuando hacen el test drive ves como de repente les cambia la cabeza”.

Rosales fue despedido por la automotriz francesa Peugeot antes de incorporarse a BYD en enero.

“Para mí vinieron a instalarse y a destronar a los grandes”, afirmó.

 

LM