Temporada 2026

Desde la Asociación Hotelera Gastronómica de MDQ afirman que “hoy la gente se mueve más por espasmos”

Según Hernán Szkrohal, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, hoy es más difícil construir estadísticas comparables con temporadas anteriores porque cambiaron los hábitos de viaje y la duración de la estadía.

Mar del Plata (Cedoc)

La temporada de verano en Mar del Plata empezó con movimiento visible en rutas y accesos, pero con un patrón de consumo distinto al de otros años. Según Hernán Szkrohal, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, hoy es más difícil construir estadísticas comparables con temporadas anteriores porque cambiaron los hábitos de viaje y la duración de la estadía.

Se ha hecho muy complejo hacer estadísticas como años anteriores”, explicó a este medio, y describió el nuevo comportamiento del turista: “Hoy la gente se mueve más por espasmos”, en el sentido de que el fin de semana funciona como una unidad propia y el clima tiene un peso decisivo sobre el nivel de ocupación. “Si hace mucho calor” la ciudad se activa, y si no, la semana puede sentirse más fría en consumo y reservas.

Aun con esa variabilidad, Szkrohal aportó un dato de referencia para medir el pulso del sector: “En el promedio general la ocupación de la hotelería está en un 62%”, explicó, tomando como universo la hotelería privada que releva la entidad. También sostuvo que existe margen de mejora si se sostienen días de calor.

Ocupación “por espasmos”: estadías de tres días y medio

La comparación con otros destinos de la Costa Atlántica suele aparecer en el debate público, pero Szkrohal pidió cautela: Mar del Plata tiene una escala y una estructura diferente. Mientras localidades más chicas se miden casi exclusivamente por hotelería, la ciudad combina hotelería con un universo extra hotelero muy grande. Por eso, según explicó, los porcentajes cambian según qué se esté midiendo.

Estoy hablando estrictamente de lo que es el canal hotelero privado”, aclaró, y remarcó que el universo total de plazas de la ciudad es enorme: “Estamos hablando de 420.000 plazas”. En ese contexto, un 62% puede convivir con percepciones distintas en el día a día, porque el extra hotelero no responde igual que el hotel.

Sobre el comportamiento del turista, el dirigente señaló que la estadía promedio está “alrededor de tres días, tres días y medio”, lo que refuerza la idea de escapadas cortas, en especial en quienes llegan viernes y vuelven domingo o lunes. Esa dinámica explica por qué la ciudad muestra picos fuertes en determinados días y luego baja, sin necesariamente reflejar una temporada mala.

Szkrohal también brindó ejemplos de cómo cambian los números según la fecha observada. Señaló que hubo un pico en torno al cierre de año: “Hubo un porcentaje de ocupación de un 86% sobre el día del 31”, mientras que “el 1 y el 2 bajó a un 75”. Por eso, consideró que tomar una foto aislada puede resultar “injusto” y que el promedio se va acomodando con el correr de los días, especialmente porque “la segunda de enero siempre es mejor” y este año la temporada cuenta con “un fin de semana más” que el anterior.

Gastronomía: alta gama con reservas y consumo más cuidado 

En la gastronomía, Szkrohal describió un escenario segmentado. Dijo que los que mejor están trabajando son ciertos nichos: “Los nichos que mejor están trabajando son aquellos de restaurantes de alta gama”, donde incluso se observan “reservas hasta con 20 días de anticipación”.

El contraste aparece en los segmentos más populares. Allí, según explicó, “el consumo está cuidado” y se vuelve más difícil trasladar costos a precios sin resentir el volumen. “Hoy el público elige la mejor relación de precio-calidad”, afirmó, y describió una consecuencia típica de esa búsqueda: los locales recurren a promociones para traccionar clientes, aun cuando eso reduzca margen.

“Necesitás la acción de la promoción como para traccionar”, explicó, y reconoció el efecto sobre la rentabilidad: “Eso baja un poco la rentabilidad en sacrificio de tener un volumen mayor de trabajo”. La lectura del sector es clara: se trabaja, pero con una demanda más sensible al precio y con decisiones de consumo más calculadas.

También subrayó que la costa marplatense ofrece una diversidad enorme de propuestas y precios. “Podés pasar desde Camet hasta Chapadmalal y vas a pasar por distintas experiencias”, señaló, con ofertas que van desde opciones simples hasta propuestas “más sofisticadas” según zona y público. Como ejemplo, mencionó que en un balneario se puede encontrar un sándwich de milanesa por $7.000, conviviendo con locales orientados a segmentos de mayor poder adquisitivo.

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Para quienes planifican una escapada de fin de semana largo, Szkrohal dio valores de referencia para estimar el presupuesto. En hotelería, indicó que un tres estrellas “por día en una base doble” se ubica “entre los 90 y 130 mil pesos”, dependiendo de la propuesta y los amenities.

En comida, el abanico es amplio. Señaló que se puede comer “desde 15” (en miles de pesos) en algunos lugares del centro, y que también existen propuestas de comida rápida en balnearios. Si la elección es una parrilla de estándar medio, ubicó el número en “un cubierto promedio de 35 o 37 mil pesos”. En un restaurante “un poco más sofisticado”, dijo, el cubierto puede estar “arriba de los 60 mil pesos”, con variaciones según vino y postre.

Hacia el final, Szkrohal se refirió a un problema estructural que atraviesa la actividad económica y que, según sostuvo, influye en competencia y precios: la informalidad. “Tenemos una informalidad general de un 45%”, afirmó, y planteó el dilema que ve a futuro: cómo lograr que quienes están dentro del sistema no carguen con todo el peso, y que quienes están afuera puedan incorporarse con reglas que hagan viable la formalización.