La inteligencia artificial y el empleo: los cuatro escenarios que define el Foro Económico Mundial
El especialista en tecnología, Sebastián Di Doménica, analizó cómo la inteligencia artificial impactará en el trabajo, la educación y el rol del Estado, según los documentos del Foro Económico Mundial.
El Foro Económico Mundial volvió a poner a la inteligencia artificial en el centro del debate global, especialmente por su impacto en el empleo y el crecimiento económico. Así lo explicó el especialista en tecnología, Sebastián Di Doménica, en Canal E, quien remarcó que el FMI ya la considera un factor clave para el crecimiento del PBI mundial.
Según detalló, los informes preparatorios de Davos mantienen una mirada optimista, aunque no exenta de riesgos. “Se van a caer muchos puestos de trabajo, pero a la larga van a ser más los puestos nuevos que se generen”, señaló, al citar las proyecciones del Foro: unos 90 millones de empleos desaparecerían, pero se crearían más de 150 millones a nivel global.
Sin embargo, Di Doménica aclaró que este escenario positivo exige una condición central: la reconversión laboral. “Más del 50% de los trabajos van a tener que reconvertir las capacidades de los trabajadores”, advirtió, destacando que la capacitación será el eje del nuevo mercado laboral. Actualmente, la inteligencia artificial atraviesa una fase de experimentación, con resultados dispares en empresas e instituciones, pero su integración plena es inevitable.
Los cuatro escenarios posibles del empleo
El documento del Foro Económico Mundial plantea cuatro escenarios que combinan dos variables: la velocidad de incorporación tecnológica y la capacidad de adaptación de las personas. Dos de ellos son positivos y dos negativos.
El primero es el progreso acelerado, donde la adopción rápida de la tecnología se combina con una rápida capacitación de los trabajadores. Este escenario impulsa el crecimiento económico y la productividad, aunque Di Doménica señaló que es difícil de alcanzar de forma generalizada.
El segundo es el progreso con desplazamiento, uno de los más preocupantes. Allí, las empresas incorporan inteligencia artificial de manera abrupta, pero los trabajadores no logran adaptarse. “Ese sería un escenario muy negativo, porque se produce más, pero con menos trabajadores”, explicó.
El tercer escenario, considerado el más equilibrado, es el desarrollo incremental, donde la tecnología se incorpora de forma progresiva, permitiendo que las personas se capaciten a tiempo. El cuarto y peor escenario es el progreso estancado, cuando ni empresas ni trabajadores logran adaptarse a los cambios tecnológicos.
El rol del Estado y las brechas estructurales
Di Doménica subrayó que, contrariamente a ciertos discursos, la inteligencia artificial requiere Estados activos. “La inteligencia artificial va a requerir de estados presentes”, afirmó, debido a las brechas digitales, educativas y al alto nivel de informalidad laboral, especialmente en Argentina.
Según explicó, los trabajadores formales tienen más posibilidades de capacitarse que quienes se desempeñan en la informalidad. Por eso, sostuvo que el escenario positivo solo será posible con una articulación entre Estado, empresas, educación y sindicatos. “Para que haya reconversión y adaptación, se necesita una unión inteligente entre empresas, Estado y educación”, concluyó.
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