Retenciones al agro: el impuesto que concentra el 56% de la carga y frena el crecimiento
Desde FADA advierten que eliminar los derechos de exportación podría impulsar producción, empleo y recaudación.
El debate sobre las retenciones al campo vuelve al centro de la escena en Argentina, en un contexto de presión fiscal y necesidad de crecimiento. Según explicó Antonela Semadeni, economista de FADA, el peso de este impuesto es determinante: “las retenciones son el 56% de lo que paga el productor”, lo que las convierte en el principal componente de la carga tributaria del agro.
Además, la economista remarcó una característica clave del sistema: “las retenciones es un impuesto nacional no coparticipable”, lo que implica que los recursos se concentran en el Estado nacional y no regresan directamente a las provincias productivas.
En este sentido, sostuvo que eliminar este tributo podría tener efectos positivos en cadena: “si vos lo quitaras eso aumentaría la producción por hectárea, el rinde, porque el productor recibe un mejor precio”, incentivando inversión en tecnología, insumos y maquinaria.
Un impuesto “distorsivo” en un contexto adverso
Semadeni también cuestionó la vigencia de las retenciones en el escenario actual: “es dentro del manual de impuestos uno de los más distorsivos”, señalando que su uso a nivel global es limitado y excepcional.
En esa línea, comparó la situación argentina con otros países: “solo hay cinco países que cobran derechos de exportación significativos… fijémonos con qué países nos estamos comparando”, advirtiendo sobre la falta de competitividad.
La especialista explicó que este tipo de impuestos suelen aplicarse en contextos específicos y de manera temporal. Sin embargo, en Argentina se mantuvieron pese a cambios en las condiciones económicas: “hoy tenemos un tipo de cambio bajo y precios de los granos mínimos… y sin embargo seguimos cobrando este impuesto”, lo que, según indicó, afecta la rentabilidad del sector.
Impacto en empleo, producción y desarrollo
Más allá de la rentabilidad, Semadeni puso el foco en el potencial productivo y laboral del agro: “si nosotros quitáramos las retenciones se podría generar un crecimiento del 50% en la producción de granos”, lo que tendría efectos multiplicadores en toda la economía.
En términos de empleo, el impacto sería significativo: “se podrían generar más de medio millón de puestos de trabajo… 683 mil”, abarcando no solo el campo, sino también logística, transporte, comercio e industria.
Asimismo, desmitificó la idea de que el agro solo genera divisas: “no estamos hablando solo de la producción primaria, sino de todos los eslabones”, destacando el rol de las cadenas agroindustriales.
Por último, describió la actual distribución de ingresos del productor: “el 56% se va a impuestos, el 27% al alquiler y solo el 16% le queda al productor”, lo que refleja las dificultades del sector incluso en contextos de precios favorables.
Semadeni concluyó con una mirada estructural sobre el futuro del país: “Argentina necesita la generación de empleo privado”, y señaló al agro como uno de los motores clave para lograrlo.
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