GASTRONOMÍA CORDOBESA

Con sold out en ambas jornadas, Non Barro reafirmó su lugar en el Cosquín Rock

La propuesta gastronómica impulsada por Paula Massuh volvió a agotar entradas en su cuarta edición dentro del festival, con un menú de cuatro pasos, productos locales y una puesta pensada para ofrecer una pausa cómoda en medio del ritmo del festival.

Non Barro Foto: .

En Cosquín Rock todo sucede al mismo tiempo. Los escenarios vibran, el público circula sin descanso y el calor de las sierras acompaña cada jornada. En ese contexto dinámico, Non Barro vuelve a instalarse como una propuesta diferencial: un restaurante de montaña de alta gama dentro del predio que invita a hacer una pausa consciente, sentarse y vivir la gastronomía como parte integral del festival.

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Impulsado por Paula Massuh, el espacio cumple su cuarta edición y se consolida como una de las experiencias más singulares del evento. La propuesta combina un menú de cuatro pasos con productos locales, una puesta cuidada y un entorno que dialoga con la identidad serrana. Este año volvió a agotar los cupos en ambas jornadas, confirmando el interés del público por una alternativa que trasciende el formato tradicional de patio gastronómico y eleva el estándar de la oferta culinaria dentro del festival.

En esta edición contó como cocinero invitado con Dante Liporace, presente en todas las ediciones del espacio y reconocido a nivel nacional, y sumó la participación del chef cordobés Julio Figueroa, referente local de la cocina.

La experiencia comienza en un living dispuesto a la derecha del ingreso. Allí se sirve el aperitivo de bienvenida: una empanada de cabrito de masa completamente negra, lograda con carbón activado que aporta color sin modificar el sabor. La acompaña una yagua de membrillo picante, presentada en un pote individual para que cada comensal regule la intensidad. El contraste entre el picante y el dulzor del membrillo genera un equilibrio agridulce que potencia el relleno.

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Luego se accede al sector central de mesas, dispuesto bajo una carpa que funciona como refugio en medio del movimiento constante del festival. Desde allí se alcanza a ver la barra en plena actividad, los baños VIP y, hacia uno de los laterales, el sillón de prensa de Billboard donde algunos artistas pasan a dar entrevistas. Entre los detalles se destacan los mini rociadores de agua que refrescan el ambiente durante la tarde, un recurso que ayuda a sobrellevar el calor sin interrumpir la experiencia gastronómica.

El segundo paso es una burrata acompañada por sandía, duraznos y migas servida con vino blanco. La frescura del plato contrasta con el clima del exterior y funciona como apertura ligera del menú. A continuación, llega la milanesa con cuatro espumas de queso, aceitunas negras y verdes, una reinterpretación de la clásica napolitana. La propuesta combina referencias tradicionales con técnicas y presentaciones más elaboradas.

El cuarto paso y cierre es un flan casero con dulce de leche cordobés, oporto y tierra cookies, un postre intenso que completa el recorrido gastronómico. 

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El espacio recibió a un público diverso: familias, parejas, grupos de amigos y asistentes que decidieron vivir la experiencia en soledad. En todos los casos, la valoración fue similar: la posibilidad de sentarse cómodamente, comer con calma y luego regresar a los escenarios con energía renovada marca una diferencia clara respecto de la experiencia habitual en festivales masivos.

Por cuarto año consecutivo, Non Barro vuelve a pisar fuerte en Cosquín Rock y se consolida como una propuesta que no solo acompaña el evento, sino que lo complementa y lo eleva. Con entradas agotadas y una respuesta positiva sostenida, el espacio se consolida dentro de la oferta diferencial del evento y se proyecta hacia próximas ediciones con la expectativa de seguir creciendo y fortaleciendo una experiencia que amplía la manera de vivir el festival.