Damian Supply: “La vida digital tiene un impacto ‘fundacional’ en las nuevas generaciones”
El psicólogo y especialista en promoción de salud en infancias y adolescencias asegura que la crianza digital ya no es un asunto doméstico sino público y es necesaria una red de apoyo entre familias, escuelas y el ámbito político.
Hace tiempo que los especialistas en crianza y bienestar digital han dejado de diferenciar la vida virtual de la offline.
“Lo digital es real”, enfatiza Damián Supply, psicólogo y especialista en promoción de salud en infancias y adolescencias en el Hospital Italiano de Buenos Aires, cuando se le pregunta sobre este asunto.
Es más, dice que el impacto de la tecnología en las nuevas generaciones es “fundacional”, ya que afecta directamente el desarrollo, las emociones, los hábitos y las formas de socialización.
En este escenario, la crianza digital ha trascendido el ámbito doméstico para convertirse en un asunto público que interpela a toda la comunidad, obligando al involucramiento colectivo, exigiendo regulaciones e instando a la construcción de una red de apoyo entre familias, instituciones y el ámbito político. Ante la desorientación familiar, Supply sostiene que la clave no reside en demonizar las pantallas ni en caer en polaridades extremas, sino en reconocer que siguen vigentes las búsquedas esenciales de pertenencia y lazos sociales, aunque a menudo se vean aceleradas y prefabricadas en el entorno virtual.
Damián Supply habló con Perfil Córdoba. Es coautor —junto a Constanza Gueglio— del capítulo “Crianza, bienestar digital y consumos digitales en infancias y adolescencias”, del libro “Conectar en tiempos de pantallas”, de editorial Chirimbote.
—¿Cuál es el papel que juega la vida digital en la vida real de un niño o de un adolescente?
—Hace un tiempo que desde el abordaje de la temática sabemos y sostenemos que lo digital es real: genera un impacto en las emociones, en el desarrollo, en los hábitos, en las maneras de socializar y relacionarse. Tomando en cuenta que en la infancia y en la adolescencia se definen gustos, intereses, se desarrollan capacidades y habilidades para la vida, el papel que está teniendo esa vida digital en estas generaciones es fundacional, por eso como mundo adulto acompañante debemos tenerlo muy en cuenta .
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—¿Es posible trazar un mapa de los consumos digitales de las infancias y adolescencias?
—Hoy el mundo digital y sus consumos se despliegan en muchas áreas de chicos y chicas; están diseccionados por los juegos de moda, aplicaciones, redes sociales. Hay una fuerza muy marcada que proviene de las tendencias y que pasa por alto las particularidades de cada subjetividad. Creemos que hay que mirar a cada niño o niña para volver a conectar con eso tan propio porque desde el mundo virtual, lo que les llega o impacta, está basado en algoritmos o impactos que están relacionados a seguir consumiendo o a contenidos que no necesariamente aportan algo positivo al desarrollo.
—En el libro “Conectar en tiempos de pantallas”, ustedes plantean que la crianza digital ha pasado de ser una cuestión doméstica a ser un asunto público, ¿por qué?
—Planteamos esto porque es un tema que nos interpela como comunidad. Es necesario el involucramiento y el pensamiento colectivo para encontrar soluciones que aporten desde todos los ámbitos donde niños, niñas y adolescentes participan. Para eso se necesitan regulaciones y promoción de salud desde lo político, acompañamiento y sostén desde instituciones y comunidades, acuerdos y diálogos entre familias. Es un entramado necesario para armar red ya que muchas veces se piensa la problemática cuando estamos llegando tarde, la prevención y toma de conciencia es clave.
—Muchas familias admiten que se encuentran desorientadas frente a este escenario, ¿cuál es la información básica que deberían tener para acompañar a los chicos sin demonizar las pantallas?
—En principio que los tiempos han cambiado pero que las búsquedas siguen siendo similares: la pertenencia, la necesidad de reconocimiento en algún ámbito, los lazos sociales. Lo que tenemos que identificar es que muchas veces en los espacios digitales esto está prefabricado y accesible rápidamente, eso puede generar desinterés en otras áreas porque los plazos o intensidades que se manejan son otros. Por eso recomendamos abrir posibilidades en la vida física: participación en comunidades, realizar deportes, pasatiempos. O bien, elegir contenidos o usos digitales a medida que fomenten habilidades, compartir con personas significativas, que los dispositivos puedan acercar posibilidades: no es lo mismo usar una pantalla para ver solo muchísimos videos que usarla para conectarse con seres queridos o amigos. No hay que pensar sólo en el uso o el tiempo sino también en contenidos, contexto y en la personalidad.
—¿Cuál es el impacto en las infancias de la desconexión parental, vinculada a la propia “adicción” de los adultos a las pantallas?
—El impacto es directo y notorio: chicas y chicos en las escuelas manifiestan que reciben muchos comentarios e indicaciones pero en la práctica ven al mundo adulto hiperconectado y con muy poca autocrítica. Es necesario problematizar, nos movemos mucho en la polaridad y creo que no es muy efectiva ni la idea de “adicción”, donde todavía hay muchas dudas y discusiones en lo diagnóstico, ni de “pantalla cero”. Tenemos que apuntar a algo posible y que contemple la realidad de esa familia, que los usos tengan un sentido, que las medidas tomadas nos involucren y sirvan de ejemplo para los más chicos.
—Los chicos están bombardeados de información. ¿Los influencers, por ejemplo, pueden ser una mala influencia?
—Hay muchos influencers que suelen responder a las necesidades del mercado, a las tendencias, a generar cercanía y la fuerte idea de comunidad. No podría generalizar y por eso vuelvo a traer la idea de involucrarse, reflexionar en base a lo que también consumimos nosotros y acercarnos a quienes las infancias y adolescencias “siguen” tienen como referentes ¿Qué les interesa ver? ¿Cómo comunican? ¿Es acorde a su edad? ¿Podría beneficiarlo en algo?
ABC de la crianza digital
Estas son algunas de las recomendaciones de Damián Supply respecto a la crianza digital.
Aprender en conjunto: Siempre recomiendo que el desconocimiento genere curiosidad y no tanto prejuicio. Es importante acercarnos, escuchar, estar disponibles.
Pensar en el balance de áreas: evaluar los usos digitales en función de actividades y tiempos del mundo físico. No es lo mismo un ratito de videojuegos un día donde hubo salida a la plaza que estar todo el día viendo videos en Tik Tok.
Contenidos largos y pantallas grandes: facilitan el seguimiento del mundo adulto y a la vez entrenan en plazos, pueden generar otros climas, podemos comentar.
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