LEGISLATURA DE CÓRDOBA

Guerra de carpetazos: el PJ devolvió el golpe por Cañito Flores, cruzó a Ferrero y pegó el portazo

Los peronistas Torres y Limia devolvieron el golpe por Cañito Flores y pusieron el caso Ludueña en el centro de la pelea. El PJ acusó a la UCR de “cinismo”, “hipocresía” y “doble vara” y pegó el portazo para dejar a Ferrero sin los cinco minutos para responder.

Unicameral: El PJ cargó duro contra Ferrero y se retiró del recinto Foto: cedoc

La guerra de los carpetazos se trasladó este martes de lleno al recinto de la Unicameral. Después de varios días de fuego cruzado por los casos de asesores detenidos y con antecedentes judiciales, el PJ descargó su artillería contra la radical Alejandra Ferrero y, por extensión, contra Rodrigo de Loredo.

El contrapunto tuvo un eje preciso: Flores-Ludueña. El oficialismo buscó devolverle al radicalismo la ofensiva que terminó con la salida de Ramón “Cañito” Flores de la Legislatura y acusó a la UCR de aplicar una “doble vara” frente a la situación de su asesor Omar Manuel Ludueña que, según el PJ, presentan puntos de contacto con los excolaboradores del ahora exdepartamental de Río Seco. 

La embestida estuvo a cargo del jefe de bancada, Facundo Torres, y del viguista Leonardo Limia. Cada uno tuvo cinco minutos para pedir la reconsideración de sus iniciativas que apuntaron directamente contra la deloredista Ferrero. La oposición no aportó los dos tercios requeridos para habilitar el tratamiento sobre tablas.

Tras el duro contragolpe de Torres y Limia, el oficialismo abandonó el recinto y dejó a la sesión sin quorum, evitando que Ferrero utilizara los cinco minutos que tenía previstos para plantear una cuestión de privilegio y responder al ataque peronista. De este modo, la embestida oficialista funcionó como un pase de factura por la movida radical contra Flores. 

El contraataque del PJ

Torres fue directo al hueso. Acusó a Ferrero y a De Loredo de haber “carancheado” políticamente con la situación de Flores. “Mientras ellos nos señalaban como lo peor y como el ‘aguantadero de delincuentes’ de la política cordobesa, tenían una situación similar o peor a la de Flores", abrió fuego el referente oficialista.

De esta manera, el jefe del bloque oficialista puso el foco en Ludueña, empleado de planta permanente que estaba asignado al despacho de Ferrero, y cuestionó que la oposición radical hubiera demorado, según su planteo, denunciar la situación. “Durante todos esos días tuvieron la caradurez de apuntarnos con el dedo mientras ellos ocultaban bajo la alfombra una situación similar o peor", retrucó.

Y cerró con una advertencia política al radicalismo: “Esa doble vara, ese cinismo, esa hipocresía y esa caradurez de los dirigentes radicales no va a ser tolerada por este bloque”. 

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A su turno, Limia profundizó la ofensiva y convirtió el caso en una disputa por el estándar de responsabilidad política que la UCR había utilizado contra Flores. “Necesitamos ser congruentes. Necesitamos no tener dos varas para la política”.

El dirigente viguista apuntó especialmente contra Ferrero y sostuvo que la radical no debería haber regresado a su banca.La UCR se convirtió en jueza moral, no solamente de Flores, sino también de todo nuestro bloque político”.

En ese marco, planteó el contrapunto que atraviesa toda la ofensiva oficialista: “Si Ferrero y la UCR entendieron que Flores debía apartarse, renunciar y ser excluido por tener un empleado imputado y detenido, hoy esa misma legisladora tiene un empleado de su oficina también imputado y detenido por abuso sexual agravado".

El cierre de Limia fue todavía más político: “Continuar sentado como si esta contradicción estuviera saldada equivaldría a naturalizarla”. Así justificó el portazo que pegó la bancada oficialista al retirarse del recinto y dejar sin quorum a la UCR y al resto del arco opositor.

Ferrero, en el centro de la escena

A través de su proyecto, Limia consideró que era necesario que Ferrero mantuviera su apartamiento de la actividad parlamentaria hasta que se esclarezcan las circunstancias vinculadas con Ludueña y que, informara cuándo tomó conocimiento de la denuncia contra el asesor radical y militante del espacio de De Loredo.

La discusión tiene, además, un antecedente inmediato. Ferrero había pedido licencia por un mes, aunque finalmente se apartó durante nueve días. Luego retomó su actividad en comisiones y este martes volvió a ocupar su banca durante las dos sesiones.

Por su parte, el bloque Hacemos Unidos por Córdoba presentó un pedido de informes para reconstruir la trayectoria administrativa y política de Ludueña dentro de la Legislatura: su ingreso, modalidad de contratación, quién solicitó su incorporación, los cambios en su situación laboral y los despachos en los que trabajó.

El proyecto sostiene que Ludueña ingresó en 2011 a pedido del bloque de la UCR y que posteriormente pasó a planta permanente por requerimiento del entonces legislador De Loredo. Desde 2024, según los registros invocados por el oficialismo, estaba afectado al despacho de Ferrero.

Con ese argumento, el PJ buscó ampliar el foco: ya no solamente Ferrero, sino también De Loredo quedó incorporado al contrapunto político que el oficialismo instaló alrededor del caso. El peronismo no le perdona al referente radical el haber fogoneado un juicio político contra la vicegobernadora Myrian Prunotto. 

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Cinco más cinco y el portazo

El episodio tuvo una previa política. La bancada radical había evaluado aportar los votos para habilitar el debate sobre tablas, pero la posibilidad se trabó cuando, según legisladores no oficialistas, Torres dejó trascender que abriría el debate con su intervención y luego pediría su cierre. “Se picó por eso”, resumió un opositor después de la reunión de ayer de labor parlamentaria, donde hubo un cruce entre referentes del PJ y la UCR. 

En los hechos, terminó siendo una intervención unilateral del oficialismo. En esos términos fue planteada de antemano. Torres y Limia tuvieron cada uno sus cinco minutos, luego el PJ se retiró y Ferrero quedó sin su oportunidad de responder en el recinto.

Ante la situación, la parlamentaria deloredista utilizó las redes para salir al cruce del embate peronista. Calificó de “cobardes” a los peronistas por no dar lugar a su descargo. “El mismo día en que rinden homenaje a la Convención Constituyente, abandonan el recinto para impedirme hablar y defenderme”, cuestionó la radical, quien sostuvo que el oficialismo buscó “silenciarla”.

Por otra parte, rechazó la comparación entre los casos Flores y Ludueña y acusó al peronismo de intentar instalar una “falsa equiparación”. Según Ferrero, el oficialismo permitió que “asesores condenados continuaran en funciones” y no recurrió a la Justicia, mientras que la UCR “actuó de inmediato” y llevó el caso ante los tribunales. “No podrán silenciarme”, desafió, y ratificó su intención de seguir reclamando “transparencia” y levantando la voz “frente a la corrupción”.

Antes de que la política volviera a meterse en el barro, la Legislatura había ofrecido una postal completamente diferente: una sesión especial por el 25° aniversario de la última Convención Constituyente de Córdoba, con convencionales invitados y un clima de “amor y paz” institucional. Duró poco. La sesión ordinaria volvió a poner en escena la guerra de los carpetazos, el contrapunto Flores-Ludueña y una pelea cada vez más directa entre el PJ y el radicalismo de De Loredo.