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Investigación

Córdoba tendrá un laboratorio único para descifrar el ADN de sus habitantes de hace 8.500 años

La infraestructura permitirá estudiar localmente el genoma humano. El proyecto, liderado por un equipo del Conicet, ganó un concurso internacional con un premio de USD 645.000.

Cientificos cordobeses tendrán su laboratorio para estudiar el ADN Cordobés
Cientificos cordobeses tendrán su laboratorio para estudiar el ADN Cordobés | Cedoc

Un equipo de científicos del Conicet fue seleccionado por la Fundación Wellcome y fueron premiados con USD 645.000 para ser destinados a la creación de una infraestructura pionera para la bioantropología y la paleogenómica en Argentina. La distinción permitirá construir en Córdoba un laboratorio de paleogenómica con la más alta tecnología, el primero del país en su tipo. El proyecto inicial busca continuar investigaciones sobre el ADN de las poblaciones del pasado junto a las comunidades indígenas.

El objetivo inicial será analizar restos de unos 50 ancestros que habitaron el territorio cordobés y profundizar una investigación que ya identificó un linaje genético propio del centro de Argentina hace 8.500 años y que también aparece en la población actual.

Cientificos cordobeses tendrán su laboratorio para estudiar el ADN Cordobés

La historia de los habitantes de Córdoba podría tener una continuidad mucho más profunda de lo que permiten reconstruir los documentos escritos. Mientras los registros históricos abarcan apenas los últimos siglos, la paleogenómica permite retroceder miles de años a partir de una evidencia que permanece en huesos y dientes: el ADN.

“Nosotros tenemos el registro escrito de la historia desde los últimos 500 años, pero nuestra historia tiene más de 10.000”, explica Rodrigo Nores, investigador del Conicet en el Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR, Conicet-UNC) y docente de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. Su equipo fue seleccionado por la Fundación Wellcome, junto a otras 11 iniciativas de todo el mundo, para recibir el financiamiento Genomics in Context Awards. El proyecto cordobés obtendrá a disposición US$ 645.000 para construir una infraestructura pionera para la bioantropología y la paleogenómica en Argentina.

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La paleogenómica es el estudio de material genético antiguo y permite reconstruir aspectos de las poblaciones del pasado. "A partir de ese estudio podemos conocer acerca del poblamiento inicial, si existieron migraciones, el vínculo con otras poblaciones o si hubo patógenos que afectaron a estas personas”, señala Nores.

El futuro laboratorio permitirá realizar en Córdoba una parte central de ese proceso que hasta ahora requiere, en muchos casos, recurrir a instituciones del exterior. "Es una manera de construir soberanía científica", recalca el investigador. El proyecto contempla la construcción de la primera sala limpia exclusiva para estudios paleogenómicos del país, equipada con tecnología específica para trabajar con ADN antiguo.

Un linaje que atraviesa 8.500 años

Uno de los antecedentes que impulsan esta nueva etapa de investigación es la identificación de un linaje genético propio del centro de Argentina. El equipo lo encontró al analizar más de 300 esqueletos y determinó que se diferencia de otros linajes ya conocidos en Sudamérica.

Cientificos cordobeses tendrán su laboratorio para estudiar el ADN Cordobés

“Identificamos un linaje genético propio del centro de Argentina en más de 300 esqueletos. Se diferencia de otros linajes genéticos ya conocidos en Sudamérica como el andino, amazónico y patagónico. Este era un cuarto linaje”, explica Nores.

La investigación encontró además una señal de continuidad temporal que abre una de las preguntas centrales para el nuevo laboratorio: cuánto de ese componente genético permanece en las poblaciones actuales.

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“Ese componente genético está en una persona que vivió en Jesús María hace 8.500 años y también en la población actual... Hay una continuidad biológica en el territorio de generación en generación”, afirma el investigador.

El nuevo equipamiento permitirá ampliar el estudio de esa continuidad a partir de restos arqueológicos de la región. La primera etapa contempla el análisis de más de 70 fragmentos óseos y piezas dentales pertenecientes a aproximadamente 50 ancestros, procedentes de más de 30 sitios arqueológicos.

Cientificos cordobeses tendrán su laboratorio para estudiar el ADN Cordobés

El trabajo será realizado en diálogo con el Consejo de Comunidades de Pueblos Indígenas de la Provincia de Córdoba, que representa a más de 20 comunidades. La iniciativa incluye la participación y supervisión ética de comunidades Comechingón, Sanavirón y Ranquel.

ADN antiguo, una muestra que no admite errores

Trabajar con material genético de miles de años requiere condiciones especiales. El ADN se degrada con el paso del tiempo y las cantidades que permanecen en un hueso o un diente pueden ser extremadamente pequeñas. Por eso, uno de los principales desafíos es evitar la contaminación de las muestras con ADN moderno.

“Como el ADN se degrada como toda materia orgánica, es muy poquito el que queda en un diente o hueso. Si yo manipulo ese diente, le transfiero mi propio ADN, se contamina y arruino la muestra”, explica Nores.

De allí la importancia de contar con una sala limpia especialmente diseñada para paleogenómica. La infraestructura permitirá procesar y resguardar muestras patrimoniales en Córdoba, bajo estándares internacionales, en lugar de depender exclusivamente de laboratorios de Europa o Norteamérica.

Para el investigador, ese cambio también tiene una dimensión científica estratégica. “Nuestras investigaciones han avanzado muchísimo gracias a colaboraciones internacionales sumamente valiosas que nos permitieron insertarnos en la vanguardia científica. Ahora bien, contar con un laboratorio propio nos permitirá transitar de un modelo dependiente de datos generados en el exterior, a menudo influenciado por prioridades de investigación internacionales, hacia un marco transdisciplinario y centrado en la comunidad. En términos prácticos, esto es dar un paso real hacia la soberanía científica: significa tener la capacidad de liderar nuestra propia agenda y completar todo el ciclo de la investigación paleogenómica íntegramente en Argentina”, sostiene Nores.

La historia de las poblaciones originarias

El estudio no se limitará a establecer relaciones genéticas. Los investigadores buscarán reconstruir procesos migratorios, estructuras de parentesco y continuidades poblacionales a lo largo del tiempo. También analizarán variables como el sexo biológico y el estatus social de los individuos estudiados.

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El otro gran eje será la salud. El proyecto contempla la reconstrucción de genomas antiguos de patógenos, como virus y bacterias, para conocer qué enfermedades afectaron a las poblaciones del pasado y cómo se relacionaron con los cambios ambientales y las estrategias de subsistencia.

El objetivo es observar qué ocurrió durante la transición entre grupos cazadores-recolectores y las primeras sociedades agrícolas.

“Buscamos comprender de manera integral nuestra compleja historia poblacional y las dinámicas de salud y enfermedad en el pasado”, explica Nores.

Los resultados serán puestos en diálogo con información arqueológica, etnográfica y con los conocimientos aportados por las comunidades indígenas. El propósito es construir una interpretación compartida sobre la historia poblacional de la región.

Para Nores, el diálogo con las comunidades forma parte central del proyecto: “Trabajar de manera conjunta implica enriquecer el marco en el que hacemos investigación. Entendemos que los cuerpos que estudiamos tienen un valor simbólico e identitario muy importante, y sentarnos a dialogar con las comunidades indígenas nos permite integrar esa perspectiva de respeto en nuestro trabajo”.

Una infraestructura para investigar desde Córdoba

Hasta ahora, las investigaciones del equipo cordobés sobre ADN antiguo necesitaron apoyarse en colaboraciones internacionales para secuenciar y analizar las muestras. Hoy, esa dependencia comienza a quedar en el pasado. La construcción del nuevo laboratorio permitirá incorporar esa capacidad tecnológica al sistema científico argentino.

El equipo está integrado por Rodrigo Nores, Darío Ramirez, Nicolás Pastor, Mariana Fabra y Gisela Sario, con especialistas en bioantropología, arqueología, genética y paleogenómica formados en universidades nacionales.

Cientificos cordobeses tendrán su laboratorio para estudiar el ADN Cordobés

El proyecto cuenta además con el apoyo institucional de la Agencia Córdoba Cultura de la Provincia de Córdoba y articula con el Instituto de Antropología de Córdoba, el Centro Científico Tecnológico Conicet Córdoba, la Universidad Nacional de Córdoba y el Consejo de Comunidades de Pueblos Indígenas de la Provincia de Córdoba.

La primera etapa del financiamiento, prevista para dos años, comenzará en enero de 2027. La expectativa es que el laboratorio pueda comenzar a funcionar durante el segundo semestre de ese año.

La intención, de todos modos, excede los proyectos propios del equipo. La apuesta es convertir la infraestructura cordobesa en un centro de referencia para investigaciones de toda la Argentina y otros países de Sudamérica.

“Al ser un laboratorio único, nuestra idea es que se constituya en un nodo tecnológico y un centro de referencia para Argentina”, plantea Nores.

Y agrega: “Más allá de nuestras propias investigaciones, la apuesta a mediano plazo es que esta infraestructura se consolide como un laboratorio de referencia y un nodo tecnológico estratégico para toda la región. Queremos impulsar proyectos colaborativos con equipos arqueológicos de Argentina y Sudamérica, brindándoles el respaldo de una sala limpia de excelencia para procesar muestras arqueológicas de manera conjunta y a nivel local, sin tener que recurrir a laboratorios de Europa o Norteamérica”.

El interrogante que queda abierto es tan antiguo como las muestras que comenzarán a estudiar: cuánto de aquellas poblaciones que habitaron Córdoba hace miles de años todavía permanece en quienes viven hoy en este territorio.