HABILITACIONES Y CLAUSURAS

Tras el caso Wachitas Bar, cómo será el nuevo organismo que controlará la noche de Córdoba

La Municipalidad puso en marcha un nuevo esquema de control que concentrará inspecciones, fiscalización y prevención en un único espacio de coordinación.

BARES CLAUSURADOS Foto: Perfil

La Municipalidad de Córdoba decidió avanzar con una profunda reorganización de los controles sobre la actividad nocturna. A través de un decreto firmado por el intendente Daniel Passerini, quedó oficialmente creada la Unidad Ejecutora Mixta de Coordinación y Prevención para la Seguridad Pública, un organismo que tendrá la misión de coordinar acciones de fiscalización, prevención y control sobre espectáculos públicos y locales nocturnos de la ciudad.

La medida comenzó a regir el 19 de junio y aparece en un contexto marcado por las repercusiones del caso Agostina Vega, una investigación judicial que derivó en clausuras, detenciones y fuertes cuestionamientos sobre los mecanismos de habilitación y control que funcionaron durante años en la capital cordobesa.

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Lejos de crear una nueva dependencia administrativa, el esquema busca reunir en una misma mesa de trabajo a distintas áreas que hasta ahora actuaban de manera separada. Participarán organismos municipales, fuerzas de seguridad provinciales, representantes académicos y entidades vinculadas a la actividad privada.

Operativos durante 90 días

Entre las primeras medidas anunciadas figura la puesta en marcha de controles intensivos durante los próximos tres meses. El objetivo será supervisar el cumplimiento de las normas de funcionamiento de bares, boliches y espectáculos, además de relevar situaciones vinculadas a ruidos molestos, ocupación irregular del espacio público y otras infracciones que generan conflictos con vecinos.

El municipio también pretende utilizar ese período para obtener un diagnóstico integral sobre el funcionamiento de la noche cordobesa y evaluar posibles cambios en materia de regulación y ordenamiento urbano.

La autocrítica del municipio

Durante la presentación del nuevo organismo, Passerini realizó una de las declaraciones más fuertes desde que comenzó la crisis. El intendente reconoció que durante años existieron prácticas irregulares dentro del propio Estado municipal y sostuvo: “Durante años, a la Municipalidad ingresó gente que usó su poder político para generar actividades nocturnas ilegales que se mantuvieron durante mucho tiempo”.

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El jefe municipal además ratificó que Wachitas no volverá a abrir sus puertas y advirtió que podrían producirse nuevas sanciones administrativas a empleados municipales si las investigaciones continúan detectando irregularidades en la concesión de habilitaciones y controles.

En declaraciones a Cadena 3, el concejal del Frente Cívico Martín Juez hizo referencia a versiones que circulan desde hace tiempo sobre la existencia de un presunto operador con influencia sobre el sector. "Es un comentario de que supuestamente, aparentemente habría un dueño de la noche quien ha tenido la posibilidad (...) de una connivencia junto a los funcionarios municipales este último tiempo, particularmente desde que asumió el exgobernador Martín Llaryora en el municipio, desde la posibilidad de que sus boliches no los controlen", afirmó.

El edil también planteó que muchos empresarios evitarían realizar denuncias por temor a represalias. “Yo creo que debe haber un cierto temor de muchos de los perjudicados por estos empresarios de la noche”, sostuvo.

En medio de la creciente tensión política, Juez consideró que algunos de los elementos que trascendieron públicamente en las últimas semanas justifican una actuación judicial más amplia y reclamó la intervención de fiscales de oficio para investigar posibles delitos vinculados a la actividad nocturna. “Creo que tranquilamente estaríamos en condiciones de que un fiscal de oficio persiga estos delitos”.