ESCALADA DEL CRUDO

A un paso de los u$s 100: el petróleo vuelve a los 95 dólares y amenaza con llevar la inflación global al 4,5%

El Brent superó los u$s 95 por barril por la escalada militar entre Estados Unidos e Irán. El Banco Mundial advirtió que una guerra prolongada podría forzar nuevas subas de tasas, reducir el crecimiento mundial al 1,3% y reavivar la inflación global hasta 4,5%.

Mercados, petróleo y economía Foto: AFP

El petróleo volvió a quedar a las puertas de los u$s 100 por barril y encendió nuevas alarmas sobre el futuro de la economía mundial. La escalada militar entre Estados Unidos e Irán impulsó este miércoles al Brent por encima de los u$s 95, un nivel que amenaza con trasladarse a la inflación, las tasas de interés y pone en jaque al crecimiento global,  y podría llevar la inflación global al 4,5%, según los peores escenarios proyectados por el Banco Mundial.

El crudo Brent del Mar del Norte, referencia internacional, avanzó 4,4% hasta los u$s 95,02 por barril, su mayor cotización en casi seis semanas. El West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, subió 4,5% y alcanzó los u$s 88,16.

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La suba se produjo tras una nueva intensificación de los combates en Oriente Medio. Las fuerzas estadounidenses atacaron objetivos en el sur y el oeste de Irán, mientras Teherán respondió contra instalaciones norteamericanas en Baréin, Kuwait y Jordania.

A ese escenario se sumaron las interrupciones en el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el comercio mundial de petróleo. Además, los hutíes de Yemen, aliados de Irán, anunciaron un bloqueo naval contra los envíos saudíes a través del estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta con el mar Rojo.

El peor escenario del Banco Mundial comienza a tomar forma

El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, advirtió que una prolongación del conflicto durante seis meses o más podría provocar una fuerte desaceleración de la economía internacional.

Según explicó en una entrevista con Reuters, en el escenario más adverso analizado por el organismo, el crecimiento mundial podría caer hasta el 1,3%, frente al 2,9% registrado el año pasado. Al mismo tiempo, la inflación global podría trepar al 4,5%.

El Banco Mundial había modelado tres posibles escenarios en sus proyecciones económicas de junio ante la incertidumbre generada por la guerra. Sin embargo, Gill señaló que el peor de ellos ya estaría cerca de materializarse debido al aumento de las hostilidades y al derrumbe del acuerdo de alto el fuego alcanzado en abril.

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Una guerra más larga, combinada con daños en la infraestructura energética de la región y restricciones al transporte de crudo, aumentaría los costos de la energía y podría volver a impulsar los precios en buena parte del mundo.

El riesgo es que ese nuevo shock inflacionario obligue a los bancos centrales a frenar o revertir los recortes de tasas de interés. Incluso podrían verse forzados a endurecer nuevamente la política monetaria, lo que encarecería el crédito y debilitaría todavía más la actividad económica.

El impacto sobre alimentos y fertilizantes

La amenaza no se limita al precio de los combustibles. Las interrupciones en las rutas marítimas y los daños a la infraestructura de Oriente Medio también podrían afectar los envíos de fertilizantes, helio y azufre, insumos fundamentales para la producción agropecuaria.

Para Gill, ese efecto podría agravar la inseguridad alimentaria, especialmente en los países más pobres, que todavía no lograron recuperarse plenamente del impacto económico y social de la pandemia.

La combinación de petróleo más caro, mayores costos logísticos y dificultades para acceder a fertilizantes podría elevar los precios de los alimentos y profundizar los problemas de abastecimiento en las economías más vulnerables.

Más presión sobre los países endeudados

Por otra parte, una eventual suba de las tasas internacionales elevaría el costo de refinanciar los vencimientos y podría generar graves dificultades para los países con escasas reservas o altos niveles de deuda pública.

De acuerdo con las últimas previsiones del Banco Mundial, el 40% de los países de ingresos bajos y medios ya se encuentra en situación de estrés financiero o enfrenta un riesgo elevado de ingresar en esa condición. En total, son 32 economías, aunque el número podría crecer rápidamente ante un nuevo endurecimiento de las condiciones financieras.

Gill advirtió que, una vez que la inflación vuelva a acelerarse, podrían pasar apenas algunos meses hasta que los países más endeudados enfrenten problemas para pagar sus compromisos.

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La relación promedio entre la deuda pública y el Producto Bruto Interno de los mercados emergentes y las economías en desarrollo alcanzó aproximadamente el 74% en 2025, muy por encima del rango de entre 50% y 55% que se observaba antes de la pandemia.

En los países de bajos ingresos, la deuda representó alrededor del 67% del PBI, frente a cerca del 40% registrado antes de 2020.

El economista del Banco Mundial alertó que, aun cuando los países consigan evitar un default, el pago de la deuda podría consumir recursos destinados a educación, salud e infraestructura, reduciendo sus posibilidades de crecimiento a largo plazo.

“Es simplemente un desastre lento”, definió Gill sobre el deterioro que podría provocar el aumento de los costos financieros.

Las economías en desarrollo, las más expuestas

Estados Unidos, China e India cuentan con mayores herramientas para absorber el impacto de la guerra, aunque por diferentes razones, según el análisis del Banco Mundial. Los países en desarrollo, en cambio, enfrentan un panorama mucho más complejo.

La combinación de petróleo cerca de los u$s 100, inflación creciente, tasas elevadas y menor actividad amenaza con profundizar las dificultades de las economías que todavía arrastran las consecuencias de la pandemia y del anterior ciclo de endurecimiento monetario.

Algunos países con problemas de liquidez ya comenzaron a pedir una ampliación de los programas de asistencia del Fondo Monetario Internacional. Pakistán, por ejemplo, solicitó a Estados Unidos una línea de estabilización cambiaria por u$s 10.000 millones, según Reuters.

La nueva escalada del crudo vuelve así a colocar a la energía en el centro de las preocupaciones económicas. Mientras el Brent se acerca nuevamente a los tres dígitos, crece el riesgo de que la guerra en Oriente Medio deje de ser solamente un conflicto regional y se convierta en un nuevo shock para la inflación y el crecimiento mundial.

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