Energía y minería

Acuerdo comercial: EE.UU. se asegura el desarrollo de Vaca Muerta y le pone un cepo a China

A través de una arquitectura de incentivos arancelarios y blindaje jurídico, Washington desplaza a Beijing de la infraestructura crítica y busca garantizar el control de la cadena de valor del litio y el gas natural.

Vaca Muerta Foto: Cedoc

El acuerdo comercial firmado entre Argentina y Estados Unidos tiene varios puntos dedicados a la energía y la minería. Y entre líneas, una intención geopolítica clara: la Casa Blanca diseñó un esquema para asegurar que el despegue definitivo de Vaca Muerta y la minería crítica se realice con tecnología y capital estadounidense. A cambio de abrir la billetera de sus agencias de crédito, Washington impuso un cerco regulatorio que excluye de facto a China y otros competidores asiáticos de los sectores estratégicos de la economía nacional.

El tratado establece un blindaje jurídico para el desembarco de capitales norteamericanos y consolida un esquema de "trato nacional”. Según el texto final, la Argentina no solo deberá facilitar la exploración y explotación de minerales críticos y recursos energéticos, sino que garantiza que las empresas estadounidenses operarán en toda la cadena de valor —desde el refinamiento hasta la exportación— bajo condiciones no menos favorables que las otorgadas a los propios inversores argentinos.

Esta apertura total, que se extiende a servicios de infraestructura, telecomunicaciones y generación eléctrica, queda supeditada a estándares mínimos del derecho internacional, lo que en la práctica limita la discrecionalidad regulatoria del Estado nacional y las provincias sobre el control de sus recursos.

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La letra chica del entendimiento revela una clara estrategia de Washington para desplazar la influencia de China, particularmente en el Triángulo del Litio y en proyectos de infraestructura crítica. El compromiso argentino de aplicar un "fast track" para proyectos estadounidenses a través del RIGI, sumado a la prioridad explícita otorgada a EE. UU. como socio sobre "economías que manipulan el mercado".

A cambio de este acceso preferencial y el potencial financiamiento de entidades como el EXIM Bank y la DFC , la Argentina acepta restricciones en el área nuclear y tecnológica, alineando sus controles de exportación y estándares de seguridad a la seguridad nacional de los EE.UU..

En la sección 10 establece el fortalecimiento de la seguridad energética mediante la reducción de la dependencia de "non-market actors" (actores no de mercado), un eufemismo que puede referirse al gigante asiático. El Gobierno niega que esté dirigido. "No hay referencias elípticas, no es en contra de ningún país. Es una cuestión de tener reglas claras y previsibles en las cuales vamos a competir en el mundo con un cierto nivel de reglas estándar”, indicó en conferencia de prensa el canciller, Pablo Quirno.

Vaca Muerta: capex barato y financiamiento

Para las petroleras que operan en la cuenca neuquina, el acuerdo trae lo que esperan sea un alivio inmediato en sus estructuras de costos. Argentina se comprometió a eliminar los aranceles de importación para insumos críticos de la industria. De esta forma, se cobrará cero desde la entrada en vigencia del tratado , ingresarán posiciones clave del Nomenclador Común del Mercosur (NCM) como las de las herramientas de perforación intercambiables y maquinarias de extracción y sondeo.

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Esa zanahoria viene acompañada del financiamiento: el acuerdo habilita la colaboración directa del EXIM Bank y la DFC para fondear infraestructura, siempre que los proveedores sean norteamericanos.

Minería: el control de la cadena de suministro

En minería, el foco está puesto en el litio y el cobre. El acuerdo no solo busca el mineral, sino el control de la cadena. El párrafo 4 de la sección 10 establece la integración de Argentina en las "cadenas de suministro de minerales críticos" de EE.UU., pero el párrafo 5 es el que funciona como barrera de entrada para Beijing.

Allí, Argentina declara que "priorizará a EE.UU. y sus socios" para evitar la "manipulación del mercado", una acusación frecuente de Washington contra las prácticas de precios de las empresas estatales chinas. Además, se imponen Estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) rigurosos, que funcionan como una barrera para-arancelaria para las mineras asiáticas con regulaciones más laxas.

El fin del sueño nuclear chino

Quizás el golpe más duro a la relación con Beijing se encuentre en la sección de energía nuclear. En el párrafo 2, Argentina se compromete a no adquirir reactores o combustible nuclear de países que no cumplan con ciertos criterios de asociación y protocolos de la OIEA bajo supervisión occidental. Esta cláusula es, en la práctica, el certificado de defunción para el proyecto de Atucha III con financiamiento chino y tecnología Hualong One.

 

AM / EM